viernes, 21 de septiembre de 2012

Nuestra influencia cultural


Desde hace años, académicos, analistas y ‘opinólogos reflexivos’ (como yo, jaja) hemos señalado que este pobre país no tiene rumbo y que prácticamente no existen políticas sectoriales serias, sino que todo marcha gracias a la inercia que el tiempo ha generado.

Uno de esos ámbitos es la política exterior, que de una década a la fecha se ha vuelto pasiva, carente de compromiso, absurdamente cautelosa y gris, gris hasta la saciedad, un gris apático que ha ignorado su histórico liderazgo en foros regionales e internacionales.

Sin embargo no todo está perdido, pues hay señales inequívocas que indican que nuestra presencia sigue ahí, de la manera más sutil y entrañable; me refiero a la influencia cultural, el también llamado soft power. Ya sea en el plano formal o mediante las industrias culturales (entiéndanse por estas últimas los productos musicales, televisivos o cinematográficos, entre otros), muchas personas de otros países tienen presente a México en su cotidianidad o en su memoria.

Esto viene a colación porque en su más reciente comisión de trabajo, César estuvo platicando con funcionarios y ciudadanos de América Latina, en el marco de una inauguración fotográfica alusiva al mundo maya. Las voces se levantaban: ‘‘México es inagotable’, ‘Qué lugares, qué diversidad tiene México’, y así por el estilo.

Y no sólo eso, sino que un ñor de Costa Rica dijo nostálgico ‘A mi mamá le encantaban las películas de Joaquín Pardavé’, y un chileno habló emocionado de Cepillín como uno de sus referentes de infancia, qué loco!! Incluso buena parte de las delegaciones a las que me tocó recibir como parte de mi trabajo en el gobierno federal hacían hincapié en que Chespirito era y sigue siendo lo máximo en sus respectivos países.

El caso más emblemático que me ha tocado atestiguar fue cuando conocí al Embajador de Angola en México (que debe estar por terminar su encargo), quien amablemente me saludó y lo primero que dijo fue ‘¡Oh, México! Ustedes han dado al mundo al más grande embajador de todos los tiempos (y yo hacía mentalmente un recuento apresurado de personajes como Alfonso García Robles o Genaro Estrada, anticipándome al rumbo que podía tomar la conversación): Cantinflas. Todos íbamos siempre al cine a ver sus películas, fabulosas.’ ¡Qué tal el impacto, hasta el África más profunda llegamos!

Por todo lo anterior, el hecho de que Enrique Peña Nieto esté realizando una gira por América Latina no es casual y habla de una excelente asesoría en materia de relaciones internacionales, pues sólo falta despertar y abandonar el letargo para que reavivemos lo que fuimos y, por lo visto, lo que seguimos siendo.

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