El pasado 20 de julio se cumplieron 40 años de la llegada del hombre a la luna. Me pareció emotivo ver a Armstrong, Aldrin y Collins con el presidente Obama, recordando aquel episodio y sugiriendo Marte como siguiente parada de las expediciones al espacio.
Parafraseando a los astronautas, no dudo que lo de la luna haya sido ‘un gran paso para la humanidad’. Sin embargo, habiendo tantísimas necesidades en la Tierra, no creo que sea siquiera ético que le sigan invirtiendo los millones a los viajes espaciales.
Esas reflexiones coincidieron con mi lectura de ‘Salinas. Los dilemas de la modernidad’, un libro que me prestó mi querido tío Héctor con la finalidad de identificar el origen de los programas sociales que actualmente se implementan en México.
El texto data de 1993 y es básicamente una biografía apologética del ex presidente. Pero en medio de sus tesis profesionales, su matrimonio y su desempeño como funcionario público, se esbozan los episodios nacionales de aquel entonces.
Por ejemplo, hablan de la relación entre narcotraficantes y políticos en el estado de Michoacán, de la necesidad de transparentar el uso de recursos públicos por parte de los partidos y de otorgar a éstos los mismos espacios y tiempos en medios de comunicación.
¿Les parece familiar? Por supuesto que sí, pues justo el 5 de julio pasado, día de la elección intermedia, tanto analistas como candidatos desahogaban los mismos puntos en el discurso. ¿Y por qué siguen hablando de eso luego de 16 años? Porque falta voluntad para hacer que las cosas sigan avanzando.
El libro me hizo recordar otro caso: cuando yo trabajaba en Grupo Monitor y el noticiario iba a cumplir 30 años, realicé una investigación hemerográfica para contextualizar aquel 1974, año en que nació el programa. Me encontré con que ya se manejaba la necesidad de construir un tren suburbano en la zona metropolitana y que el agua era un recurso escaso en la capital del país que amenazaba con provocar una contingencia local.
¿Igualmente les suena conocido? En serio que en ocasiones parecía que estaba abriendo cualquier periódico de nuestros días, porque los problemas eran los mismos, el discurso era el mismo y la falta de interés por resolverlos era el mismo.
Qué paradójico: tenemos un Instituto de Medicina Genómica y potencialmente una Agencia Espacial Mexicana, pero seguimos padeciendo la violencia de grupos ilícitos, la destrucción del medio ambiente, el desbarajuste político-electoral y registramos índices de pobreza inaceptables para un país que se presume moderno, vanguardista. Como hace muuuchos años…
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