viernes, 2 de octubre de 2009

Nuevos impuestos: que se los pague su abuela

Con la propuesta económica 2010, no cabe duda que las autoridades ya abusaron: siempre somos los cautivos de los que se quieren colgar para sacar los recursos que les faltan. Y por cautivos me refiero a los asalariados, a los consumidores de bienes y servicios y a quienes generan estos últimos.

Concretamente haré referencia al impuesto de 2% generalizado al consumo que pretenden implantar, que para mi no es más que un IVA disfrazado que va a llegar para quedarse.

¿Se acuerdan que en la crisis derivada del llamado ‘error de diciembre’ de Ernesto Zedillo aumentaron el IVA del 10 al 15% como medida ‘temporal’ para aumentar la recaudación y con ello acelerar la salida del bache? 13 años después seguimos pagando el mismo 15%.

O el caso de la tenencia vehicular, que nació para generar recursos que financiaran los Juegos Olímpicos de 1968; 41 años después, año con año nos llega sin falta el requerimiento para hacer el pago correspondiente (y, curiosamente, aunque día a día el valor del auto se deprecia, la tenencia es cada vez más costosa…).

Y un ejemplo más: el del predial, que fue creado como medida provisional para que el gobierno renovara la flota pesquera del país… y ni se renovó nada ni se eliminó el impuesto.

Ante esos escenarios fiscales yo me pregunto, ¿porqué tenemos que pagar doble por lo que tenemos, porqué si ya pagamos un auto además debemos aportar una especie de renta anual, lo mismo que por tener un bien inmueble? Ahora qué, ¿también tenemos que pagar 2% como pago de un derecho a comprar o qué les pasa?

Si el gobierno federal necesita dinero, yo les propongo algunas medidas elementales para recortar gastos y así contribuir con la economía nacional:

- Suspender la construcción de edificios públicos. No es posible que en estos tiempos difíciles se continúe con la edificación de inmuebles como el del Senado, al cual veo crecer diariamente a pasos agigantados, sin detenerse por falta de presupuesto, como si actualmente no tuvieran las sedes de Xicoténcatl y El Caballito.

- Eliminar privilegios de mandos superiores. ¿Por qué las altas jerarquías del gobierno van a tener gasolina, comidas de lujo ‘todo pagado’, celular, vehículo oficial, chofer, etc… etc… además de un salario privilegiado? Dijeran los economistas que eso es ‘regresivo’, pues quienes deberían tener prestaciones para transporte y despensa son los que menos ganan. Como dijera una chica del trabajo, ‘Al momento de contratarte, ¿apoco te preguntaron cómo ibas a llegar a la oficina?’ Por supuesto que no!! Así que cada quien que pague lo elemental.

- Suspender la remodelación de edificios públicos. Tampoco concibo que contemplen partidas millonarias para continuar remodelando oficinas gubernamentales. Tal es el caso de SEDESOL, donde a pesar de que se necesita una ‘manita de gato’, se puede aguantar con lo que se tiene; en estas circunstancias, las remodelaciones son un lujo del que se puede (y se debe) prescindir.

- Homologar salarios entre funcionarios públicos. No sé si ustedes sepan, pero existen diversos tabuladores en el gobierno federal. Cada puesto tiene una clave (O para jefes de departamento, N para subdirectores, M para directores, L para directores generales adjuntos, etc…) y dentro de éstas las clasificaciones 1, 2, 3 y A, B, C. Es decir, los A1 son ‘los básicos’ dentro de la estructura y los C3 los más altos. Pero, ¿por qué las diferencias, por qué no respetar la máxima de ‘a trabajo igual, condiciones iguales’, por qué catalogar a los funcionarios como de primera, segunda, quinta y hasta de novena (de acuerdo a las combinaciones alfanuméricas) si cumplimos las mismas funciones aunque sea en distintas dependencias? Que dejen a todos con A1 para ahorrar.

- Suspender la renovación de plantas vehiculares institucionales. No veo la razón por la que el presupuesto deba incluir un monto para comprar vehículos nuevos: ¿qué pasa si un alto funcionario es trasladado en un auto del 2007 y no del 2009, qué diferencia existe entre hacer trabajo de campo en una camioneta del 2006 y no del 2010? No pasa absolutamente nada.

No conozco el texto íntegro de la propuesta económica (ni pienso hacer corajes adicionales leyéndolo), pero el documento no es más que una salida fácil al problema financiero que atraviesa nuestro país desde hace unos meses, una especie de ‘peor es nada’ económico que no parece aportar gran cosa a la nación.

‘Mangos’ con eso de que es para los pobres: será para ellos, sí, pero como una caridad y no como un instrumento para crearles mejores condiciones reales de vida, como un empleo digno que les permita superar su condición de pobreza. En pocas palabras, dejemos a un lado las limosnas de pescado y mejor enseñemos a pescar a esas personas.

Y si con nuevos impuestos pretenden salir adelante – o mejor dicho, no caer más profundo, porque lo que quieren no es terminar con el problema sino administrarlo a su conveniencia –, yo les digo con toda la cortesía del mundo: ‘Señores, que se los pague su abuela’.

1 comentario:

Pau dijo...

Sólo algunas precisiones: en el paquete económico se propone la cancelación de todos los programas de adquisiciones de bienes muebles e inmuebles (aquí se incluye mobiliario y equipo, vehículos, edificios para oficinas), así como programas de mantenimiento (remodelaciones de oficinas). Creo que en ese sentido se cubriría parte de lo que propones, sé que no es mucho pero de algo servirá... Saludos,