Todavía no pasan ni dos meses del sismo que sacudió Haití cuando despertamos con la noticia de que un terremoto de 8.8 grados Richter se había registrado al sur de Chile, uno de los países con mejores niveles de desarrollo del continente.
La mañana que siguió a la destrucción, la presidenta Michelle Bachelet dijo ante los medios de comunicación que su gobierno evaluaría la situación y que de momento no necesitarían ayuda humanitaria.
¿Segura?... Más tardó en decirlo a que en televisión se repitieran escenas similares a las de Haití: más allá de lo predecible – inmuebles derrumbados, postes caídos, automóviles aplastados –, hordas desbocadas saqueaban los almacenes en busca de víveres. Pero no sólo eso, sino que también se estaban llevando ropa y electrodomésticos, la plena barbarie.
De los haitianos se esperaba porque se dice que son un pueblo miserable, ignorante, sin educación ni sentido de la solidaridad. Pero, ¿Chile, qué no se supone que son ‘muy civilizados’ dentro de la región?... Incluso han quemado supermercados al no encontrar botín disponible.
Probablemente sea parte de la condición humana, que en cuanto siente peligrar su integridad o su entorno, deja libre el instinto sobre la razón y se ven escenas como la de los saqueos.
Adicionalmente, es sorprendente y un poco preocupante que justo ahora esté temblando tan fuerte en todo el mundo: en un breve lapso del tiempo les tocó a Haití, Chile, Taiwán y Japón. Y en México parece que nos pasa la vida como si nada y que la memoria histórica posterior a 1985 fue borrada, porque luego de terremotos tan cercanos, yo ya me hubiera puesto las pilas para intensificar la cultura de protección civil.
No es que tengamos que entrar en pánico con lo ocurrido a los vecinos, sino tomar conciencia y tener presente lo que debemos hacer ante un desastre natural; en familia, ¿han establecido un lugar para reunirse en caso de colapso en los inmuebles, tienen una caja con insumos básicos (linterna, cerillos, radio, alcohol, algodón, vendas, paracetamol, etc…), tienen los documentos más importantes protegidos?
Y si para Chalco ya no había recursos de apoyo porque hubo un despliegue bárbaro para los haitianos, de plano Chile que ni se haga ilusiones (la verdad no peca pero incomoda…). Sólo hay que pedir a Dios que el desplazamiento de placas tectónicas provocado por los temblores al sur del continente no llegue hasta aquí porque de plano nos agarra ‘brujas’, sin un clavo en el bolsillo… (y que diga el gobierno, ¿qué ganó con lo de Haití? Porque prestigio y liderazgo en la zona, para nada…).
La mañana que siguió a la destrucción, la presidenta Michelle Bachelet dijo ante los medios de comunicación que su gobierno evaluaría la situación y que de momento no necesitarían ayuda humanitaria.
¿Segura?... Más tardó en decirlo a que en televisión se repitieran escenas similares a las de Haití: más allá de lo predecible – inmuebles derrumbados, postes caídos, automóviles aplastados –, hordas desbocadas saqueaban los almacenes en busca de víveres. Pero no sólo eso, sino que también se estaban llevando ropa y electrodomésticos, la plena barbarie.
De los haitianos se esperaba porque se dice que son un pueblo miserable, ignorante, sin educación ni sentido de la solidaridad. Pero, ¿Chile, qué no se supone que son ‘muy civilizados’ dentro de la región?... Incluso han quemado supermercados al no encontrar botín disponible.
Probablemente sea parte de la condición humana, que en cuanto siente peligrar su integridad o su entorno, deja libre el instinto sobre la razón y se ven escenas como la de los saqueos.
Adicionalmente, es sorprendente y un poco preocupante que justo ahora esté temblando tan fuerte en todo el mundo: en un breve lapso del tiempo les tocó a Haití, Chile, Taiwán y Japón. Y en México parece que nos pasa la vida como si nada y que la memoria histórica posterior a 1985 fue borrada, porque luego de terremotos tan cercanos, yo ya me hubiera puesto las pilas para intensificar la cultura de protección civil.
No es que tengamos que entrar en pánico con lo ocurrido a los vecinos, sino tomar conciencia y tener presente lo que debemos hacer ante un desastre natural; en familia, ¿han establecido un lugar para reunirse en caso de colapso en los inmuebles, tienen una caja con insumos básicos (linterna, cerillos, radio, alcohol, algodón, vendas, paracetamol, etc…), tienen los documentos más importantes protegidos?
Y si para Chalco ya no había recursos de apoyo porque hubo un despliegue bárbaro para los haitianos, de plano Chile que ni se haga ilusiones (la verdad no peca pero incomoda…). Sólo hay que pedir a Dios que el desplazamiento de placas tectónicas provocado por los temblores al sur del continente no llegue hasta aquí porque de plano nos agarra ‘brujas’, sin un clavo en el bolsillo… (y que diga el gobierno, ¿qué ganó con lo de Haití? Porque prestigio y liderazgo en la zona, para nada…).
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