viernes, 18 de julio de 2008

¿Ciudad ‘integral’?...

Hace unas semanas, en el marco de una reunión con funcionarios brasileños del Ministerio de las Ciudades – que se encarga del ordenamiento territorial y la urbanización en ese país –, tuve la oportunidad de conocer algunos proyectos que realiza la denominada Autoridad del Centro Histórico (ACH), creada apenas en esta administración local y dirigida por la reconocida historiadora Alejandra Moreno Toscano.

La presentación que hicieron habló de un proyecto integral para la Ciudad de México, que incluye el transporte público y la sustentabilidad. En pocas palabras, pretende mejorar la calidad de vida de los habitantes de esta ciudad. Se contempla la implementación de medidas como las que a continuación se mencionan:

- Transporte público integral: previendo que recursos naturales como el petróleo se vuelven cada día más escasos, se propone un nuevo modelo de gestión a largo plazo (al menos 30 años), que incluye una red planeada y bien articulada de transporte público que conecte al metro con el metrobús y a este con el tren suburbano, por mencionar algunos. También se incorporará un tranvía de nueva generación al Distrito Federal, cuya ruta principal correrá por Eje Central, que, de acuerdo a estudios realizados, es la avenida más contaminante de la entidad.

- Zonas verdes: a falta de espacios urbanos donde se puedan sembrar árboles (el Centro Histórico, por ejemplo), se han puesto en marcha jardines verticales o en azoteas, los cuales se riegan por goteo o con el sistema de fieltro en lugar de tierra. Ya hay uno en el callejón de 5 de Mayo y Palma y se ve sensacional, con plantas tradicionales mexicanas que no requieren mayor mantenimiento, formando figuras de serpiente emplumada y que además de dar al entorno una cara amable purifican el ambiente.

- Corredores peatonales: hace décadas las ciudades se caminaban. Con esa idea se quieren rescatar los espacios públicos de encuentro, donde la gente pueda disfrutar de una buena caminata o un paseo familiar sin el peligro de los transportes motorizados.

Todo sonaba de primer mundo, planeado, armónico, fenomenal. Hasta se podían vislumbrar los espacios planteados. La integralidad de la ciudad como un potencial a desarrollar aquí y ahora. Y sonaba aun mejor dicho en un espacio tan bello como la casona colonial que alberga las oficinas de la ACH, con la mejor vista del Templo Mayor de toda la redonda.

De ahí recorrimos las calles del Centro Histórico donde se ha puesto en marcha el programa de rescate de fachadas, nos invitaron a conocer el palacio donde está la sede del gobierno del D.F. (qué lugar, vaya que es majestuoso nuestro patrimonio!!) y terminamos la jornada comiendo exquisito en el ya clásico El Cardenal de la calle de Palma.

Llegó el momento de regresar a la oficina y no pude más que presenciar la realidad que vive el espacio público urbano del que se habló todo ese rato, al subirme a un desvencijado e inmundo peserucho que tuve que abordar en Reforma.

De apariencia miserable, distribución interna absurda (que en ocasiones ni siquiera le permite a uno estar cómodo en los asientos tamaño ‘muñequitos de pastel’ que tienen) y con un trato indigno para el pasajero por parte del conductor (desde su manera de conducir, la música que llevan a todo volumen, un aspecto de miedo y una actitud de pocos amigos, aunque hay sus contadas y decentes excepciones), no pude evitar pensar que no podemos hablar de proyectos integrales para la ciudad, de tecnología de nueva generación ni nada de eso mientras existan ‘tercermundismos’ como esos peseros (y todavía les autorizan a esos miserables peseretes aumento a la tarifa, premiando su gañanez y falta de calidad…).
Pensar en integralidad en estas condiciones es casi una ficción.

viernes, 11 de julio de 2008

Todo es relativo

¿Qué significa que algo sea costoso? La respuesta sería que todo es relativo. Veamos las siguientes comparaciones y ustedes dirán:

- Mucha gente piensa que es mucho invertir entre 90 y 250 pesos en un concierto sinfónico, pero está dispuesta a pagar entre 500 y 2000 pesos por uno del artista del momento.

