viernes, 12 de agosto de 2011

Cada quien su patrimonio cultural

El próximo 16 de agosto se cumplirán 34 años de la muerte de Elvis Presley, quien fuera un fenómeno musical y de imagen gracias a sus canciones, sus bailes, su peinado, sus atuendos y una voz privilegiada que imprimió su sello personal a cada interpretación.

¿A quién no le mueve los piecitos Jailhouse Rock, quién no se siente volar con la romantiquísima Are you lonesome tonight, o quién no marca los compases de Hound Dog –por cierto, una vez vi la repetición de un programa en el cual salía Elvis con el sabueso al que alude la rola: la escena era súper simpática, con el chucho sentado en alto, con un smoking, sombrero y sus característicos ojos gachos, y ‘El Rey’ cantándole casi al oído, jaja–?

Tal es su relevancia, que bien se podría decir que Elvis es parte del patrimonio cultural estadounidense, pues forma parte de su identidad, de su imaginario colectivo. Si no, pregúntenle a las miles de personas que visitan anualmente Graceland, la emblemática casa de Memphis, Tennessee, donde vivió Elvis hasta su muerte, con sus rejas de entrada de pentagrama y con notas musicales.

Graceland es la segunda vivienda privada más visitada de todo Estados Unidos, únicamente después de la Casa Blanca. Además, se ha vuelto casi un lugar de peregrinación y culto para sus fanáticos. Ahí se pueden encontrar sus muebles, sus discos, su moto, sus premios y, por supuesto, una tiendita con toda clase de parafernalia alusiva al ‘Rey del Rock’.

O qué tal Las Vegas, donde decenas, quizá cientos de aficionados viven de imitar a Elvis; dan conciertos, cobran por tomarse la foto con ellos y hasta dan autógrafos, como si realmente fueran la reencarnación del mítico cantante.

Por todo lo anterior, es evidente que ‘el Rey no ha muerto’, que lejos de haber desaparecido se ha convertido en toda una industria de la que viven muchísimas personas dedicadas al turismo, la música y el entretenimiento; al día de hoy, Elvis Presley es el tercer artista que más discos ha vendido en la historia, con un cifra que supera los 300 millones, sólo atrás de The Beatles y Michael Jackson. Y lo que eso implica en ganancias, uf…

Haciendo el paralelismo, en México tenemos un verdadero patrimonio cultural milenario, tanto tangible como intangible: hay sitios arqueológicos, comida tradicional, bailes, festividades, ciudades coloniales y una diversidad que no tiene fin.

Y si nos vamos a la parte contemporánea, también tenemos nuestros músicos, poetas y locos que bien podrían generar los millones de pesos que se necesitan para impulsar el desarrollo en las comunidades que albergan ese patrimonio. Sin embargo, es día que, teniendo la mesa puesta, no hay quien invite a los paseantes a asomarse o siquiera a ver el menú, para ver si se les antoja…

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