viernes, 9 de octubre de 2009

La nueva era de los Juegos Olímpicos

En 1896 nacieron los Juegos Olímpicos modernos por iniciativa del francés Pierre de Coubertin, con los cuales se rescató la tradición griega de la competencia deportiva a gran escala. Casi cien años después, en Barcelona ’92, una nueva era en el olimpismo parecía anunciarse: la de las grandes ganancias, las magnas inauguraciones, los constantes escándalos por dopaje y la rapiña por obtener la sede olímpica.

En el caso de ‘los dineros’, se ha confirmado la máxima de que ‘con dinero baila el perro’, siendo Atenas el caso más claro; por obvias razones, se pensaba que sería la sede natural para albergar los Juegos Olímpicos del centenario. Pero entre que Grecia es un país atrasadón, que no contaban con la infraestructura necesaria (ni tiempo ni recursos para construirlos) y que Estados Unidos hizo sus gestiones políticas al más alto nivel en el Comité Olímpico Internacional (COI), Atlanta albergó los juegos de 1996.

Le siguieron Sidney 2000 (que por su ubicación geográfica ‘nos condenó’ a vivir de las repeticiones televisivas), Atenas 2004 (una sede otorgada ‘de perdis’, cuando concluyeron los trabajos iniciados para 1996) y, los más recientes, Beijing 2008 (sin comentarios, lo chino no es lo mío).

En cuanto a las sedes olímpicas, la cosa se ha convertido en verdadero asunto de Estado, tal como lo pudimos ver la semana pasada cuando Tokio, Chicago, Rio de Janeiro y Madrid contendían por la sede de 2016.

En Copenhague, a la espera del anuncio, estaban atletas de la talla de Michael Jordan y Pelé, sumados a personalidades como los Reyes de España, Zapatero, Lula da Silva y el mismísimo Obama, cada uno con ‘su santo’ (aunque creo que eso no debería contar del todo porque lo que se requiere son instalaciones deportivas y una gran capacidad logística, más allá de ‘los pesos pesados’ que intentan intimidar, perdón, convencer a los jueces que dan el visto bueno).

Yo soy partidaria de la planeación (incluso me declaro ‘planeadora extrema’) y creo que el lanzamiento anticipado de candidaturas para albergar los Juegos Olímpicos obedece a que así se puede tener todo listo a tiempo. Pero aun así, pienso que ir en avanzada dos ediciones es un exceso, y más si tomamos en cuenta que las que se postulan son ciudades ‘pudientillas’, o sea que no parten de cero.

En la sesión del viernes pasado, la ciudad ganadora fue Río, donde un factor decisivo fue el hecho de que hace décadas no se celebra una Olimpiada en América Latina, aunado a que Madrid quedaba fuera casi en automático porque la sede previa es Londres y tradicionalmente no hay ‘sedes consecutivas’ en el mismo continente, que Tokio estuvo un poco ‘apagadito’, y que Chicago no tuvo un arranque espectacular aunque los Obama quisieron hacer el sprint final.

(Nota al margen: no sé en qué momento Brasil ‘nos rebasó’ hasta en los deportes; tienen mejores combustibles, ya superaron la crisis, tienen una política exterior de miedo, etc… etc… etc… La respuesta es fácil: simplemente un caso de ‘querer es poder’…)

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