- Mucha gente piensa que es mucho invertir 200 pesos en consumo bimestral de agua, pero está dispuesta a pagar 400 pesos por una botella de vino.

- Mucha gente piensa que es mucho invertir 35 o 45 pesos por ingresar a un museo o sitio arqueológico, pero está dispuesta a pagar entre 120 y 300 pesos por entrar a un centro de entretenimiento tipo Six Flags.

- Mucha gente piensa que es mucho invertir 500 o 700 pesos por persona en un viaje de fin de semana a una ciudad cercana, pero está dispuesta a pagar más de 1,000 pesos per cápita en una ida al bar o al antro.

- Mucha gente piensa que es mucho invertir 300 mil pesos por el enganche de un inmueble, pero está dispuesta a pagar la misma cantidad por un auto que se deprecia rápidamente en contraposición a tener un patrimonio.

- Mucha gente piensa que es mucho invertir 14 pesos por un kilo de fruta, pero está dispuesta a pagar 40 pesos por una taza de café del restaurante de moda.

- Mucha gente piensa que es mucho invertir 500 pesos en una consulta médica, pero está dispuesta a pagar más de 600 pesos por unos pantalones de mezclilla.

- Mucha gente piensa que es mucho invertir 120 pesos en un libro, pero está dispuesta a pagar 300 pesos por un corte de pelo.

- Mucha gente dice que no tiene tiempo para hacer ejercicio, pero está dispuesta a pasar una hora diaria frente al televisor viendo las famosas series.

A propósito de comparaciones, en 1998, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicó algunas estadísticas que pusieron a temblar al mundo por la inequidad e ironía que llevaban consigo:

- Con 6 mil millones de dólares anuales se podría dar educación a todos los niños del mundo… pero simplemente en cosméticos, los estadounidenses gastan 8 mil millones de dólares al año.

- Con 9 mil millones de dólares anuales se podría dar agua a todas las localidades del mundo… pero simplemente en helados, los europeos gastan 11 mil millones de dólares al año.

- Con 12 mil millones de dólares anuales se podría dar atención ginecológica a todas las mujeres del mundo… pero simplemente en alimento para animales, los estadounidenses y europeos gastan 17 mil millones de dólares al año.

- Con 13 mil millones de dólares anuales se podría alimentar a toda la población mundial… pero simplemente en cigarros, los europeos gastan 50 mil millones de dólares al año.

¿Qué tal, qué piensan? Condición humana o no, lo cierto es que cada uno tiene una lista de prioridades, gustos y presupuesto muy personales, pero nunca se deben olvidar 3 puntos esenciales: la familia, la salud y todo aquello que nos enriquece como seres humanos.

viernes, 4 de julio de 2008

Una oportunidad para la paz: la liberación de Ingrid Betancourt

De un momento a otro, sin anuncio previo, sin fecha ni hora convenida, Ingrid Betancourt, ex candidata a la Presidencia de Colombia, recuperó su libertad luego de 6 años de cautiverio en manos de las Fuerzas Revolucionarias Armadas de Colombia (FARC). Júbilo colectivo, vítores mundiales, reencuentros familiares y la esperanza de paz más presente que nunca en esa región del continente americano.

¿Cómo se originó el conflicto? Al igual que muchos países – al menos de América Latina –, la historia colombiana ha presenciado el conflicto bipartidista entre liberales y conservadores. En la década de los 50 del siglo XX, ambos desataron una lucha a muerte que en 5 años dejó un saldo de 300,000 muertos y diversos focos insurrectos de uno y otro bando. Llegada la situación al límite, liberales y conservadores lograron un acuerdo: alternarían en el poder por 16 años bajo el nombre de Frente Nacional. En pocas palabras, se anuló la oposición en forma.

A raíz de eso empezaron a formarse diversos grupos inconformes, entre ellos las FARC, que originalmente, en 1964, fue formada por campesinos que clamaban por la reforma agraria. Paulatinamente, sus postulados se fueron radicalizando hasta constituirse en un grupo guerrillero de corte marxista-leninista cuyo objetivo principal es derrocar al gobierno opresor.

