Reflexionando el blog anterior me quedé
pensando que en realidad, cuando uno es niño, sí tiene sus preocupaciones, aunque
vistas bajo la óptica del adulto son situaciones menores, pero en ese momento
tienen gran relevancia.
Echen ojo a la lista, porque al menos eso
pasa por la cabeza de las niñas:
- Les mortifica que hagan un llamado general
a los padres de familia del salón escolar cuando ellas ‘ni vela en el
entierro’.
- Les preocupa que una de sus amigas se enoje
con ellas.
- Les angustia si al usar vestido o falda ‘se
les ven los chones’.
- Les mortifica la boleta cuando hay una mala calificación.
- Les angustia que se enteren que algún niño
les gusta.
- Les mortifica tener que terminarse un
platillo que no les gusta.
- Les preocupa que les vayan a poner apodo en
la escuela.
- Les angustia tener que disfrazarse y que la
gente las vea al salir a la calle (ahora ya no aplica tanto, pues a los
pequeñines les gusta disfrazarse aun sin motivo específico).
- Les mortifica cuando no termina una
‘reunión de grandes’ y ya quieren irse a su casa.
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