viernes, 25 de junio de 2010

Al ritmo del ‘tresillo’

¡Qué loco, hace ya tres años que nació tutti frutti! En serio que ha sido un tiempo en que he disfrutado enormemente compartirles anécdotas, reflexiones, vivencias, críticas y toda clase de pensamientos bizarros que transcurren en el ir y venir de los días.

Por eso, hay que festejar el aniversario de este blog al ritmo del ‘tres-illo’, que es un conjunto de tres notas que se tocan en el tiempo que sólo correspondería a dos de ellas. Pero como no sé bien cómo suena o en qué canción se toca para bailarla, cantarla o al menos tararearla, mejor recordaremos algunos de los ‘tres’ más memorables. ¿En qué ámbitos? Naturalmente en todos, desde la historia hasta los cuentos de hadas, pasando por las ciencias y los datos chuscos. Es decir, tres de tutti frutti, jajaja!!

Y sin buscarle ‘tres pies al gato’, aquí les van algunos ejemplos:

La Santísima Trinidad –Padre, Hijo y Espíritu Santo– (en primerísimo lugar: honor a quien honor merece)
Los colores de la bandera nacional (sobran descripciones)
La regla matemática para identificar proporciones (esto, por esto, entre esto)
Los sabores tradicionales de helado –chocolate, fresa, y vainilla–
Los García de la película de Ismael Rodríguez (o sea Pedro Infante, Abel Salazar y Víctor Manuel Mendoza, con Doña Sara García como la matriarca de la familia)
Los postulados del Ejército Trigarante (esas garantías eran independencia, unión y catolicismo para México, a propósito del bicentenario)
Los deseos que debe pedir el festejado al apagar las velas de su pastel de cumpleaños
Los compases de un vals (chun, ta ta, chun, ta ta)
La hora en que el zorro se ponía contento porque a las cuatro vería al Principito
Los ideales de la Revolución Francesa –libertad, igualdad, fraternidad–
Los años de secundaria (y también los de prepa)
Las hadas madrinas de la Bella Durmiente –Flora, Fauna y Primavera–
El llamado ‘mal tercio’
Los países que firmaron el Tratado de Libre Comercio de América del Norte –México, Estados Unidos y Canadá–
Los cochinitos a los que perseguía el lobo feroz (y también los chanchitos de la canción de Cri Cri, que probablemente eran los mismos pero sin el maloso del cuento)
Los Huastecos de otra joya fílmica de Ismael Rodríguez, en la cual Pedro Infante hace tres papeles (es en la que sale ‘la Tucita’)
Las medallas que se otorgan a los más destacados de una competencia –oro, plata y bronce–
Los tres órdenes de gobierno –federal, estatal y municipal–
Los integrantes de Mecano –Ana Torroja y los hermanos José María y Nacho Cano–
Las premisas de un silogismo –tesis, antítesis, síntesis–
Los colores primarios –rojo, azul y amarillo–
Las gomitas de la Paleta Payaso (qué buenas son!!)
Los poderes de la Unión –ejecutivo, legislativo y judicial–
Los protagonistas de la saga de Harry Potter –Hermione, Ron y el mismo Harry–
Los ositos de la casa a la que entró Ricitos de Oro
Los ingredientes básicos de una buena velada –queso, pan y vino–
Las Gracias del famoso cuadro de Rubens –Aglae, Thalía y Eufrosina–
Los tamaños promedio de las cosas –chico, mediano y grande–
Las Rs de la ecología –reducir, reutilizar, reciclar–
Los gajos de una trenza (y seguro por eso se ha de llamar trenza …)
Los mosqueteros más famosos de la literatura, del libro de Alejandro Dumas –Athos, Aramis y Porthos–
La división del tiempo –pasado, presente y futuro– (como también fueron los fantasmas que acompañaron a Ebenezer Scrooge en Cuento de Navidad, de Charles Dickens)
Los sobrinos del Pato Donald –Hugo, Paco y Luis–
Los lugares que recorre Dante en La Divina Comedia –infierno, purgatorio y cielo–
El conteo para anunciar el inicio de algo: una, dos tres!!
¿Será que seremos tres en casa este año?…

viernes, 18 de junio de 2010

El ‘ABC’ de la indecencia

Y la Corte lo hizo una vez más: a principios de esta semana, los magistrados se negaron a reconocer como responsables por el incendio de la guardería ABC a altos funcionarios del gobierno, primordialmente a nivel federal, y sólo los declaró involucrados en el caso.

Eso me parece gravísimo por varios motivos:

En primer lugar, los servidores públicos no sólo cuentan con un empleo en el gobierno, sino que tienen la responsabilidad de trabajar para el resto de la población utilizando eficientemente sus recursos y velando por el cumplimiento de la ley.

En el caso ABC por supuesto que hay varios responsables que deben señalarse por hacerse occisos con su cometido: quienes la operaban, por no acatar la normatividad más elemental para establecer una estancia infantil (o qué opinan del bodegón que albergaba la guardería, con techos peligrosos, falta de ventilación, sin una puerta amplia para entrar y sin salidas de emergencia…); los inspectores, por hacerse de la vista gorda ante las anomalías (su función era clausurar el local en caso de detectar cualquier incumplimiento); y tanto las autoridades estatales como federales del IMSS, porque son los primeros que debieran responder, porque no les pagan lo que les pagan para salir en las fotos sino para hacerse responsables de que todo funcione como debe y dar la cara en situaciones como esta.

¿Por qué razón se empeñan en proteger a esos cobardes? Porque los personajes gubernamentales de ‘alto nivel’ implicados en el caso ABC son amigos del presidente, porque se dice que los operadores de la guardería son parientes de la esposa del presidente, y porque en países como el nuestro no hemos avanzado lo suficiente para eliminar a los ‘intocables’.

En segundo lugar, yo me pregunto: al día de hoy, ¿cuántas personas utilizan diariamente los sistemas de cuidado infantil para poder trabajar? No conozco el número exacto, pero son muchísimas, muchisisísimas, y una tragedia como la de ABC podría pasarle a cualquiera que haga uso de ese tipo de servicio.

Quienes ponen una guardería deben estar conscientes de que no se trata de un negocio, sino que es parte de una noble labor social. En ellas no se trabaja con muebles y materia prima, sino con niños de carne y hueso, vulnerables, que deben ser cuidados, atendidos y vigilados.

Caí en cuenta que las críticas al gobierno tienden a recaer en el poder ejecutivo, luego en el legislativo y del judicial casi no se habla porque es una especie de caja negra de la que nunca se sabe gran cosa, y si se sabe es para vergüenza pública como cuando desecharon los casos de Lidia Cacho y Acteal y ahora sumamos la afrenta de ABC, que es indignante, de una ausencia de ética absoluta y tan aberrante que no podemos más que indignarnos ante tanta indecencia.

¿En qué se traduce todo esto? En la más vil y ponzoñosa corrupción, que mientras exista garantizará que siga habiendo en la sombra recintos de cuidado infantil de dudosa procedencia como la tristemente célebre guardería ABC (y que descansen en paz esos 49 pequeñitos…).

viernes, 11 de junio de 2010

Colapso fronterizo

Qué indignantes han sido los acontecimientos ocurridos a últimas fechas en la frontera con Estados Unidos. Por una parte, la violencia infringida a uno de nuestros connacionales, hasta la muerte, por policías estadounidenses; por otra, el asesinato de un niño mexicano de 14 años a manos de la patrulla fronteriza.

En el primer caso, los miserables delincuentes de uniforme seguramente no esperaban que una persona filmara lo ocurrido y esta semana se difundió en la red un testimonio, tremendo en verdad, en el que los desgarradores gritos de la víctima de 32 años suplicando ayuda le erizan la piel a cualquiera.

El video fue tomado con un celular por un ciudadano estadounidense de origen mexicano, que por su estatus legal pudo mostrar la evidencia de los abusos. Eso trae a la memoria lo ocurrido en Los Angeles en 1992, cuando salió a la luz la golpiza propinada por un grupo de policías blancos a Rodney King, un hombre de raza negra.

La diferencia es que King era estadounidense y no estaba indocumentado, así que podía ser más fácil exigir. Pero con o sin papeles nadie tiene derecho a extralimitarse de esa manera y menos si el mexicano ni siquiera había puesto resistencia – se sabe porque el testigo del celular lo vio esposado en todo momento y porque estaba rodeado de una veintena de uniformados, así que era poco probable que se hubiera puesto violento en tales condiciones –.

Muchos piensan, ¿por qué quienes pasaban por ahí no hicieron algo para poner fin a la situación, por qué nadie levantaba la voz, por qué quienes cruzaban el puente fronterizo guardaban silencio? Sinceramente no los culpo, pues si de por sí entrometerse en cualquier ‘pleito callejero’ puede implicar un problema, es peor si se trata de policías enardecidos cazando mexicanos ilegales.

Da rabia saberlos pateándolo en las costillas y sometiéndolo en el piso; da rabia pensar en que lo atacaron sin piedad con pistolas que descargan choques eléctricos; da rabia la impotencia del pobre hombre para defenderse ante quienes se ostentan como autoridad y utilizan el cargo para sofocar su racismo mediante la opresión.

En la segunda tragedia, la trama parece aun más complicada, pues hasta donde va la cosa parece que un policía disparó desde territorio estadounidense a niños del lado mexicano, acabando con la vida de uno de ellos.

Los muy infelices argumentan que los niños se encontraban en la parte gringa de la frontera y que estaban lanzándoles piedras; lo cierto es que estuvieran donde estuvieran y aunque lo de las pedradas fuera cierto – que según testigos eso ocurrió luego de la agresión del policía –, nadie tiene derecho a disparar por disparar, y menos si se trata de niños, y peor si están indefensos.

La agresión contra esos jóvenes fue insultante, inaceptable, un hecho que no puede pasar por alto y menos con decenas de personas que fungieron como testigos. Bien dice César que México debería poner militares en la franja fronteriza en reciprocidad a la intimidatoria presencia de la patrulla fronteriza.

Yo me pregunto, ¿qué tienen esos miserables en la mente para cometer esas atrocidades, de qué material están hechos para ir por la vida cobrándole a los demás sus propios complejos e inseguridades, en qué clase de monstruos se han transformado quienes supuestamente tienen la función de guardar el orden y garantizar la seguridad de las personas?...

Pero a todo esto, ¿qué dice el gobierno mexicano? A ciencia cierta nadie sabe: Calderón y la Canciller están disfrutando de la inauguración del Mundial de Sudáfrica en pleno estadio, y en el medio diplomático a todos les da tanto miedo el tema estadounidense que nadie se atreve a pronunciarse en sentido alguno.

Basta de tener una política exterior mediocre y servil y vamos exigiendo respeto a los vecinos del norte, pues en la medida que se pasen por alto abusos policiales como esos, leyes como la de Arizona parecerán de risa.

viernes, 4 de junio de 2010

Variantes de ‘glamour ‘

Como parte de los festejos del 10 de mayo, mi mamá, César y yo fuimos al concierto de la Orquesta Filarmónica de la UNAM – mejor conocida como OFUNAM – en el Auditorio Nacional, en el cual se interpretó música de las décadas de los setenta y ochenta.

La ocasión presentó algunos detalles particulares respecto a otros eventos en el mismo foro: primeramente en las inmediaciones no había un solo artículo promocional del concierto, a diferencia de cualquier otro concierto en el que es posible adquirir playeras, tazas, fotos, sudaderas, plumas y toda clase de chuchulucos inútiles para el recuerdo.

Ya en la explanada principal, los músicos – entre ellos quien fuera mi profesor de cello, el búlgaro Valentin Mirkov – paseaban entre los espectadores antes del concierto, platicando entre ellos y tomando café con el oboe, la viola o el clarinete al hombro (imagínense a The Edge de U2, con guitarra y todo, o a Paul McCartney haciendo lo mismo; no salen vivos entre los fans, jaja).

Adentro, el escenario sobrio, con una línea de flores naturales muy estética, similar a los arreglos que ponen en la Sala Nezahualcóyotl, y al fondo una pantalla blanca donde se proyectaban luces de colores, dándole un toque de espectáculo pop.

Y el concierto en sí, que estuvo buenísimo, fue una mezcla de la magia de los instrumentos clásicos con acordes contemporáneos. El repertorio incluyó Even the nights are better, de Air Supply; All night long, de Lionel Richie; You should be dancing, de Bee Gees; Beds are burning, de Midnight Oil; y Gloria, de Laura Branigan, entre muchas otras que fueron interpretadas a lo largo de dos horas que se fueron como agua.

Ahí viene otro detalle bizarro, pues como bien dijo César, los concertistas fueron como ‘estrellas de rock por una noche’; en lugar de ser recibidos por un máximo de 2,300 personas muy formales en el Centro Cultural Universitario, ahí éramos más de 7,000 almas ovacionándolos con aplausos incansables, silbidos, gritería y en ocasiones todos de pie, bailando y cantando.

Lo anterior sin dejar a un lado el ceremonial de un conjunto sinfónico, en el que el primer violín da la nota para que todos los músicos comprueben la afinación de sus instrumentos, posteriormente entra el director y la música fluye de manera natural.

Eso sí, en esa ocasión los alientos estaban desatados haciendo la ola y bailando en sus lugares, los contrabajos daban medio giro en su propio eje, el coro hacía coreografías de los años en cuestión y el director lució un brillante saco setentero. Incluso dijo emocionado al micrófono ‘Esto está tremendo’.

Los arreglos buenísimos, la voz de Elizabeth Meza una verdadera joya que ahí descubrimos – no así la de María del Sol, que está muy venida a menos… –, la selección musical de verdaderos conocedores y todo lo disfrutamos a pedir de boca.

En pocas palabras, en el Auditorio fuimos testigos de algo atípico, tanto para los estándares del consumo masivo como para la sobriedad de una sala de conciertos que acoge a una orquesta, pero presentando una variante de glamour muy interesante!!