jueves, 22 de noviembre de 2012

Gracias


Luego de un viaje a Chile, César me regaló un cuadrito muy mono con una cita del francés Marcel Proust que dice ‘Las cosas más lindas suceden cuando sin darnos cuenta compartimos lo más simple’, y cuánta razón tienen esas palabras.

Caí en cuenta de eso justo ayer, que en Estados Unidos celebraron el Día de Acción de Gracias, y es que esas aparentes simplezas son lo que hace que la vida sea vida y que podamos alcanzar la plenitud como seres humanos, cada uno en su propio contexto.

Así, a pesar de que aquí no significa gran cosa esa fecha –aunque allá igual es hasta más importante que la mismísima Navidad–, aprovecho para dar gracias a Dios por todas y cada una de las bendiciones que me concede a diario, esos pequeños grandes detalles que la cotidianidad me regala.

A continuación, y sin pretensión de caer en lugares comunes, aquí van algunas de ellas:

- Gracias por la fortuna de contar con un techo, pues no importa cómo transcurrió el día, cómo se presentó el tránsito o qué pendientes se tengan; nuestro hogar es el remanso de paz por excelencia.

-  Gracias por contar de lleno con los sentidos; 500 millones de personas en el mundo tienen alguna discapacidad (bendito sea Dios que uno puede ver, oír, saborear, tocar, caminar, oler, etc…).
                                                                                                                                      
- Gracias por la hora en que cada noche César y yo nos acurrucamos en nuestra camita para cenar, ver tele y platicar de nuestro día; es una verdadera delicia que esperamos a diario, es el instante en que nos centramos en nuestro propio mundo.

- Gracias por la posibilidad de abrir la llave y utilizar el agua de manera inmediata; más de 800 millones de personas no tienen esa suerte y tienen que caminar kilómetros para llenar un recipiente (o conformarse con tomar agua sucia y morir de gastroenteritis, tifoidea, amibiasis u otros padecimientos gástricos).

- Gracias por la dicha de disfrutar a mi mamá a diario, de forma ilimitada; nunca imaginé salir del circuito laboral y tener todo el tiempo para nosotras, para pasear, cocinar, reír largo y tendido y generar momentos grandiosos a cada momento.

- Gracias por la fortuna de abrir la alacena o el refrigerador cuando uno quiere comer algo; 870 millones de personas padecen hambre en nuestro planeta.

- Gracias por el hecho de contar con un automóvil para trasladarse por todas partes; da mucha tristeza ver cómo las personas llevan a los bebés en el transporte público a primera hora de la mañana, o cómo la gente espera el camión bajo la lluvia con el temor de que pasen los autos y los bañen con el agua de los charcos.

- Y gracias, gracias desde lo más profundo de mi ser, por la dicha de oír a la pequeña Lety despertar llamándome con su dulce voz diciendo Mamá; por la felicidad que me da el estar con ella, jugar juntas, preparar su comida, cantarle, peinarla, cuidar que no se caiga cuando corre del estudio a su recámara, y una infinidad de bendiciones a su lado, tan sólo con año siete meses de existencia!!

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