La semana pasada, mientras mi mamá y yo veíamos tele, extrañamente dejamos el segmento comercial. De repente que anuncian algo así como ‘Si el reflujo no te deja en paz, toma melox plus, el único que te hará olvidar la acidez’.
¿Se dan cuenta de la gran tontería implícita en ese tipo de medicamento? El ácido gástrico persistentemente convertido en agruras o malestar no sólo significa indigestión o gastritis: en grado sumo es síntoma de padecimientos más graves como la hernia hiatal que tenía mi mamá y que abandonados a su suerte pueden derivar en cáncer, de acuerdo al Dr. José Luis Ibarrola, gastroenterólogo a cargo.
Y no es el único caso con que me he topado de sustancias o aditamentos que ejemplifican cuan malo puede resultar el remedio por encima de la enfermedad.
Otro es el de los cotonetes. Sí, esos palitos de plástico con una pequeña borla de algodón en cada extremo que suponen limpiar los oídos. Mi querida prima Lolis, máster en esos menesteres de las vías respiratorias, un día nos revisó y dijo ‘Usan cotonetes, ¿verdad?’. La respuesta fue simplemente afirmativa, a lo cual agregó que eso se nota porque los conductos están extremadamente limpios, sin la cera natural que evita que agentes externos los contaminen. Es decir, ‘gracias a’ los cotonetes uno es más vulnerable ante los agentes negativos del medio ambiente.
Y uno más: el mertiolate. Hace 9 años, luego de una carambola en la que nos vimos envueltos mi mamá, Lita, César y yo, mi mamá resultó con una herida-raspón en la espinilla. Pasaban los días y el aspecto de la piel no presentaba mayor mejora. Fuimos con el Dr. Fernández Diez, dermatólogo, y preguntó ‘¿Qué se ha puesto?’. Ella contestó ‘Mertiolate’. El Dr. Fernández Diez dijo ‘Gracias al mertiolate y a la vitacilina mis hijas han ido a la escuela’, aludiendo a que esas sustancias impiden una buena cicatrización de la zona afectada, empeorando la lesión.
Para terminar, el caso de la depilación láser. En cada esquina – literalmente – ve uno negocios donde ofrecen eliminar el vello en varias sesiones. Pero, ¿quién garantiza que el uso constante de láser no tenga consecuencias negativas en la piel en el mediano o largo plazo? A mi me quitaron la miopía con láser en tan sólo 12 segundos por cada ojo, ¡tan sólo 12 segundos! ¿Se imaginan lo que le hace a la piel expuesta al rayo en varias sesiones de más tiempo?
De esos tratamientos depilatorios no tengo testimonio médico del daño que puedan provocar, pero apuesto a que ninguna de las personas que han acudido a ellos ha consultado previamente con los especialistas de diversas ramas médicas si eso tiene consecuencias a nivel capilar, reproductivo o circulatorio, por ejemplo.
¿Qué tal? Es por eso que nunca debemos automedicarnos ni dar por sentado que si existen las cosas es porque tienen alguna utilidad – ojo con la publicidad y su ‘canto de sirena’ –, cuanto más si se trata de nuestra salud. Lo mejor es y será siempre acudir con el médico experto desde un principio.
¿Se dan cuenta de la gran tontería implícita en ese tipo de medicamento? El ácido gástrico persistentemente convertido en agruras o malestar no sólo significa indigestión o gastritis: en grado sumo es síntoma de padecimientos más graves como la hernia hiatal que tenía mi mamá y que abandonados a su suerte pueden derivar en cáncer, de acuerdo al Dr. José Luis Ibarrola, gastroenterólogo a cargo.
Y no es el único caso con que me he topado de sustancias o aditamentos que ejemplifican cuan malo puede resultar el remedio por encima de la enfermedad.
Otro es el de los cotonetes. Sí, esos palitos de plástico con una pequeña borla de algodón en cada extremo que suponen limpiar los oídos. Mi querida prima Lolis, máster en esos menesteres de las vías respiratorias, un día nos revisó y dijo ‘Usan cotonetes, ¿verdad?’. La respuesta fue simplemente afirmativa, a lo cual agregó que eso se nota porque los conductos están extremadamente limpios, sin la cera natural que evita que agentes externos los contaminen. Es decir, ‘gracias a’ los cotonetes uno es más vulnerable ante los agentes negativos del medio ambiente.
Y uno más: el mertiolate. Hace 9 años, luego de una carambola en la que nos vimos envueltos mi mamá, Lita, César y yo, mi mamá resultó con una herida-raspón en la espinilla. Pasaban los días y el aspecto de la piel no presentaba mayor mejora. Fuimos con el Dr. Fernández Diez, dermatólogo, y preguntó ‘¿Qué se ha puesto?’. Ella contestó ‘Mertiolate’. El Dr. Fernández Diez dijo ‘Gracias al mertiolate y a la vitacilina mis hijas han ido a la escuela’, aludiendo a que esas sustancias impiden una buena cicatrización de la zona afectada, empeorando la lesión.
Para terminar, el caso de la depilación láser. En cada esquina – literalmente – ve uno negocios donde ofrecen eliminar el vello en varias sesiones. Pero, ¿quién garantiza que el uso constante de láser no tenga consecuencias negativas en la piel en el mediano o largo plazo? A mi me quitaron la miopía con láser en tan sólo 12 segundos por cada ojo, ¡tan sólo 12 segundos! ¿Se imaginan lo que le hace a la piel expuesta al rayo en varias sesiones de más tiempo?
De esos tratamientos depilatorios no tengo testimonio médico del daño que puedan provocar, pero apuesto a que ninguna de las personas que han acudido a ellos ha consultado previamente con los especialistas de diversas ramas médicas si eso tiene consecuencias a nivel capilar, reproductivo o circulatorio, por ejemplo.
¿Qué tal? Es por eso que nunca debemos automedicarnos ni dar por sentado que si existen las cosas es porque tienen alguna utilidad – ojo con la publicidad y su ‘canto de sirena’ –, cuanto más si se trata de nuestra salud. Lo mejor es y será siempre acudir con el médico experto desde un principio.
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