viernes, 16 de julio de 2010

‘C'est toujours la même chose’

Después de un agitado mes futbolístico, el Mundial Sudáfrica 2010 llegó a su fin luego de que España y Holanda disputaran el último partido por la Copa FIFA (y por cierto, qué mal partido…). Con ello también nos despedimos de los medios días botaneros, de los análisis deportivos de sobremesa y de estar al pendiente de qué juego seguiría.

Cada campeonato tiene sus características, y pienso que las más relevantes de este fueron las inconsistencias generalizadas –con el mayor número de penales fallados del que se tenga registro–, el ‘apagón’ de las ‘estrellas nacionales’ –que hacen maravillas en el extranjero pero que con sus países no brillan ni con luz de emergencia–, un pésimo arbitraje y la caída de las grandes potencias futbolísticas –recordemos que ni Italia ni Inglaterra ni Francia pasaron siquiera a la fase de octavos–.

En el caso de México, el accidentado inicio de las eliminatorias marcó la participación completa en la contienda: primero el desfile de entrenadores que no dieron el ancho pero que cobraron como si fueran los mejores; luego la entrada de Aguirre como director técnico después de las súplicas de los funcionarios de la Federación Mexicana de Futbol (FEMEXFUT), de Televisa y TV Azteca para sacar adelante tan jugoso negocio, perdón, por el orgullo nacional; y ya que se había recuperado en buena parte la confianza de la afición, de nuevo las decisiones sin sentido, los desaciertos y la intromisión de toda clase de intereses llevaron de nuevo al abismo a la Selección Nacional.

Eso sí, fue increíble presenciar en pleno Paseo de la Reforma los festejos que siguieron al partido México-Francia, en el que nuestro país ganó por dos goles; cerraron la vialidad y cientos de personas desfilaban hacia el Ángel de la Independencia portando las playeras verdes o negras, echando porras y tocando trompetas (que no sé por qué tanto escándalo con las vuvuzelas, como si aquí no se oyeran las cornetas a todo lo que dan en un partido de fin de semana o un 15 de septiembre en las plazas públicas).

En las obras de la sede del Senado, frente a mi oficina, era emocionante ver a los señores de la construcción, en el penúltimo piso, ondeando sus banderas. Y las mezcladoras de cemento y las grúas hidráulicas, en la lateral, sonaban sus cláxones al tradicional ritmo del ‘tu tu tututú’.

Pasaban carriolas (que es el término correcto, con i y no con e, de acuerdo a la Real Academia de la Lengua Española), niños, perros y hasta una carroza fúnebre literalmente tapizada de gente, todos rumbo al Ángel. En ese momento no existía nada más que la victoria deportiva, todo era alegría y celebración, y lo que viniera era lo de menos, pues el momento era ese.

(A los únicos que seguramente no les hizo mucha gracia la efervescencia de ese día fue a las tiendas departamentales que ofrecieron regalar los televisores comprados en cierta fecha si México llegaba al quinto partido… pero pronto ‘les volvió el alma al cuerpo’, como dijera Lita, porque sólo ganamos ese partido).

Pero regresando al plano crítico y objetivo, a pesar de aquellos festejos, no era posible que ya en el Mundial, Aguirre siguiera experimentando con una y otra alineación y que en esos vaivenes cometiera errores tan absurdos como alinear a Rodolfo ‘El Bofo’ Bautista desde el principio frente a Argentina, o meter a Guillermo ‘El Guille’ Franco, maleta como él sólo, en los cuatro partidos jugados, o de plano haber llevado a Alberto ‘El Venado’ Medina para estar en la banca, luego de haber demostrado en los partidos amistosos ser un buenazo en el ataque (qué mal rollo, lo que provoca la falta de padrino…).

Todos se preguntaban ¿qué le pasó a Aguirre?, y yo creo que la respuesta está en que la mafia de la FEMEXFUT y del duopolio mediático televisivo de nuestro país terminaron, como siempre, apoderándose de la escena, y Aguirre, que seguramente se prestó entrando a ese juego perverso de intereses, favoritismos y muuuucho dinero de por medio, llevaron a la Selección al acostumbrado final que todos conocemos.

Y a mi no me la venden: aunque digan que para el próximo Mundial la preparación de los seleccionados estará a cargo de un solo técnico, que habrá más tiempo para entrenar y que viene una nueva generación de futbolistas de enorme potencial, ‘c’est toujours la même chose’, siempre es lo mismo en el futbol mexicano.

Con ese desenlace, mejor ni hubiera ido la Selección al Mundial, porque los únicos beneficiados fueron, además de los ya mencionados, los patrocinadores que se forraron de dinero con el consumo de los ilusos que creyeron que ‘ahora si era la buena’.

P.D.: Pero volviendo al Mundial y para cerrarlo bien, qué buena onda lo del beso del portero español Iker Casillas a su novia reportera mientras lo entrevistaba luego de ganar la Copa (y qué mojigatos a los que no les pareció). Como dijeran los manifestantes en el registro civil cuando César y yo nos casamos, ‘abran paso al amor’, jajaja!!

viernes, 9 de julio de 2010

Y la Fuerza sigue acompañándonos

Según nosotros, con los conciertos que hemos visto los últimos 2 o 3 años – Ana Torroja, Miguel Bosé, Soda Stereo, Rod Stewart, Sting y Roger Waters, por mencionar algunos – serían poquísimos los artistas que quedarían pendientes por ver en los tiempos por venir – exceptuando U2, Café Tacuba y Julieta Venegas. Ah, y Mecano si un día se deciden, por supuesto!! –. Sin embargo, en el último mes y medio hemos ido tres veces al Auditorio Nacional y lo que hemos encontrado han sido gratísimas sorpresas.

Nuestro hallazgo más reciente en cartelera fue Star Wars in Concert, un espectáculo que no había venido a México y del cual desconocíamos su existencia, pero que a los fans de esa historia original de George Lucas nos pareció excelente.

Ni tardos ni perezosos conseguimos boletos y nos dispusimos al evento. Desde la explanada del Auditorio comenzaba la experiencia, pues trajeron artículos originales de las pelis, entre ellos el traje original de Darth Vader (ese personaje es lo máximo!!), el de Chewbacca, el de dos de los Ewoks del Episodio VI, una réplica de Yoda (ese personaje también es bárbaro!!), la placa que simulaba el congelamiento de Han Solo en el episodio V, escenarios para tomarse la foto como la Estrella de la Muerte, Tatooine y las naves de los soldados de la República.

No era raro ver entre la concurrencia a algunos Storm Troopers que deambulaban por ahí para que nos tomáramos la foto, y tampoco faltaron las personas caracterizadas de los emblemáticos personajes, abundando las capas, los cascos, los sables láser y el conocidísimo peinado de la princesa Leia en el episodio IV – que bien dice César que parecen roles de canela, o como bien dice también mi mamá, un par de audífonos antiguos –.

Era increíble ver a todas esas nuevas generaciones de fans de la saga, pequeños ‘caballeros Jedi’ y nuevas aguerridas princesas galácticas que siguen admirando y dando continuidad a esa grandiosa trama, a 33 años de haber sido lanzada.

Ya adentro, luego de la tercera llamada, las luces se apagaron y las percusiones procedieron al clásico redoble que anuncia una producción de 20th Century Fox, y de repente, en una pantalla gigante al fondo del escenario, surgió el emblemático ‘A long time ago, in a galaxy far, far away’..., y que se arranca la orquesta con el tema principal (miren que al momento de contárselos me sigo emocionando!!), con imágenes de los seis largometrajes como fondo.

Posteriormente salió Anthony Daniels, el actor que hizo el papel de C3PO en la totalidad de los episodios, quien fungió como narrador de la presentación de ese día con su dicción perfecta, lo mismo que su entonación y su forma de transmitir las emociones de cada parte – por cierto, siempre pensé que quien personificaba a C3PO era una máquina y no una persona, qué tal… pero ahí vimos también su traje y en realidad era el efecto visual del cine lo que lo hacía ver tan flaquito. Delgado, indudablemente, pero no como una espina de pescado –.

El relato no fue en el orden que salieron las películas, sino la historia de principio a fin: desde la infancia de Anakin Skywalker y su caída al lado obscuro de la Fuerza, hasta las hazañas de su hijo Luke y las fuerzas rebeldes.

Daniels introducía cada parte, la cual proyectaba la esencia de algunos personajes, o las relaciones que se dieron entre ellos, o algunos de los momentos que les tocó vivir para poner fin al Imperio, todo con escenas perfectamente seleccionadas.

Mención especial merece el momento en que la orquesta interpretó la legendaria ‘Marcha imperial’, la canción por excelencia de Vader – que es tan fuerte, tan impresionante, que ante el éxito obtenido fue ejecutada de nueva cuenta al término del espectáculo –.

Al final, todos los asistentes nos pusimos de pie para ovacionar con aplausos interminables a la orquesta por su interpretación, a Lucas por ser artífice de ese mundo fantástico y a John Williams, que si no fuera por sus partituras no imaginaríamos completa esa maravillosa historia.

Y que la Fuerza nos siga acompañando, jaja!!

viernes, 2 de julio de 2010

El llanto humanista: adiós a Saramago y a ‘Monsi’

Luego de los lamentables – aunque veladamente esperados – fallecimientos de José Saramago y Carlos Monsivais, el humanismo sigue llorando la pérdida de dos de sus más grandes representantes en tiempos recientes. Ambos, reconocidos críticos de los regímenes opresores; ambos, luchadores incansables de los grupos minoritarios.

Los dos fueron abogados de las causas más nobles; los dos, hombres de carne y hueso que supieron dar a los ideales la voz necesaria para salir del anonimato. Saramago y ‘Monsi’ siempre serán conciencia social y mano solidaria, congruencia absoluta y la más diáfana de las sensibilidades.

En lo personal, mi historia con esos personajes se dio de la siguiente forma:

Cuatro días antes que César y yo iniciáramos nuestra historia – es decir, el 10 de diciembre de 1998 –, Saramago era galardonado con el Premio Nobel de Literatura, así que la coyuntura pareció vincularnos tempranamente. En octubre del año siguiente celebramos un año de habernos conocido y 10 meses de estar juntos comprando ‘El Evangelio según Jesucristo’, una joya literaria que había que conocer personalmente.

Y no se queda corto el adjetivo, pues aunque esa hubiera sido la única obra de Saramago, con eso yo también le daba el Nobel: simplemente excelente, por la forma y por el fondo, por todo el planteamiento en sí mismo. Y quedamos tan embelesados con tan buena historia que seguimos leyendo otros de sus textos.

A mediados de 2003, hojeando el periódico, me enteré que el fin de semana siguiente José Saramago estaría en México firmando libros en la sucursal del Fondo de Cultura Económica (FCE) ubicada en Miguel Ángel de Quevedo. Ni tardas ni perezosas fuimos mi mamá y yo desde las diez y pico de la mañana, siendo que la firma estaba anunciada de 12 a 14 hrs. Si bien había ya varias personas, todavía no estaba la multitud.

Pero como todo en nuestro México, poco a poco empezó a llegar la gente a la que le ‘apartaron’ lugar, los que buscaron y encontraron un conocido en la fila y no faltaron los que descaradamente se colaron.

Más allá de lo indignante que resultan esas prácticas, todo dio un giro inesperado cuando los organizadores del FCE salieron a la calle para decir ‘En un momento más se entregarán las cien fichas para ver a Saramago’. ¡¡¡¿¿¿Fichas???!!! Claramente el periódico marcaba dos horas para el evento, así que no nos quedaríamos sin ver a Saramago por un puñado de abusivos.

En ese momento me puse rabiosa, y de manera ‘alteradamente racional’ grité ‘Dijeron que el evento sería de 12 a 14 hrs., y si quieren aplicar el sistema de fichas están contradiciendo su propio anuncio. Eso es publicidad engañosa, no quieran tomarnos el pelo, queremos ver a Saramago, lo queremos ver. Y si quieren con fichas, que repartan otras cien’.

Y la gente de la fila que llegó después de nosotros pero antes de los que se pasaron de ‘audaces’ me secundó con firmeza, armándose un escándalo que orilló a los del FCE a imprimir otras cien fichas de acuerdo a mi propuesta.

