viernes, 20 de noviembre de 2009

Nuevos impuestos: en completo desamparo (epílogo)

Era de esperarse: hace unas semanas, diputados federales y senadores aprobaron la ley de ingresos 2010, que aunque no incluyó el mentado 2% generalizado al consumo, si agrega un punto porcentual al IVA y otros dos al ISR, además de otras ‘estocadas’ como los impuestos a la telefonía celular. Estos, los más ‘novedosos’ porque no fueron tan cacareados en los medios, también indignan porque lejos de contribuir al desarrollo del país, lo hacen retroceder.

Y es que un buen porcentaje de la población utiliza la telefonía celular e incluso hay quienes no tienen línea fija pero sí cuentan con un número celular por ser menos costoso y más práctico y accesible. Así sucede con las personas del servicio de limpia, los repartidores de garrafones de agua, las trabajadoras domésticas y los cerrajeros, entre muchísimos otros, y lo utilizan tanto para lo laboral como para lo personal.

En la medida que ese tipo de servicios tengan mayor costo, menores serán las posibilidades de esas personas de acceder a las telecomunicaciones. ¿No que en el gobierno estaban muy preocupados por beneficiar a los pobres? Pues con ese impuesto afectan directamente a ese grupo.

Y con los otros grandes ‘atorones fiscales’, de plano quedamos en completo desamparo porque se cobran ‘a lo chino’, ya que no es lo mismo decidir si contrato o no televisión por cable y asumo el aumento de 3% a ese servicio, sino que el recibo de nómina vendrá 2% más rasurado a partir del 1 de enero del próximo año por aquello del ISR. Ni qué decir del IVA… aunque al menos agradezco que no lo hayan hecho extensivo para alimentos y medicinas, que ya sería el colmísimo.

¿Por qué estos infelices legisladores actúan de esa manera, por qué no mejor trabajan todo el año para formular una propuesta de ingresos seria, digna, progresiva, en lugar de esas improvisaciones que no aportan nada bueno a la población?

Para evitar ese comportamiento debería existir la reelección legislativa. Ustedes dirán, ‘esta de plano ha enloquecido’, pero lo cierto es que quienes ocupen los cargos de diputado o senador deberían ser personas con interés de hacer carrera en el plano legislativo, más allá de los intereses de partido.

Y es que los legisladores de este país le deben todo a este último, pues de ellos depende su carrera pública. De esa manera, su acción legislativa obedece cien por ciento a lo que sus partidos ordenen, a pesar de contravenir al bienestar de la mayoría – y si no, qué tal el ‘verdul’ que armaron PRI y PAN al interior de sus bancadas por la pura grilla de quién queda bien con quién al votar a favor o en contra de la propuesta fiscal. Y sus distritos o entidades representadas… bien, gracias –.

En cambio, en países como Estados Unidos, la reelección legislativa promueve que los legisladores trabajen a favor de la ciudadanía, pues esta tiene el poder de ratificarlos en el cargo al momento de las elecciones. Así, los diputados tienen incentivos para trabajar por las personas porque son éstas quienes les dan la oportunidad de legislar al votar por ellos – aquí eso no aplica y por eso voté en blanco el verano pasado, pues por quien votes no se vuelve a parar en la zona hasta otros comicios, buscando el voto de quienes desconoce porque nunca trabajó para ellos, sino para su padrino, digo, partido –.

Epílogo: esto de la miscelánea fiscal sólo cambiará cuando los legisladores representen a la población, no a los partidos. Mientras tanto, sigamos soportando el voluntarismo de estos miserables.

No hay comentarios: