En serio que qué buenos son los libros de
Roald Dahl y qué poco se les conoce. La primera vez que oí hablar de él fue
luego del lanzamiento de la película Charlie
y la fábrica de chocolate, un filme magistral de Tim Burton, uno de mis
favoritos, con una composición visual impresionante (también vi la versión de Willy
Wonka de los años setenta, con el actor Gene Wilder, y también me gustó).
Tiempo después compramos el libro en su
versión original, con ilustraciones de Quentin Blake (quien gráficamente se ha
vuelto el maestro de los libros de Dahl), y la historia me encantó por su trama
bizarra, sus personajes tan particulares que parten de la realidad y la
caricaturizan, y una imaginación bárbara que plasma la identidad del autor.
Posteriormente leí James and the
giant peach, que cuenta las aventuras del pequeño Jim y un grupo de
insectos enormes que viajan al interior de un melocotón; Matilda, una niña que amaba los libros y que tenía una inteligencia
desbordada; The missing golden ticket,
con datos inéditos del autor y sus libros; y The witches, donde se enseña que las brujas pueden ser cualquier
mujer que esté al lado fingiendo normalidad cuando en realidad quieren
aniquilar a los niños (en eso soy experta: yo identifico brujas fácilmente pues
en el trabajo abundaban, jajaja!!).
Todos los libros de Dahl parecen partir del mismo punto, que es la
adversidad, para después conducirse a situaciones sublimes que llevan a
encontrar el camino hacia el vuelo definitivo, hacia la plenitud, la libertad o
la felicidad, y aunque los personajes principales padecen la mala actitud de
algún villano, siempre hay amigos o seres positivos que contribuyen al buen
logro del relato.
Algunos títulos han sido llevados al cine, pero desafortunadamente no han
tenido el éxito que merecen, no sé si por la dirección, por los actores o por
qué, pero no dan su lugar a los textos. Por ejemplo, James and the giant peach fue un filme animado de los Estudios
Disney en 1996, bajo la dirección del mismo Burton, pero dudo mucho que a
alguien le suene. O Matilda, del
mismo año, protagonizada por Mara Wilson y Danny De Vitto, que no pegó nada
–incluso nosotros la vimos hace apenas unos 6 años en tele, porque en cine pasó
de noche–. O The witches, de 1990,
con Angelica Houston, que no llamó tanto la atención.
La fama de ese autor, fallecido hace 20 años, que empezó escribiendo
relatos para sus hijos y terminó siendo la delicia literaria de generaciones enteras
alrededor del mundo, ha derivado en la celebración del Día de Roald Dahl cada
13 de septiembre, fecha de su natalicio pero de 1916. Por ello, sus libros
están disponibles en decenas de idiomas, incluyendo el español, así que la
lengua no es obstáculo para conocer las letras de Dahl.
(Volviendo a Charlie y la fábrica de
chocolate, su simple título me lleva a imaginar el río de chocolate y la
cascada donde éste se mezcla, casi lo puedo saborear, mmm!! Definitivamente es
el tipo de relato fantástico que transporta!! Les recomiendo ampliamente el
libro, y en lo que se animan tienen que ver la película, cada parte es única, las
intervenciones de los abuelitos son geniales!! Con decirles que vimos el
estreno en cine y a Lita le encantó!!).
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