viernes, 12 de noviembre de 2010

'Body Worlds' o la perfección del ser humano

Si hay algo que me sorprende del avance tecnológico es su aplicación al ámbito médico: es sorprendente cómo las operaciones que antes denominaban ‘de caballo’, que exigían cortes de bisturí y requerían semanas o meses de recuperación, ahora son pan de todos los días, sin tanto dolor y sin tanto tiempo para realizarlas y salir adelante.

Como aquella para extraer la vesícula, que ahora se realiza en menos de una hora mediante laparoscopía y que en dos semanas permite retomar las actividades cotidianas. O las cirugías oftálmicas para eliminar miopía o astigmatismo, que en 15 o 20 segundos de láser por cada ojo uno dice adiós a los lentes y en un máximo de 3 días está uno de nuevo utilizando la computadora en el trabajo.

Así me sorprendió también la exposición ‘Body Worlds: un viaje por el corazón’, la cual se encuentra en UNIVERSUM, el Museo de las Ciencias de la UNAM, al sur de la Ciudad de México. ‘Body Worlds’ exhibe una serie de cuerpos sin limitarse a la estructura ósea, sino que muestra órganos, músculos, venas, arterias y terminales nerviosas.

El alemán Gunther Von Hagens fue el creador de la plastinación, que es la técnica empleada en esos cuerpos, mediante la cual se sustituyen los fluidos naturales de los tejidos por un polímero que les da durabilidad y resistencia, además de conservar sus características propias (tamaño, color, etc…).

Desde el inicio, el sonido de los latidos del corazón da la bienvenida a los visitantes, haciendo patente su fuerza, su energía, el soplo de vida que implica ser el primer órgano que se forma y el último que funciona.

Después, el recorrido está organizado en salas correspondientes a los sistemas, aparatos o funciones corporales: la parte digestiva, la urinaria, las articulaciones, los huesos y el sistema reproductor, entre otros. Cada uno muestra órganos sanos, órganos enfermos, cortes laterales y la forma en que están dispuestos en el organismo. Es increíble hacer conciencia de todas las conexiones y el trabajo que implican cada latido, cada inhalación, cada sonrisa.

Destaca la sección donde se exponen embriones y fetos desde las primeras semanas de gestación y hasta la veintitantos. Incluso había uno que correspondía a la edad que tiene nuestro bebé!! Fue impresionante ver un ser humano tan pequeñito, tan completo, tan perfecto (lo malo fue hacer conciencia que ese chiquitín no pudo nacer…).

La museografía impecable, de las mejores que he visto: con muy buen espacio entre un objeto exhibido y otro, con vitrinas que permiten leer la explicación correspondiente de ambos lados para facilitar la consulta y la información bien redactada, en forma sencilla y clara.

Por todo lo anterior, ‘Body Worlds’ es una exposición altamente recomendable, de la cual no sólo aprende uno a conocer o refrescar lo que es nuestro cuerpo y sus funciones, sino a dimensionar la perfección del ser humano en su estructura, en sus partes y en su totalidad. En suma, es la máquina más precisa que se haya creado jamás.

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