Sus técnicas terroristas abarcan una gama de ilícitos que incluye el secuestro, los asesinatos, extorsiones, atentados, narcotráfico, robo de ganado y una violencia que, aunada a los choques con grupos paramilitares de los terratenientes inicialmente agraviados por los campesinos fundadores de las FARC, y el despliegue de soldados por todo Colombia, han llevado a la militarización y al miedo generalizados.

Los secuestros se enfocan principalmente a personajes públicos, con la finalidad de tener mejores ‘cartas’ para negociar con el gobierno y presionar para que se cumplan sus demandas. Así fue como Ingrid Betancourt cayó en sus garras durante una gira de campaña por la selva colombiana, una pesadilla que duró más de 6 años y sabrá Dios cuántas vejaciones.

Todos, creo que sin excepción, nos hemos regocijado ante la liberación de esa pobre mujer. Sin embargo, debemos preguntarnos, ¿cuántos ‘Betancourt’ no siguen padeciendo la prisión de las FARC o de cualquier grupúsculo demente? Ella es una persona reconocida que tuvo los reflectores y los medios internacionales bien puestos sobre su causa. Mas ¿quién abogará por los otros, por las más de 700 personas que siguen prisioneras de los guerrilleros en Colombia?, ¿cuánto tiempo más?

Muchos pueden ser los factores que llevaron a la exitosa operación mediante la cual rescataron en esta semana a 15 rehenes – el debilitamiento de los guerrilleros a partir de la muerte de su líder, mejor conocido como Manuel Marulanda o Tirofijo (que seguramente el ignorantazo Fox diría 'esa señora de las FARC, Maru Landa', como con Borges, jajaja), el soborno a quien resguardaba la entrada del lugar de cautiverio, el apoyo de Estados Unidos, negociaciones secretas –. Lo cierto es que las FARC deberán replantear su estrategia si es que pretenden seguir en la escena pública.

Pero por nosotros, que no replanteen nada, que se tiendan la mano los involucrados y que abran paso a la tan anhelada paz en tierra colombiana.

viernes, 27 de junio de 2008

Todo un año Tutti Frutti

Chicos y chicas, amigos todos:

Parece un suspiro, unas semanas apenas, pero Tutti Frutti cumple su primer año en la red, en el cual ha tenido realmente de todo un poco:

- Cubitos de manzana, procurando la salud y los buenos hábitos.

- Gajitos de naranja, para refrescar y sacar jugo a la vida.

- Trocitos de piña, por su toque ácido.

- Rodajas de kiwi, para que no falte el elemento exótico.

- Un racimo de uvas, por su versatilidad, que va del jugo al vino.

- Perlas de sandía, haciendo patente el Viva México.

- Y, por qué no, también perlas de melón, por aquello del no te entumas, jajaja.

Como siempre, gracias por su atenta lectura, por crear un ciber lazo tan especial. Que empiece la fiesta y que haya Tutti Frutti para rato, YIPIYEI!!!!!!!!!!!!!!

viernes, 20 de junio de 2008

Buenos hábitos de infancia (II)

Es una lástima pero hay que reconocerlo: la gente no lee ni sabe leer. ¿Cuál es el origen de esto? Que no se tomó el buen hábito de la lectura desde la infancia.

La lectura nos pone en contexto y en vanguardia: despierta la imaginación, aporta conocimientos generales, desarrolla la capacidad de comprensión, enseña ortografía, permite estructurar las ideas y genera una buena redacción. En pocas palabras, es una verdadera maravilla que sólo requiere voluntad para ejercerla y tiempo para disfrutarla.

El problema es que en el esquema light que estamos viviendo, aunado al auge de las tecnologías y los medios electrónicos, lo que menos quiere la gente es molestarse o invertir sus ratos libres en leer. Así se están formando – o deformando – millones de individuos que por mayor grado académico o cargo profesional que tengan, ni entienden lo que leen a pesar de que sus ojos transiten por cada palabra de un texto, ni saben leer cuando deben dar un discurso, o carecen de los conocimientos más básicos o de actualidad simplemente porque no se acercan a las letras.

