viernes, 20 de julio de 2012

La tropicalización económica de Europa


Europa, sinónimo de Occidente; semillero de ideas, territorio de raíces, espacio para la creación artística. Europa, cuna de mentes brillantes, pionera en el reconocimiento de los derechos del hombre, madre de la modernidad.

Europa, así de civilizada, abierta y flexible como se concebía en los últimos tiempos, con la Unión Europea (UE) dando cabida a naciones tan diversas como Holanda, Polonia o Reino Unido, ahora ve caer estrepitosamente sus economías, y cual países latinoamericanos de los años ochenta, se ven en la penosa necesidad de tocar la puerta del Fondo Monetario Internacional (FMI) y estirar la mano a sus socios europeos para conseguir recursos que los saquen del fango.

Pero no sólo eso: aplican medidas de estrangulamiento social que no hacen más que fomentar el descontento de sus pueblos, los cuales tienen que pagar los platos rotos de malas administraciones gubernamentales, despilfarros varios y, en ocasiones, de los errores de los banqueros.

Primero le sucedió a Italia, luego a Grecia y el turno es ahora para España, con una crisis que día a día aumenta de intensidad. Lo más reciente fue el anuncio que hicieran las autoridades del Partido Popular español (o Impopular, juzguen ustedes) de las medidas que habrán de tomar para subsanar el déficit en las finanzas públicas.

Entre ellas destaca la de aumentar el IVA al 21% (si aquí ya es un abuso que nos cobren el 16%, el colmo fueron 5 puntos porcentuales más para los españoles…) y gravar artículos y sectores que anteriormente no pagaban ese impuesto.

Por ejemplo, ahora se pagará IVA por ir al cine, a un concierto o a un espectáculo de danza. También por cortarse o pintarse el pelo en un salón de belleza o peluquería, por comprar flores o por adquirir un libro (y las industrias culturales dicen ‘No me ayudes, compadre’). De los más extremos me parece el de gravar a las ópticas (maldita la hora en que la gente tiene miopía, astigmatismo o necesita anteojos para vista cansada…) y los servicios funerarios (cuidadito y te mueres porque ya se atoraron a tus deudos…).

No contentos con eso, a los servidores públicos les están jugando la peor de las pasadas, pues se anunció que no tendrán vacaciones y tampoco les darán aguinaldo (como si no se lo hubieran ganado con más de medio año trabajado. Y es que me pongo en sus zapatos por haber estado en gobierno y la verdad es que no se vale…).

Además, se recortaron recursos para el sector social (entiéndanse servicios de salud y educación), ir a la farmacia con receta en mano ya supone pagar un euro por el servicio (como en restaurante, como si el consumo per se no fuera suficiente) y a ver qué otras monadas se les ocurren.

Y como siempre, la salida fácil es aumentar o inventar impuestos para que los ciudadanos ‘hagan el sacrificio’ y ‘todos juntos’ saquen adelante a su país. Sí, como no… Y todavía el cínico de Mariano Rajoy, presidente del gobierno español, dijo ‘Sé que hace unos años afirmé que mayores impuestos no eran la solución, pero no queda más que hacerlo, y en cuanto se pueda todo regresará a la normalidad’. ¿Sí? Aquí Zedillo subió el IVA de 10 a 15% en 1995 y lejos de volver al inicio, hace unos 3 años nos lo subieron a 16%...  

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