viernes, 15 de octubre de 2010

Hay de minas a minas

El mundo entero sigue celebrando el rescate de los 33 mineros chilenos atrapados en un refugio subterráneo desde hacía más de dos meses. Fue increíble ver en vivo y en directo, a través de la televisión, cómo uno a uno iban emergiendo esos hombres que prácticamente estaban sepultados en vida.

Qué incertidumbre la que debieron tener, qué horas más largas las que transcurrían al interior de la mina, qué desesperante no ver la luz del día por tanto tiempo. Pero afortunadamente el gobierno de ese país y la cooperación internacional en materia tecnológica –especialmente la Agencia Estadounidense del Espacio y la Aeronáutica, la NASA– hicieron posible la proeza de rescatarlos vivos.

(Lo que sí es bastante criticable es que más de uno quiera ‘sacar raja’ de la situación: que si escribirán un libro, que si filmarán la peli, que si no sé quién les abrió una cuenta de ahorros… y el típico caudal de oportunismo que surge por igual de las desgracias que de las situaciones milagrosas).

En México se empezó a comparar el caso con la tragedia de Pasta de Conchos, Coahuila, donde 65 mineros quedaron sepultados luego de una explosión hace apenas unos años. Sin embargo, no son hechos comparables por varias razones, siendo la más importante que la mina de Chile era de cobre, un material que no corre los riesgos del carbón, que era lo que había en los túneles coahuilenses.

La presencia de carbón convierte una mina en un auténtico polvorín por el gas metano que genera, situación que impide tomar medidas preventivas como la de crear un refugio para utilizarse ante una emergencia; si hay una chispa, todo estalla y punto.

En estos días decían: ¿por qué en México ni siquiera hicieron el intento de sacar a los mineros? Sencillo: porque desde el principio verificaron que no había oxígeno al interior de la mina y sin él no hay posibilidades de encontrar vida. Y si se trataba ya de cuerpos, seguramente estaban calcinados, irreconocibles, y por devastador que fuera para las familias de los deudos no había que arriesgar la vida de otros tantos, como rescatistas y expertos en minas, ante otra eventual explosión.

Es duro, sí, pero lo cierto es que a pesar de que pudieron haber malas condiciones laborales –que esas mismas se denunciaron también en la mina de Chile– o que pudo haber negligencia de alguna índole por parte de los administradores de Pasta de Conchos, las minas de carbón son una especie de ‘ruleta rusa’ donde los que entran no tienen las seguridades de otras profesiones.

(Lo que sí es un hecho es que en México, ante una situación idéntica a la de la mina chilena, se hubiera armado un falso debate en el que se cuestionarían tonterías como ‘no debemos aceptar ayuda de nadie porque eso implicaría injerencia en nuestros asuntos internos, respeto a nuestra soberanía!!’… Y en lo que terminaran sus discusiones quién sabe qué habría pasado con los mineros.)

viernes, 8 de octubre de 2010

Nuevos aires para el Nobel

En los últimos años, los anuncios de los Premios Nobel de Literatura y de la Paz habían sido un completo limbo para buena parte de la gente, ya fuera por el desconocimiento de los personajes o por lo cuestionables que eran. Ahí están los casos de Al Gore en 2007 y Barak Obama el año pasado, y las dos décadas transcurridas desde la última vez que un escritor hispanoparlante se hiciera acreedor al reconocimiento.

Pero esta ocasión es diferente, pues ayer anunciaron que el peruano Mario Vargas Llosa había ganado el Nobel de Literatura y hoy en la mañana señalaron al activista chino Liu Xiaobo como el nuevo Nobel de la Paz.

Mario Vargas Llosa forma parte del llamado boom latinoamericano de la década de los sesenta del siglo XX, al que también pertenecen el argentino Julio Cortázar, el chileno José Donoso y el gran Gabriel García Márquez, Gabo (con quien terminó peleadísimo hace más de 30 años).

Se dice que han sido controversiales sus posiciones políticas, que van de la crítica de la dictadura de Pinochet hasta el repudio al régimen de Fidel Castro, y que fue una vergüenza su efímera carrera política que terminó al perder por la Presidencia de Perú contra Alberto Fujimori en los años noventa.

Pero como bien dice César, lo que deben premiar es la calidad literaria y no la filiación política, así que es una excelente noticia que el autor de ‘La ciudad y los perros’, ‘La casa verde’ y ‘La fiesta del chivo’ pase a la posteridad de esta manera (eso sí, toda buena obra trasciende a pesar de no recibir un solo premio, aunque la medalla y el milloncito y medio de dólares no le caen mal a nadie, jaja).

Adicionalmente, el galardón de Vargas Llosa no sólo es un reconocimiento para su obra, sino para las letras españolas en su conjunto, que desde 1990 que le dieron el Nobel a Octavio Paz habían caído en el olvido para la Fundación que los otorga.

En el caso de Liu Xiaobo, su activismo en contra de las décadas de represión del gobierno chino es razón suficiente para darle el Premio Nobel de la Paz, aunado a que fue uno de los ideólogos de las protestas estudiantiles en Tiananmen en 1989 y que ha promovido en sus cátedras alrededor del mundo el respeto a los derechos humanos.

Y miren que no es nada fácil ser una persona pensante y crítica, además de disidente, en un entorno autoritario como el que viven miles de millones de chinos, donde la libertad de expresión no existe y en el que toda mención a la reforma política pacífica es peor que una blasfemia (por eso el Dr. Liu –porque la primera palabra de un nombre en lenguas asiáticas manifiesta el apellido– está purgando una sentencia de 11 años de cárcel).

Además, es destacable que la Fundación Nobel reconozca la lucha no violenta de la disidencia china en un momento histórico en que ese país ha cobrado gran importancia a nivel mundial al erigirse como un gigante económico.

En suma, gracias a esos Nobel 2010, el premio adquiere nuevos aires y recobra la dimensión de algo grande, dando esperanza al futuro de la humanidad basada en valores universales como la búsqueda de la paz y el enaltecimiento espiritual a través de las letras. Enhorabuena!!

viernes, 1 de octubre de 2010

Una más de celebraciones patrióticas

Hace ocho días, finalizando la jornada laboral, notificaron que habría un evento conmemorativo de las fiestas patrias en el Colegio Militar y que la asistencia (por no decir ‘cuota’) por nuestra Subsecretaría tenía que ser de al menos 35 funcionarios. Si bien es cierto esas prácticas corporativas no son buenas, porque lo verdaderamente democrático sería hacer extensiva la invitación y que vaya quien guste, no sonaba mal conocer las instalaciones militares, pues no debe ser fácil entrar ahí.

Así, el lunes pasado llegué a la oficina a las 7 de la mañana, pues ahí esperaban los cinco autobuses que nos condujeron (por no decir ‘acarrearon’) al lugar de la cita.

El Colegio está enclavado en un área boscosa del sur de la Ciudad de México y posee grandes dimensiones; entra uno y hay avenidas, edificios e innumerables áreas verdes, y así seguimos hasta que finalmente llegamos a una explanada enorme donde se desarrollaría la actividad cívico militar a la que nos invitaron.

Estaba lloviendo, tupidito, pero con la pena nos bajaron de los autobuses y procedimos a colocarnos en las gradas, siendo los primeros en ocuparlas a pesar de que estaban mojadísimas y heladas por ser de metal. Lo bueno fue que, conociendo mis rumbos, llevé una blusa ‘de punto’ con cuello alto y manga larga, además de una gabardina con capucha, así que la lluvia me hizo ‘lo que el viento a Juárez’. Adicionalmente repartieron lunch, el cual procedimos a consumir con presteza para utilizar el contenedor de unicel como asiento.

Eran las 9 de la mañana, así que no debía tardar en empezar, aunque el lugar seguía prácticamente vacío… Sin embargo, como la rola de Joaquín Sabina, nos dieron las 10 y las 11, y fueron pasadas las 12 horas que empezó el evento, luego de que una chaviza escolar, familias enteras de los militares y funcionarios de otras dos Secretarías de Estado se instalaron.

No había ninguna alta autoridad, ni tampoco sabíamos a ciencia cierta cuál sería el programa de actividades, pero las siguientes dos horas pudimos presenciar un excelente espectáculo organizado por los militares: todo empezó con el lanzamiento de salvas distribuidas en cuatro bloques, lanzadas al pie de una bandera monumental y con el toque acompasado de tambores y cornetas.

Posteriormente, cientos de personas caracterizadas representaban los principales acontecimientos históricos de nuestro país, pasando por la lucha por la Independencia, la firma de los Tratados de la Soledad, la invasión estadounidense y el desempeño de los Niños Héroes, la invasión francesa con la Batalla de Puebla, la captura de Maximiliano de Habsburgo y la Presidencia itinerante de Benito Juárez, el porfiriato, la Revolución Mexicana acompañada de las facciones maderista, villista, zapatista y carrancista, la participación del Escuadrón 201 en la Segunda Guerra Mundial y finalmente el ejército mexicano de la actualidad.

Cada escena estaba acompañada de escenarios cambiantes de acuerdo a la ocasión, vestuario impecable, música alusiva, caballos y la narración de un maestro de ceremonias. Mención aparte merecen un ‘mural humano’ formado por cientos de militares que levantaban cartones de colores mientras estaban apostados en gradas al fondo de la escenificación; el carruaje de Benito Juárez; la escena en que Juan Escutia se envuelve en la bandera nacional y se arroja desde el Castillo de Chapultepec; y un verdadero tren de vapor que lució espectacular a lo largo de la explanada llevando sombrerudos y adelitas, todo un espectáculo.

Para cerrar, presenciamos algunas maniobras de helicópteros, aviones acrobáticos y el vuelo de cinco naves que pintaron el cielo de verde, blanco y rojo bajo los asombrados ojos de los espectadores.

Ya cuando vendrían a la explanada los estudiantes del Colegio, la lluvia regresó, esta vez con mayor intensidad, lo que nos obligó a más de uno a salir en estampida. Como no dejaban salir, nos colocamos bajo las gradas, muchos con la lonchera-asiento de unicel ahora en la cabeza para evitar la caída de agua tan directa.

El hombre del micrófono ya importaba un cuerno, pero se alcanzó a escuchar que anunciaba el lanzamiento de las últimas salvas de la ocasión. Para finalizar, se tocaron cuatro estrofas del Himno Nacional (las que se interpretan en los concursos de coros escolares, que son buenísimas), que no cantamos por estar más preocupados porque de las gradas caían botellas de agua, dulces y el lodo de los zapatos provocado por el aguacerito…

Pero todo fue parte de la diversión, no tengo una sola queja, pues realmente valió la pena haber presenciado ese evento en conmemoración de las fiestas patrias (y con la ventaja adicional de que al llegar a la oficina, cerca de las 5 de la tarde, a falta de alimento y debido a que la mayoría seguía hasta con los calcetines mojados, nos dieron el resto de la jornada libre, YUPI!!!!).

Lo único que me pregunto es: ¿por qué no se presentó ese mismo acto como festejo oficial del Bicentenario en el Zócalo para beneplácito de todos los mexicanos, por qué si de todas formas se iba a montar el espectáculo militar –con los gastos y la logística que eso implica– no se aprovechó la erogación de recursos, por qué fue necesario pagarle a un extranjero para que nos organizara una celebración de medio pelo que en buena medida fue ajena a nuestra idiosincrasia?...

viernes, 24 de septiembre de 2010

Del Himno Nacional Mexicano y otras melodías patrias

Lo tocan todos los lunes en las escuelas, lo ponen en los eventos cívicos, se interpreta cada noche del 15 de septiembre y antes de iniciar los partidos de la Selección Nacional de Futbol: me refiero al Himno Nacional Mexicano, ese que un día llega y se queda el resto de nuestra vida.

Pero, ¿hay alguien a quien le hayan dicho ‘a ver, el himno dice así’, y se lo explican estrofa por estrofa, por escrito, para conocer el sentido de la letra? En lo absoluto: uno lo va ‘pescando’ de la ceremonia de honores a la bandera y lo repite como loro cada vez que se requiere. Y la gente termina diciendo cada barbaridad al entonarlo…

Es más: o no saben siquiera lo que están diciendo por ser palabras de poco uso en la actualidad (y que la falta de curiosidad parece eximirles de buscarlas en el diccionario), o de plano inventan unas cosas…

A continuación verán a lo que me refiero, comenzando por el coro:

