Hace unas semanas, en el marco de una reunión con funcionarios brasileños del Ministerio de las Ciudades – que se encarga del ordenamiento territorial y la urbanización en ese país –, tuve la oportunidad de conocer algunos proyectos que realiza la denominada Autoridad del Centro Histórico (ACH), creada apenas en esta administración local y dirigida por la reconocida historiadora Alejandra Moreno Toscano.
La presentación que hicieron habló de un proyecto integral para la Ciudad de México, que incluye el transporte público y la sustentabilidad. En pocas palabras, pretende mejorar la calidad de vida de los habitantes de esta ciudad. Se contempla la implementación de medidas como las que a continuación se mencionan:
- Transporte público integral: previendo que recursos naturales como el petróleo se vuelven cada día más escasos, se propone un nuevo modelo de gestión a largo plazo (al menos 30 años), que incluye una red planeada y bien articulada de transporte público que conecte al metro con el metrobús y a este con el tren suburbano, por mencionar algunos. También se incorporará un tranvía de nueva generación al Distrito Federal, cuya ruta principal correrá por Eje Central, que, de acuerdo a estudios realizados, es la avenida más contaminante de la entidad.
- Zonas verdes: a falta de espacios urbanos donde se puedan sembrar árboles (el Centro Histórico, por ejemplo), se han puesto en marcha jardines verticales o en azoteas, los cuales se riegan por goteo o con el sistema de fieltro en lugar de tierra. Ya hay uno en el callejón de 5 de Mayo y Palma y se ve sensacional, con plantas tradicionales mexicanas que no requieren mayor mantenimiento, formando figuras de serpiente emplumada y que además de dar al entorno una cara amable purifican el ambiente.
- Corredores peatonales: hace décadas las ciudades se caminaban. Con esa idea se quieren rescatar los espacios públicos de encuentro, donde la gente pueda disfrutar de una buena caminata o un paseo familiar sin el peligro de los transportes motorizados.
Todo sonaba de primer mundo, planeado, armónico, fenomenal. Hasta se podían vislumbrar los espacios planteados. La integralidad de la ciudad como un potencial a desarrollar aquí y ahora. Y sonaba aun mejor dicho en un espacio tan bello como la casona colonial que alberga las oficinas de la ACH, con la mejor vista del Templo Mayor de toda la redonda.
De ahí recorrimos las calles del Centro Histórico donde se ha puesto en marcha el programa de rescate de fachadas, nos invitaron a conocer el palacio donde está la sede del gobierno del D.F. (qué lugar, vaya que es majestuoso nuestro patrimonio!!) y terminamos la jornada comiendo exquisito en el ya clásico El Cardenal de la calle de Palma.
Llegó el momento de regresar a la oficina y no pude más que presenciar la realidad que vive el espacio público urbano del que se habló todo ese rato, al subirme a un desvencijado e inmundo peserucho que tuve que abordar en Reforma.
De apariencia miserable, distribución interna absurda (que en ocasiones ni siquiera le permite a uno estar cómodo en los asientos tamaño ‘muñequitos de pastel’ que tienen) y con un trato indigno para el pasajero por parte del conductor (desde su manera de conducir, la música que llevan a todo volumen, un aspecto de miedo y una actitud de pocos amigos, aunque hay sus contadas y decentes excepciones), no pude evitar pensar que no podemos hablar de proyectos integrales para la ciudad, de tecnología de nueva generación ni nada de eso mientras existan ‘tercermundismos’ como esos peseros (y todavía les autorizan a esos miserables peseretes aumento a la tarifa, premiando su gañanez y falta de calidad…).
La presentación que hicieron habló de un proyecto integral para la Ciudad de México, que incluye el transporte público y la sustentabilidad. En pocas palabras, pretende mejorar la calidad de vida de los habitantes de esta ciudad. Se contempla la implementación de medidas como las que a continuación se mencionan:
- Transporte público integral: previendo que recursos naturales como el petróleo se vuelven cada día más escasos, se propone un nuevo modelo de gestión a largo plazo (al menos 30 años), que incluye una red planeada y bien articulada de transporte público que conecte al metro con el metrobús y a este con el tren suburbano, por mencionar algunos. También se incorporará un tranvía de nueva generación al Distrito Federal, cuya ruta principal correrá por Eje Central, que, de acuerdo a estudios realizados, es la avenida más contaminante de la entidad.
- Zonas verdes: a falta de espacios urbanos donde se puedan sembrar árboles (el Centro Histórico, por ejemplo), se han puesto en marcha jardines verticales o en azoteas, los cuales se riegan por goteo o con el sistema de fieltro en lugar de tierra. Ya hay uno en el callejón de 5 de Mayo y Palma y se ve sensacional, con plantas tradicionales mexicanas que no requieren mayor mantenimiento, formando figuras de serpiente emplumada y que además de dar al entorno una cara amable purifican el ambiente.
- Corredores peatonales: hace décadas las ciudades se caminaban. Con esa idea se quieren rescatar los espacios públicos de encuentro, donde la gente pueda disfrutar de una buena caminata o un paseo familiar sin el peligro de los transportes motorizados.
Todo sonaba de primer mundo, planeado, armónico, fenomenal. Hasta se podían vislumbrar los espacios planteados. La integralidad de la ciudad como un potencial a desarrollar aquí y ahora. Y sonaba aun mejor dicho en un espacio tan bello como la casona colonial que alberga las oficinas de la ACH, con la mejor vista del Templo Mayor de toda la redonda.
De ahí recorrimos las calles del Centro Histórico donde se ha puesto en marcha el programa de rescate de fachadas, nos invitaron a conocer el palacio donde está la sede del gobierno del D.F. (qué lugar, vaya que es majestuoso nuestro patrimonio!!) y terminamos la jornada comiendo exquisito en el ya clásico El Cardenal de la calle de Palma.
Llegó el momento de regresar a la oficina y no pude más que presenciar la realidad que vive el espacio público urbano del que se habló todo ese rato, al subirme a un desvencijado e inmundo peserucho que tuve que abordar en Reforma.
De apariencia miserable, distribución interna absurda (que en ocasiones ni siquiera le permite a uno estar cómodo en los asientos tamaño ‘muñequitos de pastel’ que tienen) y con un trato indigno para el pasajero por parte del conductor (desde su manera de conducir, la música que llevan a todo volumen, un aspecto de miedo y una actitud de pocos amigos, aunque hay sus contadas y decentes excepciones), no pude evitar pensar que no podemos hablar de proyectos integrales para la ciudad, de tecnología de nueva generación ni nada de eso mientras existan ‘tercermundismos’ como esos peseros (y todavía les autorizan a esos miserables peseretes aumento a la tarifa, premiando su gañanez y falta de calidad…).
Pensar en integralidad en estas condiciones es casi una ficción.
1 comentario:
Querida Lety,
Hasta hoy me pongo al corriente con tu blog! En verdad es un gusto leer todo lo que escribes. Felicidades por el aniversario de Tutti Frutti!! Y que sigan muchos más!! Gracias por compartirlo conmigo!
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