Habiendo garantizado nuestra entrada a la librería me puse en paz y me hice ‘que la Virgen me hablaba’ al momento de ingresar, no fueran a impedirme el acceso por revoltosa, jajaja!!

Adentro fue muy emocionante poder saludar – de beso y todo – a un hombre como Saramago, el de las letras más lúcidas, el de los grandes textos provenientes de una mente tan imaginativa. Y lo mejor: siempre podré remitirme al librero de casa y ver las fotos que nos tomamos con el escritor, o abrir El Evangelio según Jesucristo o El hombre duplicado y ver plasmada la fecha de ese momento: 17 de mayo de 2003.

Curiosamente en el mismo evento, luego de saludar a Saramago, vimos a Carlos Monsivais, ‘Monsi’, quien en un momento giró hacia donde yo estaba, de manera automática levanté la cámara y sonrió de manera chusca al tiempo que hacía una reverencia que también fue captada para nuestra posteridad personal.

Y esa no fue la primera ni la única vez que vimos a Monsi: una vez lo descubrimos saliendo de la estación del metro Bellas Artes rumbo a un homenaje organizado a Jaime Sabines en el marco de su primer aniversario luctuoso. Caminaba entre la gente como cualquier hijo de vecino, y ante los saludos de quienes hacíamos fila levantaba la mano, a pesar de su característica timidez.

En otra ocasión lo vimos en la inauguración del Museo del Estanquillo, el recinto que creó para compartir sus colecciones de múltiples objetos que reflejan el imaginario colectivo del mexicano urbano de distintas épocas. El evento sólo pudo ser organizado por y para él, pues reunió a personajes tan diversos como Rafael Barajas ‘El Fisgón’, Carlos Slim y Tongolele, y tocaban cha cha cha como música de fondo y el lugar quedó sensacional.

Más allá de los lugares comunes utilizados por políticos, barberos y pseudo amigos que les salieron a los dos escritores luego de su deceso, lo cierto es que dejan un vacío intelectual que difícilmente podrá ser llenado, pues en estos tiempos de consumismo, deshumanización, individualismo, frivolidad y materialismo, no veo a quién le importa promover los valores de todos los tiempos: la esencia, la fraternidad, la sensibilidad y el amor.

viernes, 25 de junio de 2010

Al ritmo del ‘tresillo’

¡Qué loco, hace ya tres años que nació tutti frutti! En serio que ha sido un tiempo en que he disfrutado enormemente compartirles anécdotas, reflexiones, vivencias, críticas y toda clase de pensamientos bizarros que transcurren en el ir y venir de los días.

Por eso, hay que festejar el aniversario de este blog al ritmo del ‘tres-illo’, que es un conjunto de tres notas que se tocan en el tiempo que sólo correspondería a dos de ellas. Pero como no sé bien cómo suena o en qué canción se toca para bailarla, cantarla o al menos tararearla, mejor recordaremos algunos de los ‘tres’ más memorables. ¿En qué ámbitos? Naturalmente en todos, desde la historia hasta los cuentos de hadas, pasando por las ciencias y los datos chuscos. Es decir, tres de tutti frutti, jajaja!!

Y sin buscarle ‘tres pies al gato’, aquí les van algunos ejemplos:

La Santísima Trinidad –Padre, Hijo y Espíritu Santo– (en primerísimo lugar: honor a quien honor merece)
Los colores de la bandera nacional (sobran descripciones)
La regla matemática para identificar proporciones (esto, por esto, entre esto)
Los sabores tradicionales de helado –chocolate, fresa, y vainilla–
Los García de la película de Ismael Rodríguez (o sea Pedro Infante, Abel Salazar y Víctor Manuel Mendoza, con Doña Sara García como la matriarca de la familia)
Los postulados del Ejército Trigarante (esas garantías eran independencia, unión y catolicismo para México, a propósito del bicentenario)
Los deseos que debe pedir el festejado al apagar las velas de su pastel de cumpleaños
Los compases de un vals (chun, ta ta, chun, ta ta)
La hora en que el zorro se ponía contento porque a las cuatro vería al Principito
Los ideales de la Revolución Francesa –libertad, igualdad, fraternidad–
Los años de secundaria (y también los de prepa)
Las hadas madrinas de la Bella Durmiente –Flora, Fauna y Primavera–
El llamado ‘mal tercio’
Los países que firmaron el Tratado de Libre Comercio de América del Norte –México, Estados Unidos y Canadá–
Los cochinitos a los que perseguía el lobo feroz (y también los chanchitos de la canción de Cri Cri, que probablemente eran los mismos pero sin el maloso del cuento)
Los Huastecos de otra joya fílmica de Ismael Rodríguez, en la cual Pedro Infante hace tres papeles (es en la que sale ‘la Tucita’)
Las medallas que se otorgan a los más destacados de una competencia –oro, plata y bronce–
Los tres órdenes de gobierno –federal, estatal y municipal–
Los integrantes de Mecano –Ana Torroja y los hermanos José María y Nacho Cano–
Las premisas de un silogismo –tesis, antítesis, síntesis–
Los colores primarios –rojo, azul y amarillo–
Las gomitas de la Paleta Payaso (qué buenas son!!)
Los poderes de la Unión –ejecutivo, legislativo y judicial–
Los protagonistas de la saga de Harry Potter –Hermione, Ron y el mismo Harry–
Los ositos de la casa a la que entró Ricitos de Oro
Los ingredientes básicos de una buena velada –queso, pan y vino–
Las Gracias del famoso cuadro de Rubens –Aglae, Thalía y Eufrosina–
Los tamaños promedio de las cosas –chico, mediano y grande–
Las Rs de la ecología –reducir, reutilizar, reciclar–
Los gajos de una trenza (y seguro por eso se ha de llamar trenza …)
Los mosqueteros más famosos de la literatura, del libro de Alejandro Dumas –Athos, Aramis y Porthos–
La división del tiempo –pasado, presente y futuro– (como también fueron los fantasmas que acompañaron a Ebenezer Scrooge en Cuento de Navidad, de Charles Dickens)
Los sobrinos del Pato Donald –Hugo, Paco y Luis–
Los lugares que recorre Dante en La Divina Comedia –infierno, purgatorio y cielo–
El conteo para anunciar el inicio de algo: una, dos tres!!
¿Será que seremos tres en casa este año?…

viernes, 18 de junio de 2010

El ‘ABC’ de la indecencia

Y la Corte lo hizo una vez más: a principios de esta semana, los magistrados se negaron a reconocer como responsables por el incendio de la guardería ABC a altos funcionarios del gobierno, primordialmente a nivel federal, y sólo los declaró involucrados en el caso.

Eso me parece gravísimo por varios motivos:

En primer lugar, los servidores públicos no sólo cuentan con un empleo en el gobierno, sino que tienen la responsabilidad de trabajar para el resto de la población utilizando eficientemente sus recursos y velando por el cumplimiento de la ley.

En el caso ABC por supuesto que hay varios responsables que deben señalarse por hacerse occisos con su cometido: quienes la operaban, por no acatar la normatividad más elemental para establecer una estancia infantil (o qué opinan del bodegón que albergaba la guardería, con techos peligrosos, falta de ventilación, sin una puerta amplia para entrar y sin salidas de emergencia…); los inspectores, por hacerse de la vista gorda ante las anomalías (su función era clausurar el local en caso de detectar cualquier incumplimiento); y tanto las autoridades estatales como federales del IMSS, porque son los primeros que debieran responder, porque no les pagan lo que les pagan para salir en las fotos sino para hacerse responsables de que todo funcione como debe y dar la cara en situaciones como esta.

¿Por qué razón se empeñan en proteger a esos cobardes? Porque los personajes gubernamentales de ‘alto nivel’ implicados en el caso ABC son amigos del presidente, porque se dice que los operadores de la guardería son parientes de la esposa del presidente, y porque en países como el nuestro no hemos avanzado lo suficiente para eliminar a los ‘intocables’.

En segundo lugar, yo me pregunto: al día de hoy, ¿cuántas personas utilizan diariamente los sistemas de cuidado infantil para poder trabajar? No conozco el número exacto, pero son muchísimas, muchisisísimas, y una tragedia como la de ABC podría pasarle a cualquiera que haga uso de ese tipo de servicio.

Quienes ponen una guardería deben estar conscientes de que no se trata de un negocio, sino que es parte de una noble labor social. En ellas no se trabaja con muebles y materia prima, sino con niños de carne y hueso, vulnerables, que deben ser cuidados, atendidos y vigilados.

Caí en cuenta que las críticas al gobierno tienden a recaer en el poder ejecutivo, luego en el legislativo y del judicial casi no se habla porque es una especie de caja negra de la que nunca se sabe gran cosa, y si se sabe es para vergüenza pública como cuando desecharon los casos de Lidia Cacho y Acteal y ahora sumamos la afrenta de ABC, que es indignante, de una ausencia de ética absoluta y tan aberrante que no podemos más que indignarnos ante tanta indecencia.

¿En qué se traduce todo esto? En la más vil y ponzoñosa corrupción, que mientras exista garantizará que siga habiendo en la sombra recintos de cuidado infantil de dudosa procedencia como la tristemente célebre guardería ABC (y que descansen en paz esos 49 pequeñitos…).

viernes, 11 de junio de 2010

Colapso fronterizo

Qué indignantes han sido los acontecimientos ocurridos a últimas fechas en la frontera con Estados Unidos. Por una parte, la violencia infringida a uno de nuestros connacionales, hasta la muerte, por policías estadounidenses; por otra, el asesinato de un niño mexicano de 14 años a manos de la patrulla fronteriza.

En el primer caso, los miserables delincuentes de uniforme seguramente no esperaban que una persona filmara lo ocurrido y esta semana se difundió en la red un testimonio, tremendo en verdad, en el que los desgarradores gritos de la víctima de 32 años suplicando ayuda le erizan la piel a cualquiera.

El video fue tomado con un celular por un ciudadano estadounidense de origen mexicano, que por su estatus legal pudo mostrar la evidencia de los abusos. Eso trae a la memoria lo ocurrido en Los Angeles en 1992, cuando salió a la luz la golpiza propinada por un grupo de policías blancos a Rodney King, un hombre de raza negra.

La diferencia es que King era estadounidense y no estaba indocumentado, así que podía ser más fácil exigir. Pero con o sin papeles nadie tiene derecho a extralimitarse de esa manera y menos si el mexicano ni siquiera había puesto resistencia – se sabe porque el testigo del celular lo vio esposado en todo momento y porque estaba rodeado de una veintena de uniformados, así que era poco probable que se hubiera puesto violento en tales condiciones –.

Muchos piensan, ¿por qué quienes pasaban por ahí no hicieron algo para poner fin a la situación, por qué nadie levantaba la voz, por qué quienes cruzaban el puente fronterizo guardaban silencio? Sinceramente no los culpo, pues si de por sí entrometerse en cualquier ‘pleito callejero’ puede implicar un problema, es peor si se trata de policías enardecidos cazando mexicanos ilegales.

Da rabia saberlos pateándolo en las costillas y sometiéndolo en el piso; da rabia pensar en que lo atacaron sin piedad con pistolas que descargan choques eléctricos; da rabia la impotencia del pobre hombre para defenderse ante quienes se ostentan como autoridad y utilizan el cargo para sofocar su racismo mediante la opresión.

En la segunda tragedia, la trama parece aun más complicada, pues hasta donde va la cosa parece que un policía disparó desde territorio estadounidense a niños del lado mexicano, acabando con la vida de uno de ellos.

Los muy infelices argumentan que los niños se encontraban en la parte gringa de la frontera y que estaban lanzándoles piedras; lo cierto es que estuvieran donde estuvieran y aunque lo de las pedradas fuera cierto – que según testigos eso ocurrió luego de la agresión del policía –, nadie tiene derecho a disparar por disparar, y menos si se trata de niños, y peor si están indefensos.

La agresión contra esos jóvenes fue insultante, inaceptable, un hecho que no puede pasar por alto y menos con decenas de personas que fungieron como testigos. Bien dice César que México debería poner militares en la franja fronteriza en reciprocidad a la intimidatoria presencia de la patrulla fronteriza.

