miércoles, 8 de octubre de 2008

Sabores de antaño

Hace poco, aprovechando que andábamos por la colonia Condesa, fuimos a Roxxy, la nevería más tradicional que conozco en la Ciudad de México, ubicada en Avenida Mazatlán esquina Fernando Montes de Oca.

Desde que llega uno a esos rumbos se tiene una sensación distinta: se ve a perros y niños jugando en los parques, la gente va caminando a comprar sus víveres, otros andan en bicicleta y unos más platican en los camellones. Tal pareciera que aunque las cosas cambian por doquier, ahí hay algo que siempre permanece.

Y no sé si esa esencia la da Roxxy, que ha visto pasar al menos cuatro generaciones de mi familia, los Díaz. Es un lugar simplemente sensacional, decorado con los cuadros originales de las especialidades que datan de los años cincuenta y con una barra que espera que niños y no tan niños disfruten desde ahí su nieve, en las sillas giratorias, al tiempo que contemplan cómo se preparan los helados a los demás comensales.

El local también cuenta con mesas, sillas y una que otra banquita en la acera. O la gente puede ir ‘de entrada por salida’ por su helado pasando directamente al mostrador. Todas son recetas de la familia Gallardo, los fundadores, que de manera tradicional y 100% natural siguen sabiendo como hace 31 años – que son los que me constan de los 64 que lleva el negocio –.

Los sabores son únicos. Vale la pena probar el de chocolate, mandarina, café, mamey, cajeta y naranja de agua o leche, mmm. O las especialidades, que son una verdadera delicia: banana split, tres Marías, malteadas, flotantes o la más deliciosa de todas: Roxxy especial, servido en una copa, donde hasta el fondo lleva helado de coco, luego una capa de mermelada de piña – también de la casa, riquísima, con los trocitos de fruta diminutamente picados –, luego helado de fresa, mermelada de zarzamora, helado de vainilla con una capa de chocolate derretido, espolvoreado con nuez picada, y finalmente, a un lado, muy coqueto, aparece un barquillo Macma, mmm!!!

Los helados de Roxxy incluso me llevaron a un extremo inconcebible para una niña de 4 años, les voy a contar: cuando vivíamos en aquellos lares, yo tomaba clases de natación muy cerca de la nevería. Mi mamá pasaba por Lita y por mi a la hora de la comida y nos dejaba en la alberca. Pero entre el miedo que me daba el agua y mi antojo por un helado Roxxy, al poco rato de empezar la clase pedía permiso al profe para ir al baño y llegaba al vestidor diciendo a Lita, ‘dijo el profesor que ya me puedo bañar para irnos’, y después de eso pasábamos muy contentas por una nieve.

Qué tal, de lo que uno es capaz por un helado Roxxy, jajaja!!!!!!!!!!!!!

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