Cómo me gusta ir al supermercado y encontrar en algún rincón una charola, mesita o módulo con ‘pruebas’, que es como denominamos a los trocitos, cubitos o versiones mini de algún producto que quiere vender el establecimiento o algún proveedor. Ya sea en la sección de fruta, la panadería / pastelería, las carnes frías, los quesos, los refrigeradores o en algún pasillo, lo cierto es que a nadie le cae mal una probadita, y con mayor razón cuando el hambre apremia.
Y la dinámica se vuelve muy chusca, porque si las personas ven que hay ‘pruebas’ por donde pasarán, se apresuran, hacen como que no han visto, pasan junto a la demostradora y fingen sorpresa cuando la señorita les dice ‘Buenos días, gustan probar…’, y complacidos reaccionan ‘Ay, bueno’, cuando era el objetivo de su paso por ese punto. E incluso preguntan ‘¿En qué parte encuentro este producto?’ o ‘¿Qué cantidad contiene?’, cuando la mayor parte de las veces en ningún momento han pensado en comprarlo, sino solamente saciar el antojito.
Aunque he de decir que es una técnica mercadológica que bien ha de funcionarles, porque de lo contrario no lo harían. Si no, vean todo lo que pone en ese tipo de exhibición Costco, por mencionar sólo un ejemplo (pero ahí sí llegan a aplicarse tipo 'Fuenteovejuna', pues mientras alguien 'se sopla' la explicación del producto, el resto ni siquiera finge y, en medio del tumulto, se arroja sobre el producto sin miramientos). Y no sólo se limita al plano de los alimentos, sino también a los artículos de limpieza y cuidado personal.
Así nos pasó hace unos quince años, cuando por toda la ciudad daban muestras de shampoo Pantene, cuando recién sacaron las modalidades para pelo lacio, pelo chino, pelo pintado y no sé cuánta monería, pero lo cierto es que nos dejó tan bien el pelo que lo compramos por mucho mucho tiempo.
También en el metro pasó que de tantas muestras de shampoo Elvive que me dieron hace unos años, con su respectivo acondicionador, logré llenar una botellita de las que lleva uno a los viajes.
Hace unas tres semanas pusieron unos módulos de Unilever en Perisur donde, además de las ‘pruebas’ de producto para usar en casa, le lavaban a uno el pelo, le aplicaban un tratamiento y le hacían un peinado de salón (alaciado, enchinado, etc…). Naturalmente fuimos mi mamá y yo (la Nenita nos veía desde su carriola porque su pelito todavía no da pa’ tanto, jiji) y agradecimos la atención de los promotores.
Y hace ya más de un mes que por toda la ciudad había espectaculares de helados Holanda anunciando el 11 de marzo como el ‘Día de la felicidad’, y como somos aficionadas a las paletas Magnum de esa marca, pensamos ir al centro comercial para ver qué promoción pondrían aludiendo a esa campaña publicitaria. Cuál fue nuestra sorpresa cuando en lugar de vender los productos estos eran regalados al público, así que disfrutamos de dos buenos helados gratis en un soleado domingo!!
Por todo eso, ¡cómo me gustan las pruebas! (eso sí, que no por ello se diga que vivo de gorra, jajaja).
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