De unos meses a la fecha, los parabuses y otros anuncios urbanos mostraban carteles con el rostro de un hombre muy particular, con una especie de sombrero de copa adornado por un lazo rosa, pelo rizado color naranja, piel de blanco fantasma, los ojos verdes de una brillantez atípica enmarcados por una sombra morada, pestañas blanquecinas, corbata de moño gigante con estampado de flores y una expresión facial que asoma una faceta locuaz; con una mano sostiene una taza y con otra el plato correspondiente. ¿Quién podría ser…?
Nada más y nada menos que el sombrerero de las historias de Lewis Carroll que llevan por nombre Alicia en el país de las maravillas y Alicia detrás del espejo, en esta ocasión visto bajo la óptica del creativo director estadounidense Tim Burton, quien se encargó de filmar una nueva versión de este clásico.
Su título original es Almost Alice, que me parece más adecuado que Alicia en el país de las maravillas porque la película no es íntegramente esta última –lo digo con conocimiento de causa porque leí ese libro y de él sólo coinciden la caída en la madriguera y algunos personajes–, sino una mezcla de las mencionadas historias de Carroll.
El resultado fílmico me parece buenísimo, tanto en lo visual como en la trama: en primer lugar, porque en sí no son libros sencillos – y mucho menos para niños –, y en segundo, porque sólo alguien como Burton podía imaginar y escenificar Wonderland como la vemos en el cine.
Me encantó que la protagonista no sea Alicia niña sino una adolescente, y también me gustó que en el transcurso del relato sea constante la dualidad realidad-ficción que tanto ha maravillado a la humanidad – lo vemos desde ‘La vida es sueño’ de Calderón de la Barca, hasta otras películas como ‘Abre los ojos’ del español Alejandro Amenábar –; ¿lo estoy viviendo o lo estoy soñando?...
Por otra parte destaca la música, original de Danny Elfman, el mismo compositor que trabajó con Burton para pelis como Charlie y la fábrica de chocolate – que es una de mis favoritas, y cómo le gustó a Lita cuando la vimos en el cine!! –, El cadáver de la novia, Batman y El extraño mundo de Jack.
Y qué decir de los personajes, que son la delicia misma de la película, desde Alicia y el conejo con chaleco y reloj de leontina, pasando por otras exquisiteces como la oruga sabia que fuma un narguile (y adivinen de quién es la voz… ¡de Severus Snape! Bueno, del actor Alan Rickman, quien lo personifica en las pelis de Harry Potter), el gato de Cheshire que sonríe y tiene manchas tornasol en la piel, las ranas-lacayo y los peces-mesero que atienden en el castillo de corazones, la reina roja con una cabeza colosal, los gemelos regordetes Tweedledum y Tweedledee, la reina blanca y sus movimientos delicados, el pesado que se quiere casar con la protagonista – qué feo y qué antipático es, jaja – y la liebre y el lirón que toman té con el sombrerero, todos chiflados, fuera de sí.
Adicionalmente, el final es una grata sorpresa que no decepciona a nadie, porque es original, porque cierra perfecto y porque es una invitación a nuevas aventuras.
En serio, si les gustan los filmes fantásticos, las buenas historias y las creaciones de Tim Burton, Alicia es una película que no se pueden perder!!
Nada más y nada menos que el sombrerero de las historias de Lewis Carroll que llevan por nombre Alicia en el país de las maravillas y Alicia detrás del espejo, en esta ocasión visto bajo la óptica del creativo director estadounidense Tim Burton, quien se encargó de filmar una nueva versión de este clásico.
Su título original es Almost Alice, que me parece más adecuado que Alicia en el país de las maravillas porque la película no es íntegramente esta última –lo digo con conocimiento de causa porque leí ese libro y de él sólo coinciden la caída en la madriguera y algunos personajes–, sino una mezcla de las mencionadas historias de Carroll.
El resultado fílmico me parece buenísimo, tanto en lo visual como en la trama: en primer lugar, porque en sí no son libros sencillos – y mucho menos para niños –, y en segundo, porque sólo alguien como Burton podía imaginar y escenificar Wonderland como la vemos en el cine.
Me encantó que la protagonista no sea Alicia niña sino una adolescente, y también me gustó que en el transcurso del relato sea constante la dualidad realidad-ficción que tanto ha maravillado a la humanidad – lo vemos desde ‘La vida es sueño’ de Calderón de la Barca, hasta otras películas como ‘Abre los ojos’ del español Alejandro Amenábar –; ¿lo estoy viviendo o lo estoy soñando?...
Por otra parte destaca la música, original de Danny Elfman, el mismo compositor que trabajó con Burton para pelis como Charlie y la fábrica de chocolate – que es una de mis favoritas, y cómo le gustó a Lita cuando la vimos en el cine!! –, El cadáver de la novia, Batman y El extraño mundo de Jack.
Y qué decir de los personajes, que son la delicia misma de la película, desde Alicia y el conejo con chaleco y reloj de leontina, pasando por otras exquisiteces como la oruga sabia que fuma un narguile (y adivinen de quién es la voz… ¡de Severus Snape! Bueno, del actor Alan Rickman, quien lo personifica en las pelis de Harry Potter), el gato de Cheshire que sonríe y tiene manchas tornasol en la piel, las ranas-lacayo y los peces-mesero que atienden en el castillo de corazones, la reina roja con una cabeza colosal, los gemelos regordetes Tweedledum y Tweedledee, la reina blanca y sus movimientos delicados, el pesado que se quiere casar con la protagonista – qué feo y qué antipático es, jaja – y la liebre y el lirón que toman té con el sombrerero, todos chiflados, fuera de sí.
Adicionalmente, el final es una grata sorpresa que no decepciona a nadie, porque es original, porque cierra perfecto y porque es una invitación a nuevas aventuras.
En serio, si les gustan los filmes fantásticos, las buenas historias y las creaciones de Tim Burton, Alicia es una película que no se pueden perder!!
1 comentario:
Maravillosa visualmente (y aquí se podría decir "y punto").
En cuanto a la trama (y aquí me pregunto ¿cuál?), nada que ver con sus fuentes: es lineal y predecible como el mismo Burton se ha ido volviendo.
Ningún juego de palabras, ningún diálogo inquietante, ni una sola frase memorable. No hay escenas que se puedan aislar por su brillantez argumentativa. Todos lo personajes, hermosamente "remasterizados", están reducidos a un mero loop, un simple rasgo esquizofrénico. Esa liebre lo único que hace es lanzar cosas. El sombrerero hace sombreros y, ¿qué más? (¿Baila?)
De las dos reinas no se hace un personaje de carácter. El gato... uff, es sólo eso, un gato (que se evapora, ¿y?)
La misma Alicia, bella e inevitable, no tiene un hálito de la ingenua audacia de la original.
Ni siquiera el conejo proyecta un gramo de ansiedad. ¿El dodo, los gemelos? Nada: simples apariciones de relleno, ni coadyuvantes.
Acaso el lirón, pero para eso mejor la peli de los hásmters.
Lo dicho: visualmente es lo más; volvería a ver tres veces cualquier trozo de 10 min de esta Alicia antes que volver a ver Avatar entera.
Sólo una cosa, si fue a propósito, me gustó de todo este 'atrezzo' desespiritualizado: que el Sombrerero Deep le haya hecho el vestido tan rápido (y fuera de 'eje') a la diminuta Alicia, como si cuchillas tuviera en lugar de dedos...
Beso
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