viernes, 11 de noviembre de 2011

Valiente posicionamiento

La semana pasada César estuvo comisionado en la Conferencia General de la UNESCO, en la mismísima sede de esa organización. Una de las partes de mayor relevancia era la votación que se llevaría a cabo para admitir a Palestina como un miembro más, con voz y voto, a pesar de que no forma parte todavía del la ONU.

El caso sonaba interesantísimo e incluso provocador: lo primero porque hay precedente de países que primero han sido admitidos en la UNESCO y luego son reconocidos por Naciones Unidas, y lo segundo porque países como Estados Unidos e Israel amenazaron con retirar sus contribuciones financieras si la votación era favorable a Palestina.

La expectación era grande y el momento de votar había llegado. César me mantenía al tanto a través de mensajes al celular (por cierto, no dejo de maravillarme de lo que se puede hacer en materia de comunicación gracias al avance tecnológico constante!!). Se hizo el sorteo para ver quién votaría primero, pasaba un país, otro y otro, y por fin tocó el turno a México, del que se esperaba un ‘a favor’ rotundo, contundente, mostrando pleno compromiso con causas como la palestina.

El representante permanente de nuestro país ante la UNESCO, Embajador Carlos de Icaza, desde su lugar, se acercó al micrófono, inclinó la cabeza y dijo ‘abstención’. ¿¿¿¿Pero qué estaba pasando, cómo que México se salía por la tangente de esa manera???? Oh decepción…

Como era de esperarse, una considerable mayoría se puso de pie y ovacionó la decisión de admitir a Palestina, a pesar de las represalias presupuestales que pondrán en dificultades a la UNESCO –22% de EU más 3% de Israel no son asunto menor–. Eso sí, con la frente bien alta. En cambio México, siempre a expensas de quedar bien con ‘el vecino del norte’, decepcionó a propios y extraños, pues la expectativa era otra.

Así, yo me pregunto, ¿cuándo va a madurar este país para hacerse responsable de tomar sus propias decisiones, sin importar el ‘qué dirán’?, ¿cuándo se actuará con firmeza y autodeterminación asumiendo las consecuencias de los actos que se realizan motu proprio?

Y si lo vemos con detenimiento, ese comportamiento ‘agachón’ y débil inicia en la sociedad misma. Por ejemplo, a la gente le da pena decir que no, aun en contra de lo que verdaderamente piensa o siente, pero prefiere quedar bien con el otro que dar pie a lo que se pueda decir.

En el caso Palestina/UNESCO ya no hay mucho que hacer porque lo hecho, hecho está; sin embargo, la política exterior de México debe ser más contundente y definida para recobrar espacios perdidos en la escena internacional e incluso regional. En lo individual, tomemos nota y actuemos en consecuencia en los procesos electorales por venir, que son una forma de actuar y asumir el costo o beneficio de nuestras decisiones.

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