viernes, 4 de febrero de 2011

Rebeliones en Medio Oriente

De manera inesperada, Medio Oriente dio la nota de un día para otro con manifestaciones civiles multitudinarias exigiendo la salida de sus añejos dictadores. Primero fue Túnez, luego Yemen y por último Egipto, siendo este último un caso verdaderamente representativo, pues su cercanía política con Occidente le había permitido continuar con un gobierno autoritario que bien convenía a países como Estados Unidos dada su posición geográfica.

El pueblo egipcio se ha apostado en plazas y espacios públicos, exigiendo al presidente que deje el cargo cuanto antes. Entre los manifestantes se encuentran personas de todos los credos, edades, profesiones e incluso familias completas, que se han congregado en las calles para protestar –en el diario El País publicaron la fotografía de un bebé en su carrito portando un letrero que en mayúsculas decía categóricamente: ENOUGH–.

El tirano de esa historia es Hosni Mubarak, que con 82 años de edad, de los cuales 30 ha estado en el poder, se aferra a continuar en la presidencia de Egipto a pesar de sus actos de corrupción y nepotismo. Adicionalmente, lejos de ser una economía pujante, en ese país no hay oportunidad alguna para la enorme mayoría, sin importar la edad, el grado de escolaridad, los idiomas adicionales o la experiencia laboral –la población ha declarado que no hay futuro para nadie y, ante ese escenario, han optado por salir y rebelarse contra el régimen–.

Mubarak está aferrado y no se quiere ir, siendo sus pírricas ofertas, naturalmente falaces, dialogar con la oposición y no postularse como candidato para las próximas elecciones, en septiembre de 2011. Ah, y por supuesto, ha amenazado, digo, señalado que podría dejar a su hijo en el proceso de sucesión –su vástago es identificado por la población como un auténtico extraño, pues estudió en el extranjero, se casó en el extranjero y tuvo a sus hijos en el extranjero, por lo que evidentemente lo egipcio le tiene sin cuidado–.

¿Y qué hay del ejército en todo esto? Su papel hasta ahora ha sido ambiguo, pues si bien los soldados que fueron enviados a las calles a intimidar con su presencia a los civiles afirmaron categóricamente que no procederán contra de la multitud, tampoco ha habido pronunciamientos hacia el gobierno. Lo único que falta es que su titular tome partido y de una buena vez le diga a Mubarak ‘M’hijo, tienes hasta tal fecha para preparar tu salida hacia el exilio’ (jaja, imaginé la escena, muy formales los funcionarios, pero con lo de ‘mhijo’, jajaja).

¿Y Estados Unidos, cuál es su posicionamiento? Medio Oriente es un polvorín, una región que se sostiene con alfileres, en la que bastaría la caída de una pieza para que el efecto dominó haga lo suyo –por eso las potencias occidentales temen lo que pueda ocurrir ahora en Marruecos, Argelia y Jordania–. Es así como el Presidente Obama se ha pronunciado por una transición democrática a la brevedad – como quien dice ‘Ya lárgate, maestro’ (ese fue un caso como el de ‘mhijo’, jajaja).

Algunos medios dicen que el gobierno estadounidense ya envió una misión para negociar con Mubarak su salida del poder, pero eso no ahorraría del todo los ‘baños de sangre’ que podrían desbordarse con el ultimátum popular a este último para que hoy mismo dimita, pues los gringos pretenden que el Vicepresidente Suleimán, un recién nombrado, de la misma calaña del dictador, asuma temporalmente la administración del país.

Aun con sus diferencias religiosas, históricas y culturales, la situación me hace recordar los regímenes dictatoriales de América Latina en décadas pasadas, donde Estados Unidos permitió e incluso alentó la presencia de alimañas torturadoras, autoritarias y represoras como Pinochet, Somoza o Videla, por mencionar algunos, que hacían caso omiso del respeto a los derechos humanos y se dedicaban a violar sistemáticamente la ley, pero que funcionaban muy bien a los intereses de la potencia norteamericana.

Lo que resta es aplaudir las agallas del pueblo egipcio y tener confianza en que el dictador se irá pronto.

viernes, 28 de enero de 2011

Bazofia mediática

A partir de la segunda quincena de diciembre hubo una noticia que acaparó los medios nacionales, tanto impresos como electrónicos, y tiene que ver con una denuncia de abuso sexual de una menor de edad contra el cantante Kalimba. Los hechos sucedieron en un antro de Cancún, lugar donde la joven de 17 años trabajaba como edecán y el intérprete había sido contratado para dar un concierto.

La nota va y viene y muchos comentan si Kalimba es culpable, si no lo es, si hay dinero de por medio por parte de la disquera para que no se desprestigie ‘su producto’, si fueron una o dos las afectadas y si hay que investigar a la familia de la chica porque probablemente sólo quiere dinero.

Pero las especulaciones y los comentarios no quedan ahí: que qué tenía que hacer la menor como edecán, que si la culpa es de los administradores del antro por contratar a quien no cumple con la edad permitida, que si los familiares no sabían en qué andaba su hija y que si la joven envió mensajes de texto al celular de Kalimba las semanas posteriores a la demanda.

Y la cosa sigue: que si no sería el novio el que abusó de la menor, que si realmente hubo algún tipo de contacto físico entre el cantante y la chica, que si las cosas ocurrieron en un hotel o en el antro, que si ella era o no menor de edad…

El asunto tiene más de un mes en titulares y primeras planas de medios electrónicos e impresos, que le destinan cada vez más tiempo y atención en sus respectivos espacios- no dudo que hasta hayan organizado foros de discusión para el caso–, lo cual me lleva a una sola y contundente conclusión: qué pobreza mediática la que tenemos en el país, pues lejos de contar con buenos trabajos periodísticos de investigación, de fondo, con temas serios, nos topamos con que los ‘profesionales’ de ese ámbito se limitan a repetir lo que dicen los comunicados de prensa oficiales, casi siempre sin ir más allá o sin cuestionar contenidos, o creando falsa polémica.

Adicionalmente convierten una estupidez en nota estrella de ocho columnas, porque ¿quién diablos es Kalimba, qué canta, a quién le importa lo que él y una equis fulana hagan de su vida, o sus padres, o su novio?

Cuando trabajaba en Grupo Monitor, recuerdo que un día llegó a la sala de espera un chavito de raza negra, de estatura baja, queriendo llamar la atención con la actitud (se paraba de puntas y aparentaba buscar a alguien). No faltó quien preguntara ‘Ese quién será’ y alguien respondió ‘No sé, ha de ser hijo de Johnny Laboriel’ (sin afán de ofender ni mucho menos). Ya cuando lo llamaron al estudio y salió al aire para ser entrevistado en un espacio de entretenimiento resultó ser un tal Kalimba, quien, a la fecha, no ha dejado de ser un auténtico Don Nadie.

viernes, 21 de enero de 2011

Hipocresía nutricional

Hace dos semanas que entraron en vigor las medidas dictadas por el gobierno federal para limitar la oferta de alimentos con escaso valor nutricional en las escuelas, con objeto de reducir los índices de sobrepeso entre los niños y jóvenes del país. Para ello, se recomienda aumentar la ingesta de agua simple, disminuir el consumo de azúcar, grasa y sodio, comer más frutas y verduras y limitar las porciones de los alimentos.

Pero francamente no veo que ello refleje una voluntad real para erradicar el problema, sino que lo hacen para evitar las críticas de no hacer algo al respecto. Por ejemplo, en septiembre de 2010, los alimentos permitidos eran 50; ahora, la cifra asciende a más de 600 (claro, cómo vetar a empresas como Sabritas o Bimbo, para qué enemistarse con quienes aportaron sus buenos milloncitos a las campañas políticas; sería de mal agradecidos…). Así, en la lista emitida por las dependencias gubernamentales se encuentran frituras, refrescos light (excepto aquellos sabor cola que quedan excluidos en cualquier versión), agua con endulcorantes y toda clase de pastelillos.

Como lo comenté en algún tutti frutti del año pasado, me parece absurdo que quieran erradicar de las tienditas escolares las golosinas de toda la vida, porque cada quien debe comer lo que quiere, y la restricción de ciertos alimentos llega a atentar contra la libertad de elección de un consumidor aunque se trate de niños (eso sí, todo con medida, que tampoco hay que dar rienda suelta al antojo y perderse en el atracón).

