¿Se han dado cuenta que la gente no se lava las manos después de ir al baño? Ya sea en el trabajo, los cines, restaurantes, centros comerciales y lugares de entretenimiento, la gente sólo echa mano de agua y jabón cuando hay alguien más en la zona de lavabos. Es decir, únicamente se lava las manos si se siente observada, como por cumplir socialmente con el requisito, para ‘no verse mal’.
De lo contrario, sale a hurtadillas o en estampida, fingiendo demencia antes de que alguien abra la puerta del baño en el que estaba y se vea obligada a lavarse, supongo que para ahorrar los 2 minutos de tiempo que le llevaría hacerlo.
O tampoco se lavan las manos antes de comer: la gente va en el metro tomando los tubos, o se detiene de los pasamanos en las escaleras, o conduce los carritos del súper, y sin agobio alguno, si se le cruza en el camino, no duda en comer algún tentempié sin importar el contacto directo con las manos sucias.
Porque, ¿quién garantiza la higiene de esos tubos, pasamanos y carritos? Definitivamente nadie, y sus usuarios bien pudieron estar en contacto con algún enfermo, ser potenciales portadores de alguna virulencia (aunque sea una gripa) o haber ido al baño y no lavarse las manos, con sus respectivas consecuencias.
Y no tiene que ver con nivel socioeconómico o educativo, porque la omisión viene lo mismo de profesionistas que de personas sin preparación escolar – y es más grave en el primer caso, naturalmente, por la desvergüenza –.
Esto viene a colación porque con un hábito tan elemental, el mundo evitaría buena parte de las cinco mil muertes diarias de niños menores de cinco años –1.7 millones de fallecimientos al año – provocadas por diarrea u otras enfermedades gastrointestinales evitables, de acuerdo al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
¡Imagínense lo precario que resulta en pleno siglo XXI morir de ‘chorro’! Triste, pero cierto, muy cierto.
Es por ello que dicha organización internacional lanzó el día de ayer la primera edición del Día Mundial del Lavado de Manos, que básicamente tendrá actividades en África y Asia, donde el problema es muy severo. De lo que se trata es crear conciencia entre la población para que adopte la práctica de lavarse las manos constantemente.
Lo que también veo es que en países africanos no necesariamente sucede que la gente no quiera lavarse las manos, sino que el servicio de agua no está disponible. Y no vayamos tan lejos: aquí mismo, en zonas rurales de México, el acceso al agua llega a ser limitado.
Es por ello que nosotros debemos aprovechar la fortuna de tener los recursos para lavarnos las manos, pues resulta increíble que, a pesar de que la humanidad parezca en constante avance, no seamos capaces de erradicar muertes por carecer o no utilizar herramientas tan básicas como el agua y el jabón. Si no hay jabón, al menos emplear el agua frotando bien una mano contra otra, y si de plano no hay agua, tener a la mano toallitas húmedas o gel antibacterial, seguro ayudan.
De lo contrario, sale a hurtadillas o en estampida, fingiendo demencia antes de que alguien abra la puerta del baño en el que estaba y se vea obligada a lavarse, supongo que para ahorrar los 2 minutos de tiempo que le llevaría hacerlo.
O tampoco se lavan las manos antes de comer: la gente va en el metro tomando los tubos, o se detiene de los pasamanos en las escaleras, o conduce los carritos del súper, y sin agobio alguno, si se le cruza en el camino, no duda en comer algún tentempié sin importar el contacto directo con las manos sucias.
Porque, ¿quién garantiza la higiene de esos tubos, pasamanos y carritos? Definitivamente nadie, y sus usuarios bien pudieron estar en contacto con algún enfermo, ser potenciales portadores de alguna virulencia (aunque sea una gripa) o haber ido al baño y no lavarse las manos, con sus respectivas consecuencias.
Y no tiene que ver con nivel socioeconómico o educativo, porque la omisión viene lo mismo de profesionistas que de personas sin preparación escolar – y es más grave en el primer caso, naturalmente, por la desvergüenza –.
Esto viene a colación porque con un hábito tan elemental, el mundo evitaría buena parte de las cinco mil muertes diarias de niños menores de cinco años –1.7 millones de fallecimientos al año – provocadas por diarrea u otras enfermedades gastrointestinales evitables, de acuerdo al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
¡Imagínense lo precario que resulta en pleno siglo XXI morir de ‘chorro’! Triste, pero cierto, muy cierto.
Es por ello que dicha organización internacional lanzó el día de ayer la primera edición del Día Mundial del Lavado de Manos, que básicamente tendrá actividades en África y Asia, donde el problema es muy severo. De lo que se trata es crear conciencia entre la población para que adopte la práctica de lavarse las manos constantemente.
Lo que también veo es que en países africanos no necesariamente sucede que la gente no quiera lavarse las manos, sino que el servicio de agua no está disponible. Y no vayamos tan lejos: aquí mismo, en zonas rurales de México, el acceso al agua llega a ser limitado.
Es por ello que nosotros debemos aprovechar la fortuna de tener los recursos para lavarnos las manos, pues resulta increíble que, a pesar de que la humanidad parezca en constante avance, no seamos capaces de erradicar muertes por carecer o no utilizar herramientas tan básicas como el agua y el jabón. Si no hay jabón, al menos emplear el agua frotando bien una mano contra otra, y si de plano no hay agua, tener a la mano toallitas húmedas o gel antibacterial, seguro ayudan.
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