Mexicanos, al grito de guerra
El acero aprestad y el bridón

(Aprestad del verbo aprestar, es decir, preparar, y combinado con acero significa preparar las armas. Por otra parte, bridón tiene varios significados, pero el que aplica aquí es el de caballo brioso. Así que la frase exhorta a alistar los fusiles y el caballo en el contexto de la lucha armada)
y retiemble en sus centros la Tierra
(Sí, en plural, aunque sepamos que la Tierra es una y por lo mismo tiene un solo centro. En caso de discrepar, revisen la Ley sobre el Escudo, la Bandera e Himno Nacionales)
Al sonoro rugir del cañón.

Y viene la primera estrofa:

Ciña ¡oh patria! tus sienes de oliva
(Ciña del verbo ceñir, es decir, ajustar, y combinado con ‘tus sienes de oliva’ significa ponerse una corona como símbolo de victoria. Esta metáfora me gusta!!)
De la paz el arcángel divino,
Que en el cielo tu eterno destino

Por el dedo de Dios se escribió.

Mas si osare un extraño enemigo
(Quizá esta sea una de las más célebres, ya que algunos piensan que ‘masiosare’ es una sola palabra y que incluso es el nombre del extraño enemigo, poniendo ese nombre a sus hijos y sumando a la causa del santoral… Pero en realidad, mas está aplicado como equivalente de ‘pero’, si como condicionante y osare proviene del verbo osar, atreverse. En suma, quiere decir ‘si alguien se atreviera’)
Profanar con su planta tu suelo
(Y se hace gala de la conocida obsesión del mexicano por los plurales: la gente dice ‘tus plantas’, como si el extraño enemigo – algunos dirían ‘como si Masiosare’ –entrara ‘de brinquito’ a territorio nacional. No, la cuestión es más poética para indicar que el enemigo deshonra esta tierra con el hecho de poner un pie en ella)
Piensa ¡oh patria querida! que el cielo
Un soldado en cada hijo te dio
.

Y si eso parece un exceso, hay que ver cómo se interpreta la melodía para ‘saludar a la bandera’ en la ya mencionada ceremonia de los lunes, aquella que dice:

Se levanta en el mástil mi bandera
(Hay quien dice ‘mastin’; ni que fuera perro, y sin el acento correspondiente…)
Como un sol entre céfiros y trinos
(Céfiro es un viento suave y trino es el canto de un pájaro)
Muy adentro en el templo de mi veneración
(Y ‘templo’ se confunde con ‘centro’)
Oigo y siento contento latir mi corazón
(Algunos, a todo pulmón, cantan ‘hoy me siento contento latir mi corazón’)

Pero bueno, esperemos que este breviario haya servido para comprender que en su contexto, el Himno Nacional Mexicano es hermoso y por lo mismo hay que interpretarlo correctamente.

martes, 14 de septiembre de 2010

Datos curiosos del 2010

Va avanzando uno de grado escolar y prácticamente cada año, en las clases de historia, se vuelven a escuchar los mismos nombres, las mismas fechas y las mismas glorias nacionales, pero no necesariamente sabemos ciertos detalles, minucias o curiosidades de nuestros grandes momentos colectivos, como son la Independencia y la Revolución.

Es por eso que, para conmemorar el Bicentenario y el Centenario, a continuación se presentan algunos datos casi desconocidos de esos personajes que nos dieron patria y libertad. Así:

¿Sabían que…?

- El famoso ‘grito de Hidalgo’ no fue ‘Viva la Independencia de México’, sino ‘¡Viva la Virgen de Guadalupe, viva Fernando VII, muera el mal gobierno!' (nunca se menciona que Hidalgo pertenecía al grupo de criollos que se inclinaba por la monarquía. Es decir, proponía que no se dependiera más de España, pero sí que se rindieran cuentas directamente al rey).

- El segundo nombre de Francisco I. Madero (es decir, el que empieza con I) era Indalecio (mejor dejémosle la I jajaja!!).

- Miguel Hidalgo tenía 57 años de edad cuando inició la lucha armada (qué amolado estaba… eso sí, hay que tomar en cuenta que la esperanza de vida a principios del siglo XIX no debió exceder los 40 años).

