viernes, 10 de febrero de 2012

En estos fríos y lluviosos días

Sinceramente, los días fríos y lluviosos no se cuentan entre mis favoritos; el peinado se arruina, los zapatos quedan hechos una desgracia, la orilla de los pantalones o las faldas se salpica, hay que ponerse más ropa de lo normal y encima se corre el riesgo de enfermarse. Y si se trata de bebés o niños mejor ni salir, porque los resultados en salud pueden ser aun peores.


Sin embargo, ahora que hemos estado guardaditas para que Lety no vaya a la intemperie (pobre, ella me da más ‘cosa’ con este clima…), he encontrado que el frío tiene muchas ventajas para disfrutar de horas y horas en casa (que de por sí me encanta estar ahí). A continuación les comparto algunas de esas alternativas:


- Tomar ricas bebidas mientras las manos dejan atrás el frío al contacto con la taza;


- Seleccionar fotos que se tienen en formato electrónico para su impresión o poner fecha y lugar a las que ya están por acomodarse en un álbum;


- Ver una buena peli o maratones de una serie favorita;


- Experimentar haciendo nuevas recetas;


- Reorganizar libros, discos o videos en sus respectivos libreros o muebles;


- Escoger ropa que se pueda donar a quien la necesite (asilos, albergues, etc…);


- Hornear un pastel (con la ventaja adicional que eso calienta la casa!!);


- Escribir un correo electrónico pendiente;


- Depurar la música del Ipod (luego trae uno cada rola colada…);


- Hacer ejercicio sin tener que enfriarse para salir al gimnasio, el club u otros centros deportivos;


- Planear las actividades de los fines de semana por venir;


- Hablar por teléfono con quien no hay comunicación cotidiana (por ejemplo, familiares o amigos que viven en otras localidades. Claro, sin que la llamada sea onerosa en cuanto a costo o tiempo);


- Ponerse un tratamiento de belleza en la piel o el pelo;


- Dormir (que yo nunca lo haría, pero hay a quien le gusta aprovechar esos ratos para ‘echarse un sueñito’);


Y si tienen bebé en casa, como yo, las posibilidades son aún mayores, porque se puede cantar, bailar, verificar la ropa de la siguiente etapa, pasar horas en la cuna y el tapete, inventar nuevos juegos, hacer más papillas de lo habitual, disfrutar de los juguetes, enseñar nuevas palabras, ejercitarse al ritmo de la música, avanzar en el gateo (o en la caminata, según el grado de desarrollo en que se encuentre) y un larguísimo etcétera que me hace pensar que estos días también tienen su encanto.

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