Además, pienso que el mayor problema radica en que los chicos ya no tienen la actividad física de antes, porque qué casualidad que los productos son prácticamente los mismos y hace 30 años no se registraban los índices de obesidad infantil de ahora.

Confieso que yo comí todo el dulce del mundo cuando era niña, pasando por los caramelos macizos, los chilitos, lo agridulce, los bombones, chiclosos, mazapanes, paletas, el chocolate en todas sus presentaciones y los cereales bien azucarados. Incluso hay dos casos particularmente emblemáticos y deliciosos en mi haber: una que otra tarde abría una lata tamaño normal de leche condensada (mejor conocida como La Lechera) y con cuchara en mano no me detenía hasta verle el fondo, mmm. El otro era llenar un bowl individual con choco krispis, ponerle dos cucharadas copeteadas de cajeta y después bañar la mezcla con leche, qué ricura!!

Si bien no era yo una sílfide, jamás tuve sobrepeso por una simple y sencilla razón: jugué muchísimo y corrí a más no poder durante toda mi infancia, practicando con todos los vecinitos futbol, kickball, escondidas, policías y ladrones, bote pateado, encantados, andábamos en patines y le dábamos duro a la bicicleta.

Ahora, entre el aplatanamiento que propician los videojuegos (o el encierro, en el caso del Wii) y que el espacio público no garantiza la seguridad de nadie, se ha ido reduciendo el número de niños que tienen algún tipo de actividad al aire libre que les permita correr, saltar e interactuar de manera más dinámica.

Por todo lo anterior, afirmo que las estrategias más efectivas para reducir la obesidad infantil son apostar por la actividad física intensiva y fomentar una cultura nutricional donde se incluya todo tipo de alimentos con sus respectivos límites, porque las medidas de medio pelo que están promoviendo no creo que sirvan de gran cosa (comenzando porque son los propios padres de familia los que comen terrible…).

viernes, 14 de enero de 2011

Mercados cautivos de padres primerizos

Ahora que estamos adentrándonos en el mundo de los bebés, nos hemos dado cuenta que ha surgido una serie de necesidades absurdas que han creado todo un mercado de consumo para padres primerizos. No sé si por verdadera convicción, o porque ‘lo que hace la mano hace el de atrás’, o con la idea de que ‘el bebé lo vale todo’, pero muchísimas parejas caen en la tentación y terminan pagando fortunas por servicios que a mi juicio son cien por ciento prescindibles.

¿A qué me refiero? A los cursos psicoprofilácticos, a la música adaptada a los bebés y a las escuelas de estimulación temprana, a los cuales encuentro alternativas mejores, más divertidas, que te llenan más y con un costo infinitamente menor. Y es que habiendo generaciones y generaciones y generaciones de hombres y mujeres que han pasado los siglos y siglos y siglos de historia de la humanidad sin eso, ¿por qué habríamos de necesitarlo ahora?

Y no es que sea una conservadora o, peor aun, una retrógrada, sino que hay que reconocer que existen cosas que uno puede hacer por sí mismo y obteniendo mejores resultados gracias a la convivencia y el cariño que llevan consigo. He aquí mis argumentos:

Los cursos psicoprofilácticos suponen una preparación para el parto, mayor compenetración entre el padre y la madre (siempre y cuando asistan ambos) y el análisis de temas colaterales como el embarazo, la respiración al momento del alumbramiento, la anestesia y la lactancia, entre otros. Sus costos rondan entre los 5 y 7 mil pesos promedio por unos tres meses de clases, una o dos horas una vez por semana.

Sin embargo, hemos sabido que uno de los motivos más socorridos para tomarlos es intercambiar experiencias con otras parejas embarazadas, entablar amistades de ocasión y luego reunirse a tomar café para seguir hablando de sus problemas de infantes ya con los bebés en brazos. ¿Qué no bastaría con recurrir a un buen ginecólogo que resuelva las dudas que van surgiendo en el proceso, así como la consulta de libros serios que expliquen a detalle la evolución de nuestros hijos?

En el caso de la música adaptada a los bebés (que no tiene que ver con las obras creadas ex profeso para ellos), hace poco vimos en Mixup diversos CDs con melodías interpretadas especialmente para los chiquitines, destacando The Beatles, Coldplay, Madonna, U2 y Bob Marley. ‘¿A qué sonará eso?’, nos preguntábamos, y la respuesta la tuvimos en casa de unos amigos que tenían algunas de esas rolas ‘for babies’ en su acervo.

Qué chafón nos pareció escuchar Strawberry fields con dos o tres instrumentos que suenan a organito barato, pues si algo tiene la música es que se le disfruta tal como es en su forma original, esa que hace que nos guste. Simplificarla no sólo la arruina sino que implica menospreciar la capacidad de un bebé para sentirla per se.

En cuanto a las escuelas de estimulación temprana, se trata de lugares con diversas actividades y juegos didácticos que incluyen texturas, formas, colores y sonidos, de acuerdo a cada etapa de desarrollo de los bebés.

Pero lejos de cumplir exclusivamente su cometido, tal parece que esos recintos se han convertido en el escape perfecto de aquellas madres que quieren ‘descansar’ de su hijo un buen rato al día (que ahora cómo se quejan de cuidar a los pequeñitos…) o que lo único que les interesa es socializar con otras madres.

¿Qué no sería más fácil, enriquecedor y divertido hacerles uno mismo los ejercicios de estimulación en casa, en una alberca o en un jardín? El bebé no sólo avanzaría en su desarrollo psicomotor, sino que adicionalmente sentiría el amor y la dedicación de su madre, lo que le daría mayor seguridad en sí mismo.

En suma, ¿qué no sería mejor leer más para conocer las necesidades de nuestros hijos, qué no sería más conveniente saber más de sus etapas de crecimiento, qué no sería mejor dedicarles todo el tiempo que sea posible para dar continuidad al vínculo creado desde el vientre, y qué no sería más conveniente todo lo anterior con la ventaja adicional de ahorrarse unos buenos pesos?

(Ironía: los padres de hijos pequeños dicen –o se quejan– que se gasta mucho en pañales, que son elementos indispensables y cuya necesidad no se discute, pero nunca cuestionan los miles de pesos que gastan en cursos psicoprofilácticos, música adaptada para bebés o escuelitas de estimulación temprana…)

viernes, 7 de enero de 2011

De golosinas y otros dulces momentos

Entre mis lecturas de primera infancia, una de las indiscutibles favoritas era ‘Bugs Bunny encuentra trabajo’, en la cual el famoso personaje obtiene empleo en una fuente de sodas, donde preparaba malteadas, helados especiales y toda clase de ricuras.

Me acuerdo que una de mis ilustraciones estrella era cuando Bugs Bunny asistía a su primer día de trabajo, en el que le enseñaban qué tendría que hacer y cuáles serían los insumos necesarios, y eso implicaba los helados en sus botes, frascos llenos de golosinas y contenedores de galletas, todo en colores alegres que me transportaban a los sabores de esas delicias, mmm.

Para mi era un episodio tan increíble y tan deseable que me trasladaba a la escena, y podía incluso saborear el helado de fresa si en la imagen aparecía un mantecado color rosa, o una nieve de limón si se iluminaba de verde pálido. Y mi imaginación llegaba a desarrollarse a tal grado con esos relatos que aunque no aparecieran tan explícitamente, yo imaginaba las botellas donde seguro guardaban los jarabes de caramelo o chocolate que coronaban los preparados.

Aprovechando que andábamos por ese rumbo, César y yo decidimos ir a la pastelería La Ideal, que está en pleno Centro Histórico. No era la primera vez que estábamos ahí, pero si la primera en que hice consciente el momento tan especial que se vive al entrar en ese templo de la panadería mexicana, pues aunque el pan dulce de ahí no es lo máximo –como sí lo es en La Paloma, por casa de mis queridos Tíos Héctor y Silvia, o La Condesa, de tooooda la vida, donde Lita me compraba ‘chicles flecha’ de yerbabuena en la miscelánea que hay en el interior del local–, los aromas, formas y coberturas de cada pieza son un manjar a los sentidos, a todos y cada uno de los sentidos.

En La Ideal hay pasteles de un piso hasta otros de varios niveles que llegan a pesar hasta 50 kilos, hay gelatinas multicolor y multisabor de agua, leche y yogurt, hay pan dulce con una variedad impresionante, que va de las tradicionales conchas y corbatas hasta los daneses y aquellos que llevan higo u otros frutos secos entreverados.

De ahí me gustan los garibaldis de vainilla o chocolate y otros panecitos especiales que tienen pompones de cajeta al centro y están cubiertos de chochitos blancos, aunque ese día fuimos por galletas, porque qué buenas y qué baratas son ahí las galletas; son pastitas con glaseado de café o limón, o con grageas de colores, o con granillo de chocolate, o de esas de dos pisos con mermelada de chabacano o zarzamora al centro (las favoritas de mi mamá!!), o cubiertas de azúcar, o con canela espolvoreada, con forma de rombo, o estrella, flor, círculo, luna o corazón.

Y la caja de cartón donde las despachan me encanta, en tonos azul rey, blanco y detalles en rojo simulando mosaicos o talavera, a la cual las encargadas cierran con un hilo de cáñamo que manejan magistralmente.

En pocas palabras, ¡en ese lugar siento vivir en carne propia el cuento de la fuente de sodas! Es por eso que les recomiendo no perderse la experiencia de ir al menos una vez en la vida a La Ideal: los que viven en el D.F. anímense y de paso vayan al Museo del Estanquillo o a otra de las joyas guardadas por el corazón de la ciudad. Quienes viven en otro estado o país, cuando vengan por estos lares y se encuentren en el centro, no duden hacer una parada que no les quitará ni 10 o 15 minutos, pero que les llenará el momento de dulce vivencia.

(Otro lugar donde tuve la misma sensación fue al llegar por primera vez al parque del Club Asturiano, pues en una sección tienen una dulcería que es un auténtico sueño, con estantes de cristal llenos de gomitas, chocolates, obleas con cajeta, chamoys, pasitas cubiertas, baloncitos de chocolate rellenos de rompope, chochitos agridulces, paletas Payaso – siempre serán súper!! –, brinquitos, tamarindos y un larguísimo etcétera que ya me hizo agua la boca de sólo pensarlo, jaja!!).

viernes, 17 de diciembre de 2010

Lecciones libertarias

En medio de la desolación generada por el crimen organizado, el calentamiento global, la falta de opciones políticas para los tiempos electorales por venir, la indiferencia de los unos por los otros, la inoperancia gubernamental y el consumismo imperante en nuestra sociedad, cerramos este año de Tutti Frutti con la entrega del Premio Nobel de la Paz al chino Liu Xiaobo.

Imaginen qué escena más impactante la que se vivió durante la ceremonia celebrada hace ocho días en Noruega: en pleno Ayuntamiento de Oslo, con decenas de personas en el público incluyendo disidentes chinos, representantes de diversos países y los monarcas noruegos, el presidente del Comité del Nobel, Thorbjoern Jagland, colocaba el diploma del galardón a la silla vacía donde debió estar sentado el Dr. Liu, recibiendo su reconocimiento.

Como es sabido por todos, el disidente chino no pudo estar presente por ser un preso político del gobierno de su país, que ha hecho todo lo posible por desprestigiarlo y boicotear la entrega del premio, al grado que desde el anuncio emitido por la Fundación Nobel impuso arraigo domiciliario a su esposa para evitar que le comunicara la noticia y al mismo tiempo impedir que saliera de China para recogerlo.

Según los registros, esta es la quinta ocasión en que el Premio Nobel de la Paz se entrega sin la presencia del galardonado: en el caso del soviético Andrei Sakharov (1975), el legendario polaco Lech Walesa (1983) y la birmana Aung San Suu Kyi (1991) alguien acudió en su representación. Sin embargo, tanto las medallas de Liu Xiaobo como del periodista antinazi Carl von Ossietzky fueron otorgadas en ausencia –cabe señalar que este último se encontraba preso en un campo de concentración–.

