viernes, 14 de septiembre de 2012

Las letras para niños (y no tan niños) de Roald Dahl


En serio que qué buenos son los libros de Roald Dahl y qué poco se les conoce. La primera vez que oí hablar de él fue luego del lanzamiento de la película Charlie y la fábrica de chocolate, un filme magistral de Tim Burton, uno de mis favoritos, con una composición visual impresionante (también vi la versión de Willy Wonka de los años setenta, con el actor Gene Wilder, y también me gustó).

Tiempo después compramos el libro en su versión original, con ilustraciones de Quentin Blake (quien gráficamente se ha vuelto el maestro de los libros de Dahl), y la historia me encantó por su trama bizarra, sus personajes tan particulares que parten de la realidad y la caricaturizan, y una imaginación bárbara que plasma la identidad del autor.

Posteriormente leí James and the giant peach, que cuenta las aventuras del pequeño Jim y un grupo de insectos enormes que viajan al interior de un melocotón; Matilda, una niña que amaba los libros y que tenía una inteligencia desbordada; The missing golden ticket, con datos inéditos del autor y sus libros; y The witches, donde se enseña que las brujas pueden ser cualquier mujer que esté al lado fingiendo normalidad cuando en realidad quieren aniquilar a los niños (en eso soy experta: yo identifico brujas fácilmente pues en el trabajo abundaban, jajaja!!).

Todos los libros de Dahl parecen partir del mismo punto, que es la adversidad, para después conducirse a situaciones sublimes que llevan a encontrar el camino hacia el vuelo definitivo, hacia la plenitud, la libertad o la felicidad, y aunque los personajes principales padecen la mala actitud de algún villano, siempre hay amigos o seres positivos que contribuyen al buen logro del relato.

Algunos títulos han sido llevados al cine, pero desafortunadamente no han tenido el éxito que merecen, no sé si por la dirección, por los actores o por qué, pero no dan su lugar a los textos. Por ejemplo, James and the giant peach fue un filme animado de los Estudios Disney en 1996, bajo la dirección del mismo Burton, pero dudo mucho que a alguien le suene. O Matilda, del mismo año, protagonizada por Mara Wilson y Danny De Vitto, que no pegó nada –incluso nosotros la vimos hace apenas unos 6 años en tele, porque en cine pasó de noche–. O The witches, de 1990, con Angelica Houston, que no llamó tanto la atención.

La fama de ese autor, fallecido hace 20 años, que empezó escribiendo relatos para sus hijos y terminó siendo la delicia literaria de generaciones enteras alrededor del mundo, ha derivado en la celebración del Día de Roald Dahl cada 13 de septiembre, fecha de su natalicio pero de 1916. Por ello, sus libros están disponibles en decenas de idiomas, incluyendo el español, así que la lengua no es obstáculo para conocer las letras de Dahl.
                                                                                                                                  
(Volviendo a Charlie y la fábrica de chocolate, su simple título me lleva a imaginar el río de chocolate y la cascada donde éste se mezcla, casi lo puedo saborear, mmm!! Definitivamente es el tipo de relato fantástico que transporta!! Les recomiendo ampliamente el libro, y en lo que se animan tienen que ver la película, cada parte es única, las intervenciones de los abuelitos son geniales!! Con decirles que vimos el estreno en cine y a Lita le encantó!!).

No hay comentarios: