Algunos detractores dirán ‘claro, ganaron porque sólo se compitió con deportistas del continente y no de todo el mundo’, pero lo cierto es que se usan los mismos estándares internacionales que en los Juegos Olímpicos o en los Mundiales de cada disciplina para calificar los resultados.
Y no sólo lució la parte deportiva, sino también la organización en sí misma: los recintos, la villa panamericana, las premiaciones (por cierto, qué buena puntada la de dar las medallas junto con las mascotas en peluche!!) e incluso la imagen general del evento, todo fue como de primer mundo.
Los mismos amargados afirmarían ‘naturalmente, si seguro contrataron por una cuantiosa fortuna a un extranjero para crear el concepto’, que fue integral e incluyó el montaje, con utilización de tecnología de punta, y coreografías de excelencia.
Pero sin importar costos –que de cualquier forma hubieran pagado un dineral sin considerar la calidad del producto ni la nacionalidad del que prestara el servicio–, la verdad es que qué bien se hizo, porque en todo momento se destacaban elementos de la mexicanidad, de lo jalisciense (recordemos que buena parte de los iconos de lo mexicano son de Jalisco: el tequila, el mariachi, el charro), tales como la presencia de agaves en los estadios, los rebozos portados por las edecanes y los vestidos de las chicas que intervinieron en la ceremonia de inauguración.
Lo más paradójico es que entre los detractores y más amargados se encuentra Mario Vázquez Raña, añejo personaje del medio deportivo de nuestro país, que se atrevió a decir previamente al inicio de las contiendas, ‘Yo no voy a decir que serán los mejores Juegos Panamericanos de la historia, para nada… digo, ojalá que pudiera decirlo porque es mi país, pero ya veremos, no creo’.
¿¿¿Qué onda con el ñor, cómo dijo eso siendo miembro del comité organizador??? Buena parte de la respuesta se obtuvo en la clausura, en la que se echó un discurso bastante penoso, haciendo gala de la ‘chochez’ (se le podría denominar ‘demencia senil’ o algo similar, pero los eufemismos salen sobrando en este caso) que lo está caracterizando; se equivocó hasta en la hora a la que estaba cerrando formalmente el evento y dijo ‘Declaro clausurados… muchas gracias’, y no dijo ni qué ni nada, qué patética intervención…
(Como dijo mi mamá, pobre ñor, en serio que por dignidad no debe salir más haciendo ese tipo de papelazos…).
Finalmente, en retrospectiva, hice conciencia de lo que se erogó para la realización del evento y lo complicado que debió ser coordinar a tantas partes nacionales e internacionales: presencia de entes gubernamentales tanto federales como locales, protocolo del más alto nivel, logística aeroportuaria, etc… uf, qué tal!! Todo lo anterior como una bocanada de aire fresco en medio de nuestro desolador panorama nacional…
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