La lucha pacífica de Liu, manifiesta en la exigencia de los derechos elementales del ser humano, me parece un acto casi heroico en un mundo en el que la violencia, las armas, el mercado de silencios condicionados y la prostitución de conciencia son la constante, y más loable aun resulta hacerlo en un país como China, que a pesar de que muchos lo consideran un gigante y se asombran ante sus logros macroeconómicos –conseguidos, naturalmente, con un altísimo costo social–, no deja de ser un espacio de asfixia para los miles de millones que en él habitan, con imposiciones, miseria y restricciones.

Por casos como el de Liu Xiaobo y pensando en el próximo nacimiento de nuestra Nena, una chispa de luz en el porvenir se hace presente, anunciando que las cosas siempre pueden ser mejores, que los ideales y los valores deben ser las banderas que enarbolen nuestras acciones diarias y que un mundo más justo e igualitario es posible si nos lo proponemos.

Hagamos lo propio en nuestro entorno, seamos corteses y respetuosos con los demás y nunca dejemos pasar la injusticia o el abuso, pues en la medida de nuestros silencios las malas prácticas pueden volverse costumbres.

Y en esta víspera navideña, lo que me resta es enviarles mis mejores deseos para el año por venir: que todo sea amor, dicha y prosperidad para ustedes y los suyos. ¡Muchas felicidades, nos vemos en 2011!

viernes, 10 de diciembre de 2010

Espionaje diplomático

Recientemente, la Revista Algarabía publicó una edición especial a la que denominó ‘Intimidades’, en la cual, como en algunos títulos de actualidad, se revelan curiosidades y desenfrenos de la vida privada de los famosos, sólo que Algarabía no habla de actorcillos de poca monta, sino de grandes artistas como Oscar Wilde o Francisco de Goya. Hay de quienes devela sus adicciones, de otros su carácter obsesivo y de unos más sus fobias, manías y tendencias sexuales.

De la misma forma, tal parece que estamos viviendo un fenómeno similar pero a nivel político a raíz de la revelación de episodios obscuros de la diplomacia estadounidense, y es que con la filtración informativa de la organización australiana WikiLeaks se han hecho del dominio público los ‘tejes y manejes’ de la política exterior de Estados Unidos.

Así, se cuestiona la salud mental de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y se habla del Primer Ministro ruso Vladimir Putin como un autoritario y un corrupto que hace buena mancuerna con el italiano Berlusconi, a quien se califica de débil luego de tanto escándalo que lo ha rodeado tanto en lo político como en lo personal.

También se señala el peligro que entraña Irán en su búsqueda de uranio en América Latina y se afirma que los espías cubanos se reúnen periódicamente con autoridades venezolanas para conspirar en contra del ‘imperialismo yanqui’.

En México los medios se mostraban expectantes ante lo que los estadounidenses habían dicho de la situación de nuestro país; ¿realmente habría algo nuevo? Por supuesto que no, nada que no supiéramos: que si la estrategia contra el crimen organizado es un fiasco, que si el ejército es obsoleto e ineficiente y no tiene la capacidad para vencer a los narcos, que la corrupción es generalizada en cada rincón del país…

Si bien es cierto esas ‘prácticas’ –que van más allá de leyes, reglamentos e incluso de las buenas costumbres– no son nuevas, destaca que al parecer se trata de documentos oficiales del Departamento de Estado, embajadas y consulados estadounidenses, es decir, fuentes fidedignas, y por eso están que se los lleva el diablo.

A mi me da mucho gusto que hayan sacado esos ‘trapos al sol’, pues aunque hay quienes dicen ‘qué barbaridad, de qué manera consiguieron la información, eso seguro fue ilegal y poco ético’, entre otros argumentos, lo cierto es que cada vez es más frecuente que la información se abra paso, emerja y se ponga a disposición de quien la busque. Como ciudadanos del mundo, tenemos derecho a saber.

Y tan apurados se están viendo en la Casa Blanca y el Pentágono que la Clinton salió muy indignada afirmando que todo ha sido un ataque a la comunidad internacional (cuando en realidad los golpes fueron de EU a todo mundo, incluyendo la bajeza de realizar espionaje al interior de la ONU) y Obama ha descalificado a quienes pusieron a la luz la información.

Pero mientras son peras o son manzanas los cables siguen fluyendo por miles, y más de un país seguro está temblando porque también tienen su buena cola que les pisen, jaja.