Por todas partes, la sombra de la recesión merma los ánimos financieros a nivel mundial: que si Estados Unidos ya la padece, que si Reino Unido ha encendido los focos rojos, que si Francia está remando contra corriente para escapar de la debacle económica… Lo cierto es que 2009 será un año difícil.
Pero, ¿cuántos ‘2009’s hemos vivido en México? Al menos, que yo sepa, estuvieron las crisis de ’82, ’88 y ’95, y eso por mencionar las más sonadas, porque el desempleo, las altas tasas de inflación, la devaluación del peso y cosas mucho peores ya han pasado por las páginas económico–financieras de nuestra historia.
Y no sólo para México, sino que continentes enteros como América Latina y Asia han padecido por años, incluso décadas, esas crisis. La diferencia es que ahora los más desarrollados, los top, son los que están sintiendo el rigor de la caída.
Eso sí, no será una crisis como las anteriores – como la del ’29 para Estados Unidos ni como las de los ochenta para México – porque las condiciones nacionales y mundiales son muy distintas a otras épocas.
Las economías ya no están cerradas, así que todas, en mayor o menor medida, se ven beneficiadas o perjudicadas por la bonanza o la desgracia de las demás. Asimismo, los flujos comerciales también concatenan el destino de unos con otros y se repiten los clásicos ciclos recesivos casi con precisión matemática: menores ventas = menor producción = despidos masivos = menor ingreso para las familias = menores compras. Y el círculo vicioso se repite.
Lo que también se ha sumado a las nuevas crisis es el factor especulativo: qué daño ha hecho al mundo la especulación… porque si hay o no hay ventas es algo 100% tangible, pero hacer números en el aire, con base en el ‘puede que o puede que no’ y que eso repercuta en las bolsas del mundo y los bolsillos de la gente, ni siquiera es ético. Es lo que pasó con el petróleo los primeros 6 u 8 meses de 2008, lo que incrementó los precios de alimentos básicos en el verano y lo que llevó al peso a depreciarse frente al dólar de 10.50 a 14.25 entre noviembre del año pasado y esta semana.
La especulación llega a ser un factor determinante para la estabilidad. Es por eso que escribo este blog, para decirles que como país, como colectividad y como individuos hemos salido antes de situaciones verdaderamente difíciles como la nacionalización de la banca, inflación de dos dígitos, pérdida súbita de ahorros en dólares y tasas de interés de miedo, por mencionar algunas, y aquí seguimos, en pie, listos para hacer frente a esta nueva contingencia.
Pero, ¿cuántos ‘2009’s hemos vivido en México? Al menos, que yo sepa, estuvieron las crisis de ’82, ’88 y ’95, y eso por mencionar las más sonadas, porque el desempleo, las altas tasas de inflación, la devaluación del peso y cosas mucho peores ya han pasado por las páginas económico–financieras de nuestra historia.
Y no sólo para México, sino que continentes enteros como América Latina y Asia han padecido por años, incluso décadas, esas crisis. La diferencia es que ahora los más desarrollados, los top, son los que están sintiendo el rigor de la caída.
Eso sí, no será una crisis como las anteriores – como la del ’29 para Estados Unidos ni como las de los ochenta para México – porque las condiciones nacionales y mundiales son muy distintas a otras épocas.
Las economías ya no están cerradas, así que todas, en mayor o menor medida, se ven beneficiadas o perjudicadas por la bonanza o la desgracia de las demás. Asimismo, los flujos comerciales también concatenan el destino de unos con otros y se repiten los clásicos ciclos recesivos casi con precisión matemática: menores ventas = menor producción = despidos masivos = menor ingreso para las familias = menores compras. Y el círculo vicioso se repite.
Lo que también se ha sumado a las nuevas crisis es el factor especulativo: qué daño ha hecho al mundo la especulación… porque si hay o no hay ventas es algo 100% tangible, pero hacer números en el aire, con base en el ‘puede que o puede que no’ y que eso repercuta en las bolsas del mundo y los bolsillos de la gente, ni siquiera es ético. Es lo que pasó con el petróleo los primeros 6 u 8 meses de 2008, lo que incrementó los precios de alimentos básicos en el verano y lo que llevó al peso a depreciarse frente al dólar de 10.50 a 14.25 entre noviembre del año pasado y esta semana.
La especulación llega a ser un factor determinante para la estabilidad. Es por eso que escribo este blog, para decirles que como país, como colectividad y como individuos hemos salido antes de situaciones verdaderamente difíciles como la nacionalización de la banca, inflación de dos dígitos, pérdida súbita de ahorros en dólares y tasas de interés de miedo, por mencionar algunas, y aquí seguimos, en pie, listos para hacer frente a esta nueva contingencia.
Está en nosotros pensar que la mala racha económica internacional pasará pronto y que no será tan grave como se espera. No nos dejemos llevar por el pesimismo: en la medida que pensemos positivamente todo esto, lograremos contribuir a que el factor confianza regrese y, con él, se reactiven las ventas, la producción y que los tipos de cambio se mantengan serenos.
1 comentario:
Si, se está haciendo mucho ruido con la crisis financiera, ¿pero cuál crisis? Nada más hay que ir a la venta "Adiós a las mercancías" de Liverpool. La gente arrebatándose la mercancía. En fin, como siempre los pobres más pobres y los ricos pensando en el próximo viaje que harán en sus vacaciones.
Tu siempre tan atinada Lety.
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