Más rápido, más alto, más fuerte. En la Grecia de la antigüedad, este lema significaba la gloria, el honor y el orgullo enaltecidos. Los atletas cultivaban sus cuerpos y mentes para demostrar que eran los mejores en cada disciplina al momento de las competencias.
Actualmente, tal parece que la máxima griega pasó de moda y más que cultivar el cuerpo y la mente lo único que engrandecen los deportistas son sus bolsillos. Hace unos días se celebraron los XV Juegos Panamericanos en la ciudad brasileña de Río de Janeiro. México quedó en 5° lugar del medallero con 18 preseas de oro, 24 de plata y 31 de bronce.
El resultado es muy bueno si tomamos en cuenta que sólo estuvimos por debajo de EU (número uno a nivel global), Cuba (líder del continente americano), Brasil (el anfitrión) y Canadá (primerísimo mundo), y que en nuestro país no hay una política integral enfocada al deporte.
Sin embargo, es lamentable que la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE) fomente la pérdida de valores del olimpismo clásico y haya ofrecido ‘estímulos económicos históricos’, tal como se denominaron, a los atletas que obtuvieran una medalla en el evento: 100 mil pesos por el oro, 50 mil por plata y 25 mil por un bronce.
Con incentivos perversos como esos se deja a un lado el citius altius fortius a cambio del mero interés por la derrama económica. No es que se reste mérito a los ganadores de medallas, pero de ninguna manera debe sustituirse una estrategia deportiva integral por esos otros ‘premios’. Dicha estrategia debe incluir una revisión a las becas que se otorgan a los atletas de alto rendimiento y crear otro tipo de apoyos económicos con periodicidad fija.
Con lo anterior, los deportistas contarían con una especie de salario al tiempo que se podría renovar el compromiso de participar y ganar una contienda por el simple placer de hacerlo, por la realización personal que ello implica.
Sabemos que todo mundo come y necesita contar con un ingreso. Lo que no es válido es el incentivo perverso que ahora hay detrás de la práctica de cualquier deporte. Ahí están empresas como Nike pagando verdaderas fortunas a futbolistas u otros deportistas mientras los amateur esperan sólo una oportunidad. Pero esto será motivo de otro blog.
Paralelamente, del 12 al 19 de agosto hay que estar atentos pues vienen los Juegos ParaPanamericanos, donde las personas discapacitadas buscan brillar por sí mismas a pesar de sus carencias físicas. En esos eventos, la dedicación y el esfuerzo son motivo de inspiración, y las historias de éxito y perseverancia son la constante.
Pero en cualquier caso, la estrategia deportiva nacional debe procurar la dignificación del ámbito, que los atletas sean unos profesionales, que ‘hagan carrera’ en cada ramo y no sólo sean ‘estrellas por un día’ al momento de obtener una medalla. Ganen o no, lo importante es conservar el espíritu olímpico, ese que le da sentido al deporte.
Actualmente, tal parece que la máxima griega pasó de moda y más que cultivar el cuerpo y la mente lo único que engrandecen los deportistas son sus bolsillos. Hace unos días se celebraron los XV Juegos Panamericanos en la ciudad brasileña de Río de Janeiro. México quedó en 5° lugar del medallero con 18 preseas de oro, 24 de plata y 31 de bronce.
El resultado es muy bueno si tomamos en cuenta que sólo estuvimos por debajo de EU (número uno a nivel global), Cuba (líder del continente americano), Brasil (el anfitrión) y Canadá (primerísimo mundo), y que en nuestro país no hay una política integral enfocada al deporte.
Sin embargo, es lamentable que la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE) fomente la pérdida de valores del olimpismo clásico y haya ofrecido ‘estímulos económicos históricos’, tal como se denominaron, a los atletas que obtuvieran una medalla en el evento: 100 mil pesos por el oro, 50 mil por plata y 25 mil por un bronce.
Con incentivos perversos como esos se deja a un lado el citius altius fortius a cambio del mero interés por la derrama económica. No es que se reste mérito a los ganadores de medallas, pero de ninguna manera debe sustituirse una estrategia deportiva integral por esos otros ‘premios’. Dicha estrategia debe incluir una revisión a las becas que se otorgan a los atletas de alto rendimiento y crear otro tipo de apoyos económicos con periodicidad fija.
Con lo anterior, los deportistas contarían con una especie de salario al tiempo que se podría renovar el compromiso de participar y ganar una contienda por el simple placer de hacerlo, por la realización personal que ello implica.
Sabemos que todo mundo come y necesita contar con un ingreso. Lo que no es válido es el incentivo perverso que ahora hay detrás de la práctica de cualquier deporte. Ahí están empresas como Nike pagando verdaderas fortunas a futbolistas u otros deportistas mientras los amateur esperan sólo una oportunidad. Pero esto será motivo de otro blog.
Paralelamente, del 12 al 19 de agosto hay que estar atentos pues vienen los Juegos ParaPanamericanos, donde las personas discapacitadas buscan brillar por sí mismas a pesar de sus carencias físicas. En esos eventos, la dedicación y el esfuerzo son motivo de inspiración, y las historias de éxito y perseverancia son la constante.
Pero en cualquier caso, la estrategia deportiva nacional debe procurar la dignificación del ámbito, que los atletas sean unos profesionales, que ‘hagan carrera’ en cada ramo y no sólo sean ‘estrellas por un día’ al momento de obtener una medalla. Ganen o no, lo importante es conservar el espíritu olímpico, ese que le da sentido al deporte.
3 comentarios:
Y Barry Bonds rompe el record de jonrones de Babe Ruth - con un cuerpo totalmente artificial - se vale? Y Maradona es un "dios" - de qué? de drogas y alcohol? Y el Tour de Francia?
Es inaudito que a los futbolistas les paguen millonadas y nada más hagan el ridículo. Desafortunadamente nuestras autoridades no ponen interés en fomentar y financiar el deporte a los amateurs, independientemente de que la gente paga por un boleto a un partido de socker lo que sea con tal de entrar, pero si le pidieran comprar un boleto para asistir a una competencia de juegos panamericanos, ¿lo haría?
Yo no estoy de acuerdo en haberles dado estímulos económicos extras a los ganadores de medallas en los pasados juegos Panamericanos. Considero que ese dinero habría sido mejor invertirlo en infraestructura deportiva y con ello beneficiar a un número mayor de personas. La mayoría de los atletas mexicanos que obtuvieron medallas ya cuentan con grandes patrocinadores, por lo cual no necesitaban ese dinero; aunque hay otros que por ser deportes no tan conocidos carecen de ellos. En fin, me parece que el tema deportivo da para mucho de que hablar... Saludos
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