viernes, 15 de mayo de 2009

Que dice mi mamá que siempre no…

Qué revuelo ha ocasionado la entrevista que concedió el ex presidente Miguel de la Madrid a Carmen Aristegui: que si los Salinas de Gortari se enriquecieron ilícitamente, que si Raúl tenía negocios ilícitos vinculados al narcotráfico, que si Carlos fue un corrupto, que si se abusó de la partida secreta durante el salinato…

Todo lo que se diga de los Salinas no es nuevo, pero sí lo es viniendo de quien vino la declaración: ni más ni menos que quien designó a Carlos como su sucesor, de lo que dijo haberse arrepentido.

No pasaron ni 24 horas de difundida la entrevista cuando apareció en los medios una carta del mismo De la Madrid, donde afirmaba que por razones de convalecencia no se encontraba en condiciones para procesar diálogos o cuestionamientos, por lo que las respuestas dadas a Aristegui carecían de validez.

¿¿Quéeee, cómoooo?? En pocas palabras, ‘que dice mi mamá que siempre no’, ¿Arrepentido de adelantar su ‘testamento político’, como dijeron Camacho Solís y Lydia Cacho?, ¿presionado por el PRI para no desprestigiar al partido en año electoral?, ¿senil, demente?

Al menos no esto último, porque aunque esté fregado y tenga voz de que está en las últimas, De la Madrid supo diferenciar los tiempos y personajes de los que estaba hablando, señal de que estaba consciente de lo que decía.

Además absurdo: ¿cómo es posible que en la carta De la Madrid pretenda que la opinión pública haga caso omiso a la entrevista si se dice poco apto? Es decir, ¿está cuerdo o no para ser confiable de hacer declaraciones?, ¿por qué habríamos de creer en la misiva y no en la entrevista?

No cabe duda que la clase política de nuestro país es de dar pena (aludiendo a clase como en biología, como la fauna exótica que representan, no como una distinción). Lo peor es que no son mejores en otros partidos, pues a lo que apuestan no es a cambiar el sistema, sino a gozar de los privilegios que este ofrece.

Todo esto remite a las próximas elecciones de julio, cuando se renovarán la Cámara de Diputados, el Senado y la Asamblea local, y casos como el de los ex presidentes no hacen más que reforzar mi decisión al sufragar: anular la boleta, porque definitivamente voy a ejercer mi derecho al voto pero sin hacerle el favor a ninguno de estos infelices para que ganen una millonada por no trabajar para lo que se les contrata, que es crear leyes que beneficien a la población.

Analicen con detenimiento la intención de su voto; mi propuesta es la del voto en blanco o voto anulado, y aunque parezca un poco descabellado les puedo decir contundentemente que es una medida efectiva para hacer notar a los gobernantes que no estamos de acuerdo con lo que se está haciendo ni cómo se está haciendo. En las elecciones de Argentina de 1957 ganó el voto en blanco con dos millones ciento quince mil votos (25% del total) frente al partido más cercano que obtuvo dos millones ciento seis mil votos.

Sin ahondar en las circunstancias argentinas y el peronismo, el voto en blanco o anulado del próximo 5 de julio en México puede ser una clara manifestación a favor de la mejor de las opciones vigentes: NINGUNA DE LAS ANTERIORES.

1 comentario:

cecy dijo...

Totalmente de acuerdo mi querida Lety. Esto que propones, ya lo había comentado con algunas personas que conozco; la anulación del voto. Definitivamente no hay de dónde escoger y será la forma de mostrar nuestro descontento hacia todo este séquito de inútiles.