Nacimos juntos, como lo hacen las almas
gemelas, aunque fue años más tarde que volvimos a encontrarnos. Bastó su poesía
como invitación para acudir a la cita con el destino, en la cual, desde el
principio, compartimos el intelecto, los gustos, las letras y las miradas.
Entre anécdotas, opiniones personales y una
buena conversación, descubrí un alma transparente, pura, sensible, y en ese
preciso instante supimos que estábamos en el mejor lugar que existe: nuestro
mundo, ese que empezamos a construir desde entonces.
Así fue como César y yo empezamos a escribir
nuestra historia, un día como hoy pero hace catorce años, y desde entonces me
encanta construir la vida con una persona como él; su risa es genial, con tremendas
carcajadas que te hacen reír por sí solas.
Le gustan las conchas y el café con leche.
Los fines de semana le encanta desayunar huevos con jamón y acompañarlos con
jugo de naranja (aunque mis jugos compuestos ya se han posicionado en ese terreno,
jaja). Su helado favorito es el de limón, mismo sabor que escoge siempre para
la gelatina.
Tiene algunas alergias y nunca ha respirado
bien del todo, pero estamos haciendo todo lo posible para que vaya mejor. Por
eso tampoco practica deporte alguno; eso sí, camina muchísimo y ese es el mejor
ejercicio que existe.
Es un apasionado del rock, de las buenas
novelas, de la fotografía y de todo lo relacionado con la arquitectura. También
le gustan las revistas de autos y todas las publicaciones que hablen de
empresas y negocios globales.
Disfruta de estar en casa, de la sensación de
frescura al lavarse los dientes y de secarse con la toalla recién lavada. Es
algo despistado, pero ese despiste le da un dejo de niño que lo hace único.
Tiene muy buen gusto para vestir y camina con gran gallardía y estilo; qué bien
combina todos los elementos de sus atuendos.
Y cada vez que hablo con él por teléfono,
recuerdo la primera vez que llamó a casa para felicitarme por haber quedado
inscrita en el curso de italiano del CELE; ¡¡pero qué voz, qué voz, al día de
hoy la escucho y siento un vuelco!!
Así, doy gracias a Dios por haberme dado la
dicha de compartir el resto de mi vida con César, ese hombre íntegro y
maravilloso con el que quiero seguir creciendo e inventando nuestro camino al
lado de nuestr@s hij@s. ¡¡¡¡Feliz 14, justamente el que es más catorce de
todos!!!!