viernes, 11 de febrero de 2011

Mordaza maldita

Karl Marx señaló en 1848, en las primeras líneas de El manifiesto comunista, ‘Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo’. Así, en México, ahora tenemos nuestro propio espectro: el de la mordaza informativa. Con esto me refiero, naturalmente, a la salida forzada de Carmen Aristegui del noticiario matutino de MVS Radio.

Un comentario sobre la manta que algunos legisladores extendieron la semana pasada en la Cámara de Diputados, cuestionando la sobriedad del jefe del ejecutivo, bastó para que Presidencia obligara a esa empresa de comunicaciones a despedir a la periodista (que no lectora de noticias, como abundan en televisión y en todo el espectro radiofónico), quien representaba la única opción para informarse (y con la doble moral y la intransigencia que los caracteriza no sé cómo no la habían vetado desde antes por el manejo informativo de los casos Maciel y Luz y Fuerza del Centro).

Código ético, manga del muerto o cualquiera que sea el pretexto, digo, argumento, que utilice MVS, lo cierto es que el gobierno actual tiene una intolerancia absoluta frente a la crítica: no soporta que señalen sus errores, fallas u omisiones; no están dispuestos a rectificar el rumbo porque alguien más lo sugirió –aunque ese alguien tenga razón–; y se ponen rabiosos si se les pone en evidencia públicamente.

Con nombre y apellido, lo que le hicieron a Aristegui fue atentar contra su libertad de expresión, porque aun siendo rumor o dato equivocado, lo cierto es que cada uno somos libres de decir lo que nos venga en gana, le guste o no al resto (tal como sucedió con el también reciente pseudo escándalo del programa inglés Top gear en el cual estereotipaban al mexicano como holgazán; ¿qué el mismo mexicano no se burla de los europeos generalizándolos de sucios, o de algunos sudamericanos diciendo que son insufribles…? El que se lleva se aguanta, libertad de expresión y punto).

Además, ella no ofendió a nadie ni insinuó nada; únicamente instó a la presidencia a pronunciarse al respecto. Lo más ridículo es que tácitamente le dieron la razón, porque a pesar de que los voceros oficiales dijeron no tener nada que ver en el despido injustificado de Aristegui, a los dos días emitieron un comunicado (de carácter patético, por cierto) en el que detallaban las actividades del presidente (y lo de la hora diaria de ejercicio que se los crea su abuela, jajaja), dándole la razón a la periodista.

La primera víctima visible de la mordaza maldita de nuestros días fue José Gutiérrez Vivó, otro periodista crítico aunque con otro estilo, a quien cercaron hasta asfixiarlo económicamente (aunado a los malos manejos internos de la empresa como lo comenté en uno de los primeros blogs de 2007). No dudo que la estrategia con Aristegui sea similar, pues no creo que algún medio nacional la contrate porque ello implica desafiar al poder en turno, habiendo concesiones de radio pendiendo de un hilo.

¿Pero por qué siempre esa ‘agachonería’, por qué esa falta de ‘solidaridad de gremio’? Todos los medios de comunicación deberían cerrar filas en apoyo a cualquiera que vea vulnerado sus derechos en pleno ejercicio profesional, porque como bien dijo Aristegui, con este atropello a la libertad de expresión, todos salimos perdiendo, puesto que la mordaza se nos puede aplicar a todos (que Tutti Frutti se libre de sus filosos colmillos, jajaja).

1 comentario:

cachis dijo...

Es indignante que los medios de comunicación los tengan atados a la voluntad de Gobernación, son exclusivamente lectores de noticias enviadas por ellos. No debemos segir viendo este tipo de atropellos, pero me pregunto ¿y qué con los liberales de este país?, ¿dónde está la gente pensante?, la verdad me da mucha pena decirlo pero creo que nuestra sociedad está dormida y los grupos políticos sólo pensando en cómo sacar provecho para sus futuras generaciones.
Carmen lamentamos ésto, pero lo esperabamos, eres una periodista muy valiente y sólo en el extranjero podrás ejercer con libertad.
Lo lamento por nosotros que "aquí nos toco vivir"
Saludos