Y hablo de letras porque la lectura no se limita a los libros, sino que abarca periódicos, revistas y otros documentos escritos.

Fomenten la lectura en casa, tomándola como una diversión e incorporándola a la vida de la persona. No como una obligación, sino como parte del ser mismo. Propicien que los menores lean artículos o capítulos de libros en voz alta: de esa manera se logra desarrollar esa habilidad al tiempo que se comparten contenidos. Adicionalmente, en una acción tan sencilla como esa, crece la curiosidad por ahondar en ciertos temas y se pone sobre la mesa algún argumento de conversación, debate o análisis.

Los padres o abuelos que leen cuentos a sus pequeños de casa, seguro están formando a los lectores del mañana. No saben cuánto se van a divertir y el lazo tan especial que van a tender. Por eso, yo los invito a que lean, relean y nunca dejen de leer.

viernes, 13 de junio de 2008

‘Vivalillos’ hasta en los museillos

La ida al museo es toda una experiencia sensorial, cognitiva, de entretenimiento y de vida. Es el contacto con otros mundos, con otros tiempos. Son otras atmósferas, otros paisajes; aquellos materiales, símbolos y esencias que trascienden hasta formar lo que ahora somos en cada rincón de la historia.

El fin de semana pasado fuimos a ver Isis y la Serpiente Emplumada al Museo Nacional de Antropología y, como era de esperarse, salimos con un excelente sabor de boca (aunque cabe señalar que es extremadamente larga, que el espacio fue insuficiente para tan ambicioso proyecto y que fue forzado incluir tanto a Isis como a Quetzalcóatl en una misma muestra). Sin embargo, exposiciones masivas van y exposiciones masivas vienen y la gente sigue sin tener educación para los museos. Con esto me refiero a las mínimas normas que se deben acatar para completar la experiencia museística antes descrita.

Primeramente NO TOCAR. Una regla fundamental en cualquier museo es la de mantener distancia del material expuesto. No sólo para apreciar mejor las obras, en el caso de lo artístico, sino porque el contacto puede deteriorar los materiales. En Antropología, no entrábamos todavía a la exposición y dos chavitos desbocados ya estaban tocando una escultura de piedra monumental a la entrada del recinto… y en las narices de un pseudo elemento de seguridad que daba las instrucciones. Todas, excepto el no tocar (y por supuesto que le recordé que la dijera…).

Luego viene el respeto al orden. Si la gente está haciendo fila para ver algo, o te formas o te conformas con ver desde gayola. Ah no, pues la gente se mete a empujones y todo, sin importar que los de la fila tienen preferencia. O si están en segundo plano, se indignan porque la gente de la línea les ‘tapa’ lo expuesto…

Y lo que nunca puede faltar: no atravesarse. Es típico que uno está leyendo las fichas museográficas o viendo alguna pieza con la distancia adecuada y algún infeliz se cruza justo en frente, así, sin más, sin pena alguna. En esos casos, no puedo evitar decir de manera sarcástica ‘¿No te estorbo?...’ Y lo peor es que ni se dan por aludidos…

Esas por mencionar las más elementales, porque también están los que toman fotos aun cuando la indicación es ‘no fotos’, o los que introducen alimentos cuando la indicación es ‘no alimentos’, o la nueva de utilizar una audioguía, con la cual van haciendo mosca por todo el museo porque se desconectan del entorno y van dando tumbos entre las vitrinas (y eso que, afortunadamente, ahí no dejaban entrar niños con cuaderno para copiar con puntos y comas lo que ahí se dice: esos también hacen mucha mosca y no les aporta nada…).

Definitivamente, debería haber una antesala donde gente capacitada impartiera, en una brevísima sesión de entre 5 y 10 minutos, el A, B, C de lo expuesto para evitar que la gente se quiera pasar de lista o que de plano atropellen el derecho que tienen los demás a disfrutar de una visita al museo.

De lo que no queda duda es que el mexicano es vivalillo hasta en el museillo, porque ni quiere hacer filas, ni quiere respetar, ni dejar de hacer lo que le dé la gana. Qué gente…

viernes, 6 de junio de 2008

Deportes urbanos extremos

Existe una modalidad deportiva que se ha puesto de moda desde hace algunos años: me refiero a los deportes extremos. Cualquiera pensaría que hay que trasladarse a los rápidos para cruzarlos en una frágil embarcación, o lanzarse en parapente desde un acantilado, o escalar una empinada peña.

Si eso es atractivo para ustedes, les invito a experimentar cualquiera de los múltiples deportes extremos que tenemos, al menos, en la Ciudad de México. Son accesibles, algunos son gratuitos y se pueden considerar temerarios al practicarlos. A continuación enumero algunos de los más intensos, jaja:

- Tomar el metro en la estación Hidalgo cualquier día 28 del mes. El 28 de octubre se celebra a San Judas Tadeo, pero también se le conmemora todos los días 28. Dicen que después de la Virgen de Guadalupe es el santo con mayor número de devotos en México. Es por ello que mes con mes miles de personas lo veneran en el Templo de San Hipólito, llegando la mayoría por la estación Hidalgo del metro. Entre familias enteras, procesiones, niños en brazos, estatuas de tamaño natural que llevan a bendecir, algún perrillo colado y los vendedores de escapularios, imágenes, flores y demás golosinas, los usuarios del transporte deben abrirse paso a como dé lugar para llegar al andén, cuidando siempre de quedar del lado de la pared para no sentir que la multitud los arrojará a la vía.

- Viajar en microbús. Se le ve venir, se detiene al momento de ver un potencial pasajero (o víctima) y la aventura inicia al poner un pie en el estribo. El conductor prácticamente no espera a que uno se suba para arrancarse y a los pocos segundos todos los que van a bordo rebotan al son del cambio de velocidad. ¿Carriles confinados? Nada, incluso ingresan a las vías rápidas y bajan a los pasajeros donde no está permitido, prolongando la ‘experiencia extrema’ del usuario.

- Tomar carriles centrales de Periférico a las 8 de la mañana entre semana. Ahí va la persona en su auto, por la lateral, poniendo civilizadamente la direccional para manifestar su intención de tomar carriles centrales. Entre que la vía rápida se convierte en un estacionamiento gigante y que un falso protagonismo toma posesión de los demás conductores, la táctica ‘defensa con defensa’ no deja espacio alguno para incorporarse a la parte central. Aquí, lo rudo viene cuando la desesperación llega y la contra táctica ‘aventar lámina’ aparece en escena.

- Maquillarse en el metro (sólo para las féminas). Lo siento, chicos, este deporte no es para ustedes, pero hay que ver lo que hacen algunas mujeres. Primeramente, a codo y empujones se suben al vagón seleccionado para garantizar un asiento. De lo contrario, acosan a alguien hasta que consiguen sentarse (el acoso va del encaje de bolsa de mano en la cabeza de la persona sentada hasta la colocación estratégica de la lonchera en la cara del afortunado con asiento).

Posteriormente sacan su estuche de pinturas. No crean que el procedimiento es sencillo, pues no se conforman con pintarse las pestañas y los labios: inician con un corrector, siguen con base de maquillaje, maquillaje, rubor, una especie de sombra base en los ojos, luego las sombras (hasta de 3 tonos…), delineador de ojo arriba, delineador abajo, rizado de pestañas (básicamente con una cuchara que incluso calientan con encendedor), delineador de labios, lápiz labial y ya estuvo, todo en medio del movimiento natural del metro y de mujeres que también buscan intimidar para conseguir un asiento y maquillarse.

Como consejo para la práctica de estos ‘deportes’: si no es lo suyo, evítenlos; si pueden sustituirlos por algo menos rudo, háganlo; y si no queda de otra, disfruten el folklor!!