Recientemente, la Revista Algarabía publicó una edición especial a la que denominó ‘Intimidades’, en la cual, como en algunos títulos de actualidad, se revelan curiosidades y desenfrenos de la vida privada de los famosos, sólo que Algarabía no habla de actorcillos de poca monta, sino de grandes artistas como Oscar Wilde o Francisco de Goya. Hay de quienes devela sus adicciones, de otros su carácter obsesivo y de unos más sus fobias, manías y tendencias sexuales.
De la misma forma, tal parece que estamos viviendo un fenómeno similar pero a nivel político a raíz de la revelación de episodios obscuros de la diplomacia estadounidense, y es que con la filtración informativa de la organización australiana WikiLeaks se han hecho del dominio público los ‘tejes y manejes’ de la política exterior de Estados Unidos.
Así, se cuestiona la salud mental de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y se habla del Primer Ministro ruso Vladimir Putin como un autoritario y un corrupto que hace buena mancuerna con el italiano Berlusconi, a quien se califica de débil luego de tanto escándalo que lo ha rodeado tanto en lo político como en lo personal.
También se señala el peligro que entraña Irán en su búsqueda de uranio en América Latina y se afirma que los espías cubanos se reúnen periódicamente con autoridades venezolanas para conspirar en contra del ‘imperialismo yanqui’.
En México los medios se mostraban expectantes ante lo que los estadounidenses habían dicho de la situación de nuestro país; ¿realmente habría algo nuevo? Por supuesto que no, nada que no supiéramos: que si la estrategia contra el crimen organizado es un fiasco, que si el ejército es obsoleto e ineficiente y no tiene la capacidad para vencer a los narcos, que la corrupción es generalizada en cada rincón del país…
Si bien es cierto esas ‘prácticas’ –que van más allá de leyes, reglamentos e incluso de las buenas costumbres– no son nuevas, destaca que al parecer se trata de documentos oficiales del Departamento de Estado, embajadas y consulados estadounidenses, es decir, fuentes fidedignas, y por eso están que se los lleva el diablo.
A mi me da mucho gusto que hayan sacado esos ‘trapos al sol’, pues aunque hay quienes dicen ‘qué barbaridad, de qué manera consiguieron la información, eso seguro fue ilegal y poco ético’, entre otros argumentos, lo cierto es que cada vez es más frecuente que la información se abra paso, emerja y se ponga a disposición de quien la busque. Como ciudadanos del mundo, tenemos derecho a saber.
Y tan apurados se están viendo en la Casa Blanca y el Pentágono que la Clinton salió muy indignada afirmando que todo ha sido un ataque a la comunidad internacional (cuando en realidad los golpes fueron de EU a todo mundo, incluyendo la bajeza de realizar espionaje al interior de la ONU) y Obama ha descalificado a quienes pusieron a la luz la información.
Pero mientras son peras o son manzanas los cables siguen fluyendo por miles, y más de un país seguro está temblando porque también tienen su buena cola que les pisen, jaja.
De la misma forma, tal parece que estamos viviendo un fenómeno similar pero a nivel político a raíz de la revelación de episodios obscuros de la diplomacia estadounidense, y es que con la filtración informativa de la organización australiana WikiLeaks se han hecho del dominio público los ‘tejes y manejes’ de la política exterior de Estados Unidos.
Así, se cuestiona la salud mental de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y se habla del Primer Ministro ruso Vladimir Putin como un autoritario y un corrupto que hace buena mancuerna con el italiano Berlusconi, a quien se califica de débil luego de tanto escándalo que lo ha rodeado tanto en lo político como en lo personal.
También se señala el peligro que entraña Irán en su búsqueda de uranio en América Latina y se afirma que los espías cubanos se reúnen periódicamente con autoridades venezolanas para conspirar en contra del ‘imperialismo yanqui’.
En México los medios se mostraban expectantes ante lo que los estadounidenses habían dicho de la situación de nuestro país; ¿realmente habría algo nuevo? Por supuesto que no, nada que no supiéramos: que si la estrategia contra el crimen organizado es un fiasco, que si el ejército es obsoleto e ineficiente y no tiene la capacidad para vencer a los narcos, que la corrupción es generalizada en cada rincón del país…
Si bien es cierto esas ‘prácticas’ –que van más allá de leyes, reglamentos e incluso de las buenas costumbres– no son nuevas, destaca que al parecer se trata de documentos oficiales del Departamento de Estado, embajadas y consulados estadounidenses, es decir, fuentes fidedignas, y por eso están que se los lleva el diablo.
A mi me da mucho gusto que hayan sacado esos ‘trapos al sol’, pues aunque hay quienes dicen ‘qué barbaridad, de qué manera consiguieron la información, eso seguro fue ilegal y poco ético’, entre otros argumentos, lo cierto es que cada vez es más frecuente que la información se abra paso, emerja y se ponga a disposición de quien la busque. Como ciudadanos del mundo, tenemos derecho a saber.
Y tan apurados se están viendo en la Casa Blanca y el Pentágono que la Clinton salió muy indignada afirmando que todo ha sido un ataque a la comunidad internacional (cuando en realidad los golpes fueron de EU a todo mundo, incluyendo la bajeza de realizar espionaje al interior de la ONU) y Obama ha descalificado a quienes pusieron a la luz la información.
Pero mientras son peras o son manzanas los cables siguen fluyendo por miles, y más de un país seguro está temblando porque también tienen su buena cola que les pisen, jaja.
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