viernes, 18 de mayo de 2012

La cultura museística


¿Por qué en México tendremos una cultura museística tan pobre? Es más: ¿por qué en buena parte de nuestro país ni siquiera la tenemos? Reflexionaba lo anterior en el marco del Día Internacional de los Museos, justamente el día de hoy.

En países como Reino Unido, la visita al museo se convierte en una experiencia integral: en un mismo lugar se tienen las colecciones, facilidades de acceso para personas con discapacidad u otra condición especial (adultos mayores y mujeres embarazadas, por ejemplo), cafetería, ludoteca y unas tiendas con libros de arte, souvenirs y artículos del museo que reflejan conocimiento del potencial para aprovechar lo que se tiene para hacerse de recursos.

La gente tiende a ser respetuosa: cada quien su espacio para disfrutar los contenidos y sin interferir en la actividad del prójimo, aun utilizando las audioguías que tanto detesto. Y aunque haya hordas enteras de visitantes, parece que todo fluye de manera ordenada.

Como ventaja adicional, los museos se han venido diversificando y ahora podemos encontrar uno de acuerdo a nuestros gustos: los hay de cera, de autor, artes populares, deportes, economía, escultura, de carácter histórico, de ciencias, arte moderno, gastronomía, ciencias naturales, arquitectura, artes decorativas, música, etc… etc… etc…

Entonces, ¿por qué no les interesan a los mexicanos los museos? Probablemente porque nadie les dice lo increíbles que son; porque cada vez que los visitan lo hacen de manera obligatoria.

La clave está en la sensibilización a temprana edad: en el caso de los museos de arte, recuerdo que en Londres era conmovedor ver en las enormes salas del British Museum o de la National Gallery a grupos de pequeñines, que iban de los 3 o 4 años hasta los 7 u 8, sentados en el piso, aprendiendo con su maestra a apreciar los acervos y posteriormente copiando a lápiz y a su manera las figuras que más les gustaban.

Así, los niños van aprendiendo que el arte es una expresión única del ser humano en un espacio y tiempo determinados, que lejos de ser aburrida tiene tanto detrás que es entretenidísima y que si bien hay que tenerle respeto, éste no se debe traducir en miedo a acercársele, pues está al alcance de nuestros sentidos. Y así se podría seguir uno con todas las disciplinas que han sido motivo museístico. 

No hay comentarios: