viernes, 18 de septiembre de 2009

Cerco gubernamental

Mi optimismo inicial ante esta crisis va decreciendo, y más ante la propuesta económica presentada por las autoridades fiscales de este país que, con tal de subsanar el déficit existente de 300,000 millones de pesos en las arcas públicas, han ideado una serie de sogas colectivas para exprimirnos hasta el tuétano.

Que si vamos a pagar 30% de ISR, que si habrá un impuesto de 2% generalizado al consumo, que si habrá una tasa para gravar el uso de celulares y de nuevo ronda el fantasma de extender el IVA a alimentos y medicinas.

Peor aun: como funcionarios públicos del gobierno federal, el palazo es mayor, porque pagamos las medidas generales además de las específicas, como si uno no fuera un ciudadano cualquiera, como si verdaderamente tuviéramos una condición extraordinaria (al menos no en el nivel donde estamos ubicados, que no tenemos ni vehículo oficial, ni nos pagan la gasolina, ni tenemos chofer, ni nada de eso).

Por ejemplo, eso de congelar los salarios a mandos medios y superiores, lo cual no es nada nuevo, pues desde los dos últimos años de la administración Zedillo no han subido un peso a los empleados federales, y en ese tiempo – más de 10 años –, esos sueldos han perdido 40% de su poder adquisitivo (en contraposición a las empresas privadas, donde al menos les otorgan aumentos salariales por el equivalente a la tasa inflacionaria).

Y ahora ‘con el Jesús en la boca’, porque entre las politiquerías y la miopía institucional, están proponiendo desaparecer Secretarías como cualquier cosa, con un simple plumazo. Voy de acuerdo en que Reforma Agraria dejó de funcionar hace décadas, porque cuántas veces no se ha repartido el equivalente a todo el territorio nacional, pero Turismo, Turismo…

Reducidos los ingresos petroleros y la recepción de remesas, el turismo es la tercera fuente de ingresos para México, y veo en la desaparición de SECTUR el mayor desprecio gubernamental de los últimos años.

El turismo planificado es una verdadera panacea: genera empleos directos e indirectos, contribuye a preservar la cultura, promueve el desarrollo sustentable y genera buenos montos de ingresos, entre otras bondades.

Pero qué les importa, qué más da turismo que cultura, deporte o la manga del muerto por igual, porque en serio que ni siquiera saben y de un día para otro borran todo un sector de vital importancia para nuestro país (y si el turismo no es importante, que le pregunten a Francia, España o Estados Unidos, que reciben millones de millones en divisas por esa vía).

Con propuestas como la de desaparecer SECTUR me han hecho dudar aun más respecto a la posibilidad de que se concrete aquella contundente y maravillosa frase de Don Samuel Ramos, nuestro filósofo mexicano de principios del siglo XX: ‘Creo en la salvación de este país’.

La descubrí en su libro El perfil del hombre y la cultura en México – altamente recomendable, de donde pienso que Octavio Paz se pirateó ideas para su famoso El laberinto de la soledad –. La utilicé como epígrafe de la introducción de mi tesis, con la firme convicción de que el turismo cultural puede ser la mejor estrategia para impulsar el desarrollo y el crecimiento de México. Ahora, con todo esto, en serio que veo difícil lo que está por venir.

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