Qué fiasco eso de los festejos para conmemorar el bicentenario de nuestra independencia y el centenario de la revolución mexicana – este último lo cuestiono porque en realidad, ¿qué ganamos con el movimiento revolucionario? –. Primero, el desacierto de Vicente Fox en abril de 2006 al nombrar a Cuauhtémoc Cárdenas como el responsable de la elaboración del programa cultural y artístico de esos festejos.
Si bien es cierto la familia Cárdenas tiene una presencia muy particular en la vida nacional – Don Lázaro como el presidente de la expropiación petrolera, la consolidación del corporativismo y el fin del mandato tácito de Plutarco Elías Calles, y Cuauhtémoc como el eterno candidato a la presidencia –, un conjunto de celebraciones de esa índole requiere previa experiencia, vasto conocimiento de la historia de México y la capacidad de coordinar equipos multidisciplinarios. Cuauhtémoc aceptó, pero apenas pasó medio año y dijo ‘Señores, les regreso el encargo’.
En mayo de 2007, se habló de la conformación de un Consejo Asesor de la Comisión para la Celebración del Bicentenario, siendo uno de sus integrantes el historiador Enrique Florescano, un buenazo en cuestiones de mexicanidad. Cuatro meses después también dijo ‘Paso’.
El siguiente fue Rafael Tovar y de Teresa, quien dirigiera el CONACULTA por más de 10 años, y aunque su línea dominante es la ‘alta cultura’, es un maestro en la promoción cultural y los magnos eventos – recordemos la exposición ‘Esplendores de 30 siglos’ durante el salinato: posicionó a México en el mundo –. Ni tardo ni perezoso, al mes de ser nombrado, él también renunció en octubre de 2007.
La historia del triste peregrinar de los festejos va en que Felipe Calderón ha asumido la titularidad de la Comisión Organizadora, al tiempo que Sergio Vela, actual presidente de CONACULTA, fungirá como responsable de la elaboración del calendario de los festejos.
En suma, se han perdido más de dos años en el ir y venir de funcionarios, y hablo de una pérdida porque, ¿acaso alguno de ustedes ha oído algo sobre los eventos, conmemoraciones u homenajes que habrá?... Al menos yo no.
Bueno, lo único que hemos encontrado son las monedas de 5 pesos edición especial con los personajes que lucharon por la independencia y los que hicieron la revolución, las cuales, de no haber sido fortuitamente incluidas en el ‘cambio’ luego de una compra ni nos hubiéramos enterado que existen.
Y qué decir del mentado arco conmemorativo que se pretende hacer en las cercanías del Monumento a la Patria, con una convocatoria lanzada al vapor y una invitación extendida únicamente a 37 arquitectos, supuestamente ‘los mejores’, dejando fuera cualquier otro talento en potencia…
¿Esto es lo que esperamos de un magno festejo para conmemorar 200 años de ser independientes? No lo creo, peor aun si se piensa en la Columna o Ángel de la Independencia que Porfirio Díaz mandó edificar para celebrar el primer centenario. A la fecha, ese monumento es nuestro referente, nuestro orgullo, uno de los lazos tangibles de identidad más fuertes que compartimos como mexicanos.
Por desgracia, las celebraciones de las efemérides que debieran ser motivo de reafirmación y posicionamiento no son más que el reflejo del país revuelto, falto de rumbo, carente de compromiso e improvisado en que nos hemos convertido.
Si bien es cierto la familia Cárdenas tiene una presencia muy particular en la vida nacional – Don Lázaro como el presidente de la expropiación petrolera, la consolidación del corporativismo y el fin del mandato tácito de Plutarco Elías Calles, y Cuauhtémoc como el eterno candidato a la presidencia –, un conjunto de celebraciones de esa índole requiere previa experiencia, vasto conocimiento de la historia de México y la capacidad de coordinar equipos multidisciplinarios. Cuauhtémoc aceptó, pero apenas pasó medio año y dijo ‘Señores, les regreso el encargo’.
En mayo de 2007, se habló de la conformación de un Consejo Asesor de la Comisión para la Celebración del Bicentenario, siendo uno de sus integrantes el historiador Enrique Florescano, un buenazo en cuestiones de mexicanidad. Cuatro meses después también dijo ‘Paso’.
El siguiente fue Rafael Tovar y de Teresa, quien dirigiera el CONACULTA por más de 10 años, y aunque su línea dominante es la ‘alta cultura’, es un maestro en la promoción cultural y los magnos eventos – recordemos la exposición ‘Esplendores de 30 siglos’ durante el salinato: posicionó a México en el mundo –. Ni tardo ni perezoso, al mes de ser nombrado, él también renunció en octubre de 2007.
La historia del triste peregrinar de los festejos va en que Felipe Calderón ha asumido la titularidad de la Comisión Organizadora, al tiempo que Sergio Vela, actual presidente de CONACULTA, fungirá como responsable de la elaboración del calendario de los festejos.
En suma, se han perdido más de dos años en el ir y venir de funcionarios, y hablo de una pérdida porque, ¿acaso alguno de ustedes ha oído algo sobre los eventos, conmemoraciones u homenajes que habrá?... Al menos yo no.
Bueno, lo único que hemos encontrado son las monedas de 5 pesos edición especial con los personajes que lucharon por la independencia y los que hicieron la revolución, las cuales, de no haber sido fortuitamente incluidas en el ‘cambio’ luego de una compra ni nos hubiéramos enterado que existen.
Y qué decir del mentado arco conmemorativo que se pretende hacer en las cercanías del Monumento a la Patria, con una convocatoria lanzada al vapor y una invitación extendida únicamente a 37 arquitectos, supuestamente ‘los mejores’, dejando fuera cualquier otro talento en potencia…
¿Esto es lo que esperamos de un magno festejo para conmemorar 200 años de ser independientes? No lo creo, peor aun si se piensa en la Columna o Ángel de la Independencia que Porfirio Díaz mandó edificar para celebrar el primer centenario. A la fecha, ese monumento es nuestro referente, nuestro orgullo, uno de los lazos tangibles de identidad más fuertes que compartimos como mexicanos.
Por desgracia, las celebraciones de las efemérides que debieran ser motivo de reafirmación y posicionamiento no son más que el reflejo del país revuelto, falto de rumbo, carente de compromiso e improvisado en que nos hemos convertido.
1 comentario:
Me parece que quien ahora está al frente de todos los festejos es el "historiador" José Manuel Villalpando, quien tomó relevancia y se hizo conocido en los medios al haber compartido un espacio junto con otro historiador del cual no recuerdo su nombre, en Radio Monitor los sábados por la noche. De ahí y después de "presumir" por todo el mundo que había sido maestro del Presidente Felipe Calderón en la Escuela Libre de Derecho, fue "premiado" con este encargo... en fin... a ver qué tal le va...
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