En los últimos años, los anuncios de los Premios Nobel de Literatura y de la Paz habían sido un completo limbo para buena parte de la gente, ya fuera por el desconocimiento de los personajes o por lo cuestionables que eran. Ahí están los casos de Al Gore en 2007 y Barak Obama el año pasado, y las dos décadas transcurridas desde la última vez que un escritor hispanoparlante se hiciera acreedor al reconocimiento.
Pero esta ocasión es diferente, pues ayer anunciaron que el peruano Mario Vargas Llosa había ganado el Nobel de Literatura y hoy en la mañana señalaron al activista chino Liu Xiaobo como el nuevo Nobel de la Paz.
Mario Vargas Llosa forma parte del llamado boom latinoamericano de la década de los sesenta del siglo XX, al que también pertenecen el argentino Julio Cortázar, el chileno José Donoso y el gran Gabriel García Márquez, Gabo (con quien terminó peleadísimo hace más de 30 años).
Se dice que han sido controversiales sus posiciones políticas, que van de la crítica de la dictadura de Pinochet hasta el repudio al régimen de Fidel Castro, y que fue una vergüenza su efímera carrera política que terminó al perder por la Presidencia de Perú contra Alberto Fujimori en los años noventa.
Pero como bien dice César, lo que deben premiar es la calidad literaria y no la filiación política, así que es una excelente noticia que el autor de ‘La ciudad y los perros’, ‘La casa verde’ y ‘La fiesta del chivo’ pase a la posteridad de esta manera (eso sí, toda buena obra trasciende a pesar de no recibir un solo premio, aunque la medalla y el milloncito y medio de dólares no le caen mal a nadie, jaja).
Adicionalmente, el galardón de Vargas Llosa no sólo es un reconocimiento para su obra, sino para las letras españolas en su conjunto, que desde 1990 que le dieron el Nobel a Octavio Paz habían caído en el olvido para la Fundación que los otorga.
En el caso de Liu Xiaobo, su activismo en contra de las décadas de represión del gobierno chino es razón suficiente para darle el Premio Nobel de la Paz, aunado a que fue uno de los ideólogos de las protestas estudiantiles en Tiananmen en 1989 y que ha promovido en sus cátedras alrededor del mundo el respeto a los derechos humanos.
Y miren que no es nada fácil ser una persona pensante y crítica, además de disidente, en un entorno autoritario como el que viven miles de millones de chinos, donde la libertad de expresión no existe y en el que toda mención a la reforma política pacífica es peor que una blasfemia (por eso el Dr. Liu –porque la primera palabra de un nombre en lenguas asiáticas manifiesta el apellido– está purgando una sentencia de 11 años de cárcel).
Además, es destacable que la Fundación Nobel reconozca la lucha no violenta de la disidencia china en un momento histórico en que ese país ha cobrado gran importancia a nivel mundial al erigirse como un gigante económico.
En suma, gracias a esos Nobel 2010, el premio adquiere nuevos aires y recobra la dimensión de algo grande, dando esperanza al futuro de la humanidad basada en valores universales como la búsqueda de la paz y el enaltecimiento espiritual a través de las letras. Enhorabuena!!
Pero esta ocasión es diferente, pues ayer anunciaron que el peruano Mario Vargas Llosa había ganado el Nobel de Literatura y hoy en la mañana señalaron al activista chino Liu Xiaobo como el nuevo Nobel de la Paz.
Mario Vargas Llosa forma parte del llamado boom latinoamericano de la década de los sesenta del siglo XX, al que también pertenecen el argentino Julio Cortázar, el chileno José Donoso y el gran Gabriel García Márquez, Gabo (con quien terminó peleadísimo hace más de 30 años).
Se dice que han sido controversiales sus posiciones políticas, que van de la crítica de la dictadura de Pinochet hasta el repudio al régimen de Fidel Castro, y que fue una vergüenza su efímera carrera política que terminó al perder por la Presidencia de Perú contra Alberto Fujimori en los años noventa.
Pero como bien dice César, lo que deben premiar es la calidad literaria y no la filiación política, así que es una excelente noticia que el autor de ‘La ciudad y los perros’, ‘La casa verde’ y ‘La fiesta del chivo’ pase a la posteridad de esta manera (eso sí, toda buena obra trasciende a pesar de no recibir un solo premio, aunque la medalla y el milloncito y medio de dólares no le caen mal a nadie, jaja).
Adicionalmente, el galardón de Vargas Llosa no sólo es un reconocimiento para su obra, sino para las letras españolas en su conjunto, que desde 1990 que le dieron el Nobel a Octavio Paz habían caído en el olvido para la Fundación que los otorga.
En el caso de Liu Xiaobo, su activismo en contra de las décadas de represión del gobierno chino es razón suficiente para darle el Premio Nobel de la Paz, aunado a que fue uno de los ideólogos de las protestas estudiantiles en Tiananmen en 1989 y que ha promovido en sus cátedras alrededor del mundo el respeto a los derechos humanos.
Y miren que no es nada fácil ser una persona pensante y crítica, además de disidente, en un entorno autoritario como el que viven miles de millones de chinos, donde la libertad de expresión no existe y en el que toda mención a la reforma política pacífica es peor que una blasfemia (por eso el Dr. Liu –porque la primera palabra de un nombre en lenguas asiáticas manifiesta el apellido– está purgando una sentencia de 11 años de cárcel).
Además, es destacable que la Fundación Nobel reconozca la lucha no violenta de la disidencia china en un momento histórico en que ese país ha cobrado gran importancia a nivel mundial al erigirse como un gigante económico.
En suma, gracias a esos Nobel 2010, el premio adquiere nuevos aires y recobra la dimensión de algo grande, dando esperanza al futuro de la humanidad basada en valores universales como la búsqueda de la paz y el enaltecimiento espiritual a través de las letras. Enhorabuena!!
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