Yo me pregunto, ¿qué tienen esos miserables en la mente para cometer esas atrocidades, de qué material están hechos para ir por la vida cobrándole a los demás sus propios complejos e inseguridades, en qué clase de monstruos se han transformado quienes supuestamente tienen la función de guardar el orden y garantizar la seguridad de las personas?...

Pero a todo esto, ¿qué dice el gobierno mexicano? A ciencia cierta nadie sabe: Calderón y la Canciller están disfrutando de la inauguración del Mundial de Sudáfrica en pleno estadio, y en el medio diplomático a todos les da tanto miedo el tema estadounidense que nadie se atreve a pronunciarse en sentido alguno.

Basta de tener una política exterior mediocre y servil y vamos exigiendo respeto a los vecinos del norte, pues en la medida que se pasen por alto abusos policiales como esos, leyes como la de Arizona parecerán de risa.

viernes, 4 de junio de 2010

Variantes de ‘glamour ‘

Como parte de los festejos del 10 de mayo, mi mamá, César y yo fuimos al concierto de la Orquesta Filarmónica de la UNAM – mejor conocida como OFUNAM – en el Auditorio Nacional, en el cual se interpretó música de las décadas de los setenta y ochenta.

La ocasión presentó algunos detalles particulares respecto a otros eventos en el mismo foro: primeramente en las inmediaciones no había un solo artículo promocional del concierto, a diferencia de cualquier otro concierto en el que es posible adquirir playeras, tazas, fotos, sudaderas, plumas y toda clase de chuchulucos inútiles para el recuerdo.

Ya en la explanada principal, los músicos – entre ellos quien fuera mi profesor de cello, el búlgaro Valentin Mirkov – paseaban entre los espectadores antes del concierto, platicando entre ellos y tomando café con el oboe, la viola o el clarinete al hombro (imagínense a The Edge de U2, con guitarra y todo, o a Paul McCartney haciendo lo mismo; no salen vivos entre los fans, jaja).

Adentro, el escenario sobrio, con una línea de flores naturales muy estética, similar a los arreglos que ponen en la Sala Nezahualcóyotl, y al fondo una pantalla blanca donde se proyectaban luces de colores, dándole un toque de espectáculo pop.

Y el concierto en sí, que estuvo buenísimo, fue una mezcla de la magia de los instrumentos clásicos con acordes contemporáneos. El repertorio incluyó Even the nights are better, de Air Supply; All night long, de Lionel Richie; You should be dancing, de Bee Gees; Beds are burning, de Midnight Oil; y Gloria, de Laura Branigan, entre muchas otras que fueron interpretadas a lo largo de dos horas que se fueron como agua.

Ahí viene otro detalle bizarro, pues como bien dijo César, los concertistas fueron como ‘estrellas de rock por una noche’; en lugar de ser recibidos por un máximo de 2,300 personas muy formales en el Centro Cultural Universitario, ahí éramos más de 7,000 almas ovacionándolos con aplausos incansables, silbidos, gritería y en ocasiones todos de pie, bailando y cantando.

Lo anterior sin dejar a un lado el ceremonial de un conjunto sinfónico, en el que el primer violín da la nota para que todos los músicos comprueben la afinación de sus instrumentos, posteriormente entra el director y la música fluye de manera natural.

Eso sí, en esa ocasión los alientos estaban desatados haciendo la ola y bailando en sus lugares, los contrabajos daban medio giro en su propio eje, el coro hacía coreografías de los años en cuestión y el director lució un brillante saco setentero. Incluso dijo emocionado al micrófono ‘Esto está tremendo’.

Los arreglos buenísimos, la voz de Elizabeth Meza una verdadera joya que ahí descubrimos – no así la de María del Sol, que está muy venida a menos… –, la selección musical de verdaderos conocedores y todo lo disfrutamos a pedir de boca.

En pocas palabras, en el Auditorio fuimos testigos de algo atípico, tanto para los estándares del consumo masivo como para la sobriedad de una sala de conciertos que acoge a una orquesta, pero presentando una variante de glamour muy interesante!!