¿Han visto la campaña medioambiental de Canal Once? La verdad está muy buena. Consiste en breves cápsulas temáticas donde se dan sencillos consejos para cuidar el agua, disminuir el uso de la electricidad y hacer un consumo eficiente en el supermercado, entre otros.
Señalan cosas tan elementales como hacer una lista para ir al súper y no comprar más de lo que uno necesita (de manera que ni se gasta de más ni se desperdicia lo que no se utiliza), cerrar la llave del agua en la regadera mientras uno se enjabona, accionar la lavadora de ropa cuando se tengan suficientes prendas (se gasta la misma luz para lavar 5 camisas que para 10, así que más vale aprovechar una misma carga) y rotular los vasos desechables en las fiestas para evitar la generación excesiva de basura (todos conocemos la comodidad de lo desechable, pero todo debe tener un límite).
Y aquí no se acepta ‘hacer la finta’ y usar un vaso con agua para lavarnos los dientes en casa cuando en las vacaciones dejamos correr el agua del grifo despiadadamente, o apagar la luz de la recámara que no estamos utilizando cuando en la oficina dejamos encendido el equipo de cómputo que sabemos que se utilizará de nuevo hasta el día siguiente, con esa mentalidad de ‘al fin que no me cuesta’.
En lo monetario probablemente eso sea cierto porque el pago no se hace con dinero de nuestro bolsillo. Sin embargo, es un hecho que el gran costo sí lo pagamos todos, porque de todos son el agua y la luz que se desperdician sin importar dónde o cómo. Y la irresponsabilidad de malgastar nuestros recursos naturales tiene implicaciones a futuro, porque serán las generaciones por venir las que pagarán una cuantiosa factura si no cambiamos de actitud.
No seamos apáticos, hay que ponernos en marcha: si vemos una fuga de agua en la calle hay que reportarla, si vemos a alguien tirando basura que no nos dé pena hacérselo notar (y todavía se indignan cuando uno les dice a los muy infelices…), si no estamos ocupando un aparato en casa hay que desconectarlo (con excepción del refrigerador, claro), si podemos preservar un documento en archivo electrónico evitemos imprimirlo para ahorrar papel.
Realmente creo que es una buena iniciativa del Once porque es en el nivel micro donde se puede crear conciencia para el cuidado de nuestro planeta. Recordemos una reflexión de la Madre Teresa de Calcuta: el esfuerzo de una persona parece apenas un granito de arena, pero las playas están formadas por millones de esos granitos.
Como bien dicen al finalizar las cápsulas televisivas, ‘pequeñas acciones, grandes cambios’.
Señalan cosas tan elementales como hacer una lista para ir al súper y no comprar más de lo que uno necesita (de manera que ni se gasta de más ni se desperdicia lo que no se utiliza), cerrar la llave del agua en la regadera mientras uno se enjabona, accionar la lavadora de ropa cuando se tengan suficientes prendas (se gasta la misma luz para lavar 5 camisas que para 10, así que más vale aprovechar una misma carga) y rotular los vasos desechables en las fiestas para evitar la generación excesiva de basura (todos conocemos la comodidad de lo desechable, pero todo debe tener un límite).
Y aquí no se acepta ‘hacer la finta’ y usar un vaso con agua para lavarnos los dientes en casa cuando en las vacaciones dejamos correr el agua del grifo despiadadamente, o apagar la luz de la recámara que no estamos utilizando cuando en la oficina dejamos encendido el equipo de cómputo que sabemos que se utilizará de nuevo hasta el día siguiente, con esa mentalidad de ‘al fin que no me cuesta’.
En lo monetario probablemente eso sea cierto porque el pago no se hace con dinero de nuestro bolsillo. Sin embargo, es un hecho que el gran costo sí lo pagamos todos, porque de todos son el agua y la luz que se desperdician sin importar dónde o cómo. Y la irresponsabilidad de malgastar nuestros recursos naturales tiene implicaciones a futuro, porque serán las generaciones por venir las que pagarán una cuantiosa factura si no cambiamos de actitud.
No seamos apáticos, hay que ponernos en marcha: si vemos una fuga de agua en la calle hay que reportarla, si vemos a alguien tirando basura que no nos dé pena hacérselo notar (y todavía se indignan cuando uno les dice a los muy infelices…), si no estamos ocupando un aparato en casa hay que desconectarlo (con excepción del refrigerador, claro), si podemos preservar un documento en archivo electrónico evitemos imprimirlo para ahorrar papel.
Realmente creo que es una buena iniciativa del Once porque es en el nivel micro donde se puede crear conciencia para el cuidado de nuestro planeta. Recordemos una reflexión de la Madre Teresa de Calcuta: el esfuerzo de una persona parece apenas un granito de arena, pero las playas están formadas por millones de esos granitos.
Como bien dicen al finalizar las cápsulas televisivas, ‘pequeñas acciones, grandes cambios’.
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