El día de hoy dará inicio lo que han llamado ‘El Buen Fin’, en el que las empresas ofrecerán descuentos especiales con objeto de beneficiar a los consumidores y, de esa manera, reactivar la economía nacional.
Prácticamente la misma medida se lleva a cabo anualmente en Estados Unidos con el nombre de ‘Black Friday’, que es el viernes inmediato al jueves de Acción de Gracias, el cual marca el inicio de la temporada navideña. Se le denomina así, ‘Viernes Negro’, porque supone que con el aumento de las ventas derivado de las ofertas, los comerciantes pasan de números rojos a números negros, es decir, eliminan el déficit de sus finanzas.
Allá, el ‘Black Friday’ es una verdadera locura, con la gente desbocándose en las tiendas –literalmente sí se da que las personas esperan la apertura de los comercios amotinados en las puertas y entran corriendo, de acuerdo a imágenes televisivas– y aprovechando descuentos de 50%, 60% o 70% sobre los precios originales.
Aquí no se sabe con certeza cómo va a estar ‘El Buen Fin’, porque la página que habilitaron para informar al consumidor sobre las tiendas participantes, las promociones y los artículos es bastante deficiente, muy pobre, y si en eso consistirá la oferta, pues valiente oferta. Pero no hay que juzgar a priori, sino que habrá que esperar cómo se desarrolla para tener el balance.
Eso sí, que no vayan a salir únicamente con promociones de meses intereses (que esa facilidad se tiene todo el año) o monedero electrónico (típico de las ventas nocturnas), sino que apliquen verdaderas reducciones a los precios.
En el mercado estadounidense está comprobado que comprar con descuento sí implica un ahorro. Y que nos digan a nosotros, que nos hemos vuelto ‘masters’ en artículos para bebés y que hace un año encontramos cosas buenísimas en las tiendas al otro lado de la frontera, aun sin el contexto del Thanksgiving.
Por ejemplo, aquí no es fácil encontrar escurridores para mamilas y los que hay, en Palacio de Hierro, cuestan en promedio 450 pesos. En EU encontramos uno en 8.5 dólares (menos de 100 pesos en su momento), con mejor diseño y más práctico por uso de espacio. Allá compramos un paquete de 10 baberos por 13 dólares (unos 150 pesos) y aquí cada uno cuesta entre 75 y 100 pesos.
Otro caso fue el de las cangureras, que en Babies R’ Us compramos una en 20 dólares (240 pesos), misma que en Liverpool estaba en 500 pesos. O uno más: allá mi mamá le compró a Lety tres gorritos para cuando saliera del hospital por 5 dólares (60 pesitos), mientras aquí consigues uno solo en 90 pesos. Todo de excelente calidad.
Como pueden ver, ganas no nos faltan para volver a ese paraíso de las compras, jajaja. Eso sí, el chiste no es pagar por comprar, pues los costos de transportación aérea y hospedaje se llevarían los ahorros en precios. En esos casos, la cosa es seleccionar destinos con atractivos para vacacionar, al tiempo que se aprovecha la cercanía con algunas tiendas.
Sin embargo, como no tenemos contemplado ir pronto a San Diego, San Antonio o McAllen, habrá que darse una vuelta por ‘El Buen Fin’; con suerte y es el inicio de nuestro ‘Black Friday’ de petatiux.
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