Qué feo se siente ver caer a alguien. Por
ejemplo, hace dos fines de semana íbamos en el coche y de repente, al voltear
hacia la izquierda, fui testigo de cómo una señora perdió pisada en el último
escalón de un puente peatonal e irremediablemente fue a dar al piso. Ouch, pobre ñora, qué manera de dar el changazo…
Eso sí, cuando le pasa a uno, quizá de
nervios, la risa no se hace esperar. Como en el otoño de 2010, cuando mi mamá y
yo fuimos a hacer unos trámites a las oficinas centrales del Registro Civil.
Fue antes de entrar a trabajar, así que llevaba unos pantalones más formales y
unos zapatos que le combinaban, aunque eran algo lisos de la suela para mi
entonces condición de embarazo (dijeran los obsoletos ‘de gravidez’, jajaja).
A esa hora los ambulantes lavaban las
banquetas y el piso estaba mojado, así que mi mamá me ofreció sus zapatos, que
tenían goma en la parte inferior. Yo le agradecí el gesto, pero argumenté que
eran negros y no combinaban con mi atuendo, así que mejor me quedaba con los
que llevaba.
Fue en ese momento que me resbalé un
poquitín, hacia atrás, uf!!, no pasó de ahí afortunadamente. Pero di el paso y
volví a resbalar, ahora hacia adelante, y otro paso y un nuevo resbalón hacia
atrás, ¡qué ridiculez, jajaja! Y en ese momento mi mamá me habló con voz firme y
dijo ‘Por Dios, cámbiate esos zapatos’,
y para evitar el changazo le hice caso (pero cómo nos reímos, qué cosa más
chusca, aunque qué peligroso para la pequeña Lety que iba a bordo).
Sin embargo, hay de changazos a changazos,
porque ayer César fue testigo de la muerte de un señor en plena vía pública:
salía a comer en horario de oficina y al caminar por la banqueta vio cómo un
joven intentaba reanimar al ñor, quien se encontraba tirado, pálido, quizá
víctima de un infarto o de un mal golpe al caer al suelo (y se sabe que murió
porque cuando César regresó ya estaba en el lugar el camioncito del Servicio
Médico Forense…).
Pobre hombre, quién sabe si llevaría algún
tipo de identificación, cómo saber si estaba enfermo o si fue un accidente que
se pudo evitar. Qué triste terminar así…
Pero para changazos el de una ñora de SEDESOL
hace como año y medio; fue muy comentado que alguien había fallecido en su
lugar de trabajo en el otro edificio sede, ahí sentada, frente a su computadora,
dando el changazo en plena oficina. Y como no tenía la mejor relación con su
jefa, la muy tipa mandó sacar a la calle el cuerpo con tal de que no le
fincaran responsabilidades.
Así, se diría que simplemente murió en la avenida,
como el pobre ñor al que vio César, y la recogerían sin tanto cuestionamiento (para
que vean en qué clase de cloaca estaba yo metida… Como bien dice César, más que
Desarrollo Social lo que hay ahí es Subdesarrollo Social, qué bajeza…).
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