viernes, 4 de mayo de 2012

Mejor dicho, pasaban otras cosas


Reflexionando el blog anterior me quedé pensando que en realidad, cuando uno es niño, sí tiene sus preocupaciones, aunque vistas bajo la óptica del adulto son situaciones menores, pero en ese momento tienen gran relevancia.

Echen ojo a la lista, porque al menos eso pasa por la cabeza de las niñas:

- Les mortifica que hagan un llamado general a los padres de familia del salón escolar cuando ellas ‘ni vela en el entierro’.

- Les preocupa que una de sus amigas se enoje con ellas.

- Les angustia si al usar vestido o falda ‘se les ven los chones’.

- Les mortifica la boleta cuando hay una mala calificación.

- Les angustia que se enteren que algún niño les gusta.

- Les mortifica tener que terminarse un platillo que no les gusta.

- Les preocupa que les vayan a poner apodo en la escuela.

- Les angustia tener que disfrazarse y que la gente las vea al salir a la calle (ahora ya no aplica tanto, pues a los pequeñines les gusta disfrazarse aun sin motivo específico).

- Les mortifica cuando no termina una ‘reunión de grandes’ y ya quieren irse a su casa.

Definitivamente en cada etapa tenemos nuestros propios temores, intereses e inquietudes. Pero no cabe duda que las de los niños, vistas ‘a toro pasado’, hasta son tiernitas. 

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