En menos de un mes, la Ciudad de México ha sido sacudida –pero sacudida en serio– por una serie de sismos, los cuales han sido réplica del de mayor intensidad que se registró el pasado 20 de marzo, que fue de 7.6 grados Richter.
Gracias a Dios nosotras no lo sentimos porque estábamos ‘pataperreando’, como es nuestra sana costumbre, jaja. Nos dirigíamos al centro comercial y nos enteramos de lo que sucedía porque había gente que salía corriendo por el estacionamiento y varios de ellos decían ‘está temblando’. Nosotras procedimos a permanecer en el exterior del lugar, al aire libre, para inmediatamente regresar a casa.
El segundo temblor fuerte, ocurrido la semana pasada, estábamos saliendo de la clínica luego de la aplicación de vacunas a Lety. Encendimos el radio y el locutor dijo ‘está temblando’, al tiempo que sentimos una sacudida. Mi mamá arrancó para alejarnos de los árboles y nos fuimos del lugar.
Después de ver las noticias para dar seguimiento a lo acontecido, me di cuenta que a la población, en general, ya no le son ajenos los movimientos telúricos y medianamente tiene mayor cultura de protección civil. Sin embargo, hay puntos que no debemos olvidar en medio de la ‘temblorina’:
- Estando bajo techo, alejarse de muebles que puedan caerse, tales como vitrinas o estantes, y hacer lo mismo con las ventanas ante el peligro de que estallen los cristales como consecuencia del movimiento. Si se puede, salir de inmediato. De lo contrario, ubicarse de rodillas bajo una estructura resistente como mesa o escritorio y cubrirse la cabeza con las manos, o colocarse bajo una columna o el marco de una puerta.
Estando en casa, dejar a un lado aquello del ‘triángulo vital’ que se manejó en internet hace unos años porque de acuerdo al Servicio Sismológico Nacional (SSN) eso funciona para viviendas de materiales ligeros como las de Estados Unidos, pero no para nuestro país.
- En lugares concurridos como cines, supermercados o salas de concierto, permanecer en su lugar, ponerse en cuclillas y cubrir la cabeza con ambas manos. En cuanto sea posible desalojar el lugar.
- En el automóvil, detenerse en un lugar abierto y permanecer en el interior del vehículo alejado de postes, edificios, puentes u otros elementos de riesgo.
- Caminando en la calle, dirigirse a un área abierta, alejándose de edificios, muros, postes, cables u objetos que puedan caer. También evitar transitar o pararse sobre coladeras o registros.
A estas recomendaciones del SSN yo agregaría escanear documentos importantes y tenerlos en el correo electrónico por cualquier eventualidad, y acordar con la familia un punto de reunión en caso de desastre extremo. Pero ante todo conservar la calma y tener bien presentes las máximas que enseñan a los niños de edad escolar: no gritar, no correr y no empujar, porque el pánico es el que provoca las verdaderas tragedias.
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