- Gustavo A. Madero fue hermano de Francisco I. Madero (y la A era de Adolfo: qué afán con lo del segundo nombre de esos hermanos…).

- Josefa Ortiz de Domínguez es conocida como ‘la Corregidora’ porque fue esposa del Corregidor de Querétaro, Miguel Domínguez (que al pobre hombre ni quien lo conozca… así que no guarda ninguna relación con Belisario Domínguez, de quien también se sabe poco; él vivió cien años después, destacando su labor opositora a Victoriano Huerta durante la Revolución).

- Porfirio Díaz pidió al Arquitecto Antonio Rivas Mercado que construyera la Columna de Independencia, mejor conocida en nuestros días como ‘El Ángel’, en la Ciudad de México, para conmemorar los primeros cien años de nuestro país como nación independiente (curiosamente, contra el gobierno de Díaz fue que inició el movimiento revolucionario).

Y aunque no sea propiamente independentista ni revolucionario, aquí va un ‘pilón’ de Benito Juárez, que también es cuestión muy patria:

- Su segundo apellido era García.

- La celebérrima frase ‘Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz’ la pronunció Juárez en un discurso ante el Congreso cuando se restauró la República, justo veintisiete días después del fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo en el Cerro de las Campanas.

- Tuvo once hijos con su esposa, Margarita Maza (quien, cabe señalar, era una de las hijas de la familia en cuya casa Juárez trabajó como mozo cuando era niño).

- ‘Benemérito’ significa, de acuerdo a la Real Academia de la Lengua Española, digno de galardón (por aquello de que Juárez es considerado ‘Benemérito de las Américas’).

- Tuvo a su mando a los generales Porfirio Díaz (su paisano) y Mariano Escobedo (que uno conoce el nombre por la calle pero no sabe quién fue).

- Benito Mussolinni se llamó así porque su padre admiraba profundamente a Juárez.

Y por último, ¿sabían que?... Desde el año pasado, el Banco de México puso en circulación monedas de cinco pesos que conmemoran el Bicentenario y el Centenario: en una cara tienen al águila parada sobre un nopal devorando a la serpiente y en la otra un personaje de uno u otro período.

Nosotros las estamos coleccionando, pero tal como sucede con los álbumes de estampas, las más codiciadas son las más escasas… Pero esperamos tener las 37!!

viernes, 10 de septiembre de 2010

Solidaridad mal entendida

Por enésima vez, como cada año, diversos estados de la República Mexicana han resultado afectados por las inundaciones, producto de las lluvias que traen consigo los huracanes. De nuevo, las imágenes muestran pueblos anegados, personas caminando (o casi nadando) con el agua a la cintura y viviendas sepultadas por el lodo.

También como anualmente sucede, las autoridades salen al paso solicitando encarecidamente ‘la solidaridad que caracteriza al pueblo mexicano’ para que lleve víveres, ropa y donaciones en efectivo para ayudar ‘a los hermanos en desgracia’.

Definitivamente se parte el corazón al saber que toda esa gente conserva únicamente lo que lleva puesto, porque sus casas están inundadas y en ellas se perdió probablemente el trabajo de varios años o incluso de una vida. Pero también ya estuvo suave de que el gobierno ‘haga concha’ y se atenga a que la ciudadanía siempre coopera con esas causas.

¿Por qué si cada año sucede lo mismo, en los mismos lugares, no hacen algo más drástico para paliar los efectos de la temporada de inclemencias climáticas; por qué no reubicar los asentamientos humanos irregulares en zonas alejadas del peligro; por qué no invertir en mejoras en la infraestructura que permitan aprovechar esos flujos inmensos que buena falta hacen el resto del año en esas y otras regiones del país?...

Algo más: ¿por qué el gobierno envió toneladas y toneladas y toneladas de ayuda a Haití, en barcos y más barcos y más barcos de la Marina Nacional, a sabiendas de que en unos meses esa ayuda se necesitaría aquí mismo? Creo sinceramente en la cooperación internacional en sus diversas modalidades (de lo contrario no hubiera estudiado Relaciones Internacionales) como una forma noble para superar los problemas colectivos; sin embargo, ese despliegue de asistencia a los haitianos no correspondió a la capacidad real de nuestro país para colaborar con otros.

Y lo siento pero tengo otro cuestionamiento: ¿por qué no se suspenden algunos de los costosos ‘festejos’ del Bicentenario y esos millones los destinan a reconstruir áreas afectadas? La respuesta única es porque es más fácil ‘hacerle a la llorona’ e irse de gorra con las buenas intenciones del resto de la población.

Lo anterior me lleva a tomar una decisión radical: señores, lo siento muchísimo por los damnificados, pero ahora no pienso cooperar con los centros de acopio. Además, debido a que pertenezco al diminuto sector cautivo que paga impuestos en México (porque de la fuerza laboral quedan exentos los del sector informal y los llamados ‘ninis’, que suman varios millones en conjunto), cada quincena mi recibo de nómina viene bien rasurado para engrosar el erario público, del que salen los recursos para la atención a desastres naturales como los que se están registrando.

Adicionalmente, en la medida que sigamos como sociedad civil dando donativos cada vez que salgan a flote las ineficiencias gubernamentales, los funcionarios seguirán sin hacer la parte que les corresponde para que las personas vivan en condiciones dignas. En pocas palabras: hasta que no les llegue ‘el agua al cuello’ no harán la chamba por la que les pagan.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Hagan caso a su cuerpo (II, epílogo)

Les he de confesar algo: desde mis malestares del año pasado me he vuelto un poco ideática. Por el lado alimenticio, ya no como ensaladas fuera de casa por aquello de las amibas, ya no tomo jugos cítricos antes de los alimentos por si la gastritis, y procuro el menor picante posible para evitar cualquier inflamación estomacal.

Los hielos ‘de lejitos’: primero porque tienden a irritarme la garganta y porque, como dijeran en casa, no sabe uno con qué agua los hicieron… los helados los veo con reserva por los mismos motivos del agua, y los tamales pasaron a la historia luego de una indigestión marca diablo que tuve a consecuencia del Día de la Candelaria de este año.

En cuanto a mi cuerpo, ante cualquier señal atípica procedo de inmediato a la interpretación, de acuerdo a lo que he tenido o a lo que presumiblemente pudiera ser (eso sí, sin automedicación ni alguna barbaridad de esas): nuevo dolor de espalda media, seguro un vaivén gástrico; si es en espalda baja, seguro me excedí en el ejercicio; y si es dolor de cabeza, o se me bajó la presión o es hora de ponerse el suéter debido al frío provocado por el aire acondicionado de la oficina.

(Qué tal, todo un estuche de monerías, jaja!! Pero no crean que agobio al prójimo con tanta suposición: al rato pasa el síntoma y ya está).

Por todo lo anterior, cuando iniciamos en junio ‘la búsqueda de los Pollos’ (eso sonó a título de película, parecido al de la obra de Emilio Carballido ‘Silencio, pollos pelones, ya les van a echar su maíz, jaja!!), esperaba yo en cualquier momento el cuadro completo de la sintomatología de un embarazo: náuseas al despertar, vómito incontrolable, inflamación abdominal, cansancio permanente, mareos, ganas frecuentes de ir al baño, sensibilidad olfativa, sueño, apetito voraz, etc… etc… etc… pero nada de eso se presentaba.

Un día, el ciclo del mes no se presentó… pero los mentados síntomas tampoco. Teníamos nuestras dudas ante lo que estaba (o no) sucediendo. Siguieron pasando los días, 3, 4, una semana, y de una vez por todas recurrimos a los exámenes clínicos para que midieran la hormona HCG que nos daría la respuesta definitiva. Así, en menos de 36 horas, supimos que la próxima primavera seremos papás, YIPIYEI!!!!

Y al día de hoy los síntomas siguen prácticamente sin manifestarse (eso sí: para nada estoy en huelga de hambre, sino que mi hambre está de huelga porque no tengo nada de apetito… pero que conste que como bien!!).

Epílogo: El cuerpo humano es una máquina perfecta, por lo que siempre hay que hacer caso de lo que está indicando. Hace un año, la presencia de sensaciones atípicas como un dolor de espalda permanente me indicó que algo no andaba bien en alguna parte. Ahora, la ausencia de un proceso habitual nos llevó a sospechar que un nuevo proceso había iniciado!!!!