Hace tiempo había un programa sabatino donde la periodista María Antonieta Collins transmitía reportajes de los oficios en extinción o de aquellos trabajos que salían de lo habitual. Entre los primeros se encontraban los cilindreros, el tragafuego, el merenguero y los que acompañan a los pajaritos que sacan el papelito de la suerte. Los segundos incluían a los que limpiaban los vidrios exteriores que cubren algunos edificios, los que utilizan una botarga del personaje de moda para hacer promociones en el supermercado, y los que rentan cojines en los estadios para evitar sentarse en las bancas de cemento.
Pero ahora se puede hablar de una categoría adicional: la de las chambas del subdesarrollo. Esas son las que no tienen razón de ser porque las personas se pueden hacer cargo del servicio que se pretende dar, pero que existen porque esa gente no se puede emplear en otra cosa.
Entre los ejemplos de las chambas del subdesarrollo están el ‘administrador de taxis’, los ‘cuidabaños’ y las ‘moscas’ que acompañan a los conductores de transporte público para cobrar las tarifas, por citar algunos.
El caso de los ‘administradores de taxis’ servirá para explicar a detalle el porqué ese tipo de trabajo se puede considerar subdesarrollado e innecesario.
Los administradores de taxis no son aquellos que tienen una flotilla de vehículos que le permiten vivir de sus rentas, sino personajes que se ubican cerca de lugares concurridos, como conjuntos habitacionales, estaciones de transporte público, salas de concierto y escuelas, cuya función es la de ‘colocar al pasaje para que llegue a su destino’.
El procedimiento es como sigue: el administrador detiene al taxi que pasa en ese momento por la avenida, abre la puerta, el usuario sube al vehículo, el administrador cierra la puerta cortésmente y espera que el conductor del taxi le dé una gratificación por ‘haberle hecho el favor de conseguirle clientela’.
Si hacemos cuentas, veremos que el administrador trabaja 6 días a la semana, unas 7 horas diarias y en promedio cada taxista le da 2 pesos. Si detiene y le gratifican unos 8 taxis cada hora, eso da un ingreso diario de 112 pesos, a la semana son unos 672 pesos y al mes 2,688 pesos.
No está mal si se instala en ‘buena zona’ y si se considera que el salario mínimo es de 50.57 pesos diarios en el Distrito Federal. Pero no es tan bueno si pensamos en que hay que pagar renta, alimentos, medicinas, contribuir con los gastos colectivos (mantenimiento de casa o edificio, por ejemplo), en ocasiones transporte y educación de hijos o nietos. Además, no todos ni todos los días toman taxi, así que no es un ingreso seguro, no cuentan con seguridad social de ninguna índole y al paso de los años no contarán con una jubilación para el día de su retiro laboral.
Pero ahora se puede hablar de una categoría adicional: la de las chambas del subdesarrollo. Esas son las que no tienen razón de ser porque las personas se pueden hacer cargo del servicio que se pretende dar, pero que existen porque esa gente no se puede emplear en otra cosa.
Entre los ejemplos de las chambas del subdesarrollo están el ‘administrador de taxis’, los ‘cuidabaños’ y las ‘moscas’ que acompañan a los conductores de transporte público para cobrar las tarifas, por citar algunos.
El caso de los ‘administradores de taxis’ servirá para explicar a detalle el porqué ese tipo de trabajo se puede considerar subdesarrollado e innecesario.
Los administradores de taxis no son aquellos que tienen una flotilla de vehículos que le permiten vivir de sus rentas, sino personajes que se ubican cerca de lugares concurridos, como conjuntos habitacionales, estaciones de transporte público, salas de concierto y escuelas, cuya función es la de ‘colocar al pasaje para que llegue a su destino’.
El procedimiento es como sigue: el administrador detiene al taxi que pasa en ese momento por la avenida, abre la puerta, el usuario sube al vehículo, el administrador cierra la puerta cortésmente y espera que el conductor del taxi le dé una gratificación por ‘haberle hecho el favor de conseguirle clientela’.
Si hacemos cuentas, veremos que el administrador trabaja 6 días a la semana, unas 7 horas diarias y en promedio cada taxista le da 2 pesos. Si detiene y le gratifican unos 8 taxis cada hora, eso da un ingreso diario de 112 pesos, a la semana son unos 672 pesos y al mes 2,688 pesos.
No está mal si se instala en ‘buena zona’ y si se considera que el salario mínimo es de 50.57 pesos diarios en el Distrito Federal. Pero no es tan bueno si pensamos en que hay que pagar renta, alimentos, medicinas, contribuir con los gastos colectivos (mantenimiento de casa o edificio, por ejemplo), en ocasiones transporte y educación de hijos o nietos. Además, no todos ni todos los días toman taxi, así que no es un ingreso seguro, no cuentan con seguridad social de ninguna índole y al paso de los años no contarán con una jubilación para el día de su retiro laboral.
Y si pasamos a los cuidabaños o las moscas la situación es bastante similar, pero con los administradores tenemos suficiente para ilustrar lo que es la crisis de un sistema económico que no sólo es incapaz de absorber a comerciantes ambulantes que viven de la piratería y la ilegalidad sin contribuir a la riqueza nacional, sino que está orillando a las personas a inventar un trabajo para convencerse de que no está engrosando las de por sí nutridas filas del desempleo.
3 comentarios:
Otra reflexión: Hay mucha gente con "chambitas" porque no encuentran trabajo formal.... pero hay muchos más que se van por el camino fácil..... el ambulantaje. Sí, no creamos suficientes fuentes de trabajo, pero..... yo tengo casos de jóvenes fuertes, sanos, que no quieren empezar de garroteros en restaurante porque "pesan mucho las charolas...." o no quieren lavar platos, cuando con poca capacitación pueden ser meseros!!!!
El crecimiento galopante de los subempleos se debe a dos factores: el fomento por parte de los ciudadanos por remunerar a los subempleados y el poco o ningún interés de las autoridades por crear empleos dignos. Concluyo, ¿qué pasó con el Presidente del empleo?
Coincido con Urretaflores, mucha gente que se encuentra en esos "empleos del subdesarrollo" es por la comodidad de ganar el dinero fácil, ya que de lo contrario implica mucho más desgaste físico... Saludos
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