viernes, 14 de diciembre de 2012

Catorce catorces


Nacimos juntos, como lo hacen las almas gemelas, aunque fue años más tarde que volvimos a encontrarnos. Bastó su poesía como invitación para acudir a la cita con el destino, en la cual, desde el principio, compartimos el intelecto, los gustos, las letras y las miradas.

Entre anécdotas, opiniones personales y una buena conversación, descubrí un alma transparente, pura, sensible, y en ese preciso instante supimos que estábamos en el mejor lugar que existe: nuestro mundo, ese que empezamos a construir desde entonces.

Así fue como César y yo empezamos a escribir nuestra historia, un día como hoy pero hace catorce años, y desde entonces me encanta construir la vida con una persona como él; su risa es genial, con tremendas carcajadas que te hacen reír por sí solas.

Le gustan las conchas y el café con leche. Los fines de semana le encanta desayunar huevos con jamón y acompañarlos con jugo de naranja (aunque mis jugos compuestos ya se han posicionado en ese terreno, jaja). Su helado favorito es el de limón, mismo sabor que escoge siempre para la gelatina.

Tiene algunas alergias y nunca ha respirado bien del todo, pero estamos haciendo todo lo posible para que vaya mejor. Por eso tampoco practica deporte alguno; eso sí, camina muchísimo y ese es el mejor ejercicio que existe.

Es un apasionado del rock, de las buenas novelas, de la fotografía y de todo lo relacionado con la arquitectura. También le gustan las revistas de autos y todas las publicaciones que hablen de empresas y negocios globales.

Disfruta de estar en casa, de la sensación de frescura al lavarse los dientes y de secarse con la toalla recién lavada. Es algo despistado, pero ese despiste le da un dejo de niño que lo hace único. Tiene muy buen gusto para vestir y camina con gran gallardía y estilo; qué bien combina todos los elementos de sus atuendos.

Y cada vez que hablo con él por teléfono, recuerdo la primera vez que llamó a casa para felicitarme por haber quedado inscrita en el curso de italiano del CELE; ¡¡pero qué voz, qué voz, al día de hoy la escucho y siento un vuelco!!

Así, doy gracias a Dios por haberme dado la dicha de compartir el resto de mi vida con César, ese hombre íntegro y maravilloso con el que quiero seguir creciendo e inventando nuestro camino al lado de nuestr@s hij@s. ¡¡¡¡Feliz 14, justamente el que es más catorce de todos!!!!

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