De un momento a otro, sin anuncio previo, sin fecha ni hora convenida, Ingrid Betancourt, ex candidata a la Presidencia de Colombia, recuperó su libertad luego de 6 años de cautiverio en manos de las Fuerzas Revolucionarias Armadas de Colombia (FARC). Júbilo colectivo, vítores mundiales, reencuentros familiares y la esperanza de paz más presente que nunca en esa región del continente americano.
¿Cómo se originó el conflicto? Al igual que muchos países – al menos de América Latina –, la historia colombiana ha presenciado el conflicto bipartidista entre liberales y conservadores. En la década de los 50 del siglo XX, ambos desataron una lucha a muerte que en 5 años dejó un saldo de 300,000 muertos y diversos focos insurrectos de uno y otro bando. Llegada la situación al límite, liberales y conservadores lograron un acuerdo: alternarían en el poder por 16 años bajo el nombre de Frente Nacional. En pocas palabras, se anuló la oposición en forma.
A raíz de eso empezaron a formarse diversos grupos inconformes, entre ellos las FARC, que originalmente, en 1964, fue formada por campesinos que clamaban por la reforma agraria. Paulatinamente, sus postulados se fueron radicalizando hasta constituirse en un grupo guerrillero de corte marxista-leninista cuyo objetivo principal es derrocar al gobierno opresor.
Sus técnicas terroristas abarcan una gama de ilícitos que incluye el secuestro, los asesinatos, extorsiones, atentados, narcotráfico, robo de ganado y una violencia que, aunada a los choques con grupos paramilitares de los terratenientes inicialmente agraviados por los campesinos fundadores de las FARC, y el despliegue de soldados por todo Colombia, han llevado a la militarización y al miedo generalizados.
Los secuestros se enfocan principalmente a personajes públicos, con la finalidad de tener mejores ‘cartas’ para negociar con el gobierno y presionar para que se cumplan sus demandas. Así fue como Ingrid Betancourt cayó en sus garras durante una gira de campaña por la selva colombiana, una pesadilla que duró más de 6 años y sabrá Dios cuántas vejaciones.
Todos, creo que sin excepción, nos hemos regocijado ante la liberación de esa pobre mujer. Sin embargo, debemos preguntarnos, ¿cuántos ‘Betancourt’ no siguen padeciendo la prisión de las FARC o de cualquier grupúsculo demente? Ella es una persona reconocida que tuvo los reflectores y los medios internacionales bien puestos sobre su causa. Mas ¿quién abogará por los otros, por las más de 700 personas que siguen prisioneras de los guerrilleros en Colombia?, ¿cuánto tiempo más?
Muchos pueden ser los factores que llevaron a la exitosa operación mediante la cual rescataron en esta semana a 15 rehenes – el debilitamiento de los guerrilleros a partir de la muerte de su líder, mejor conocido como Manuel Marulanda o Tirofijo (que seguramente el ignorantazo Fox diría 'esa señora de las FARC, Maru Landa', como con Borges, jajaja), el soborno a quien resguardaba la entrada del lugar de cautiverio, el apoyo de Estados Unidos, negociaciones secretas –. Lo cierto es que las FARC deberán replantear su estrategia si es que pretenden seguir en la escena pública.
Pero por nosotros, que no replanteen nada, que se tiendan la mano los involucrados y que abran paso a la tan anhelada paz en tierra colombiana.
¿Cómo se originó el conflicto? Al igual que muchos países – al menos de América Latina –, la historia colombiana ha presenciado el conflicto bipartidista entre liberales y conservadores. En la década de los 50 del siglo XX, ambos desataron una lucha a muerte que en 5 años dejó un saldo de 300,000 muertos y diversos focos insurrectos de uno y otro bando. Llegada la situación al límite, liberales y conservadores lograron un acuerdo: alternarían en el poder por 16 años bajo el nombre de Frente Nacional. En pocas palabras, se anuló la oposición en forma.
A raíz de eso empezaron a formarse diversos grupos inconformes, entre ellos las FARC, que originalmente, en 1964, fue formada por campesinos que clamaban por la reforma agraria. Paulatinamente, sus postulados se fueron radicalizando hasta constituirse en un grupo guerrillero de corte marxista-leninista cuyo objetivo principal es derrocar al gobierno opresor.
Sus técnicas terroristas abarcan una gama de ilícitos que incluye el secuestro, los asesinatos, extorsiones, atentados, narcotráfico, robo de ganado y una violencia que, aunada a los choques con grupos paramilitares de los terratenientes inicialmente agraviados por los campesinos fundadores de las FARC, y el despliegue de soldados por todo Colombia, han llevado a la militarización y al miedo generalizados.
Los secuestros se enfocan principalmente a personajes públicos, con la finalidad de tener mejores ‘cartas’ para negociar con el gobierno y presionar para que se cumplan sus demandas. Así fue como Ingrid Betancourt cayó en sus garras durante una gira de campaña por la selva colombiana, una pesadilla que duró más de 6 años y sabrá Dios cuántas vejaciones.
Todos, creo que sin excepción, nos hemos regocijado ante la liberación de esa pobre mujer. Sin embargo, debemos preguntarnos, ¿cuántos ‘Betancourt’ no siguen padeciendo la prisión de las FARC o de cualquier grupúsculo demente? Ella es una persona reconocida que tuvo los reflectores y los medios internacionales bien puestos sobre su causa. Mas ¿quién abogará por los otros, por las más de 700 personas que siguen prisioneras de los guerrilleros en Colombia?, ¿cuánto tiempo más?
Muchos pueden ser los factores que llevaron a la exitosa operación mediante la cual rescataron en esta semana a 15 rehenes – el debilitamiento de los guerrilleros a partir de la muerte de su líder, mejor conocido como Manuel Marulanda o Tirofijo (que seguramente el ignorantazo Fox diría 'esa señora de las FARC, Maru Landa', como con Borges, jajaja), el soborno a quien resguardaba la entrada del lugar de cautiverio, el apoyo de Estados Unidos, negociaciones secretas –. Lo cierto es que las FARC deberán replantear su estrategia si es que pretenden seguir en la escena pública.
Pero por nosotros, que no replanteen nada, que se tiendan la mano los involucrados y que abran paso a la tan anhelada paz en